6/8/09

Marx y Martí, raíces y alas

“Quien pretenda ensillar al cubano, será sacudido”: José Martí

Retrato de José Martí,

Carlos Díaz & Leonel González   /   Kaos en la Red

 

Debemos realizar lo que Marx llamaba imperativo categórico: eliminar las causas que permiten la explotación, la opresión, la enajenación y la discriminación de los seres humanos. Debemos luchar, como quería Martí, por una patria con todos y para el bien de todos. “El capitalismo es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los poros”, escribe Fidel en una de sus Reflexiones.

Un capitalismo depredador, excluyente, homicida y ecocida, está mostrando su extrema vulnerabilidad. Fracasa el capitalismo de casino, de bancos dueños de todo y de la humillación constate del ser humano..... Sin embargo, en la búsqueda de la alternativa, no podemos repetir experiencias que se caracterizaban por reducciones, división de valores, pobreza, discriminaciones, violencia enmascarada o claras dictaduras. Ninguna persona conciente, está dispuesta, ni apuesta, a que la solución consista en volver al “socialismo real” del siglo XX.

El capital, transitoriamente triunfante en la época, desarrolla una sistemática e integral batalla a fin de modificar el pensamiento revolucionario radical y humanista y confundir a sus defensores utilizando, en especial, el lenguaje polisémico, oscuro, indeterminado y trastocando los núcleos esenciales de la teoría.

 Pero no solo el capital, existen destacamentos revolucionarios que no desean el esclarecimiento de la practica realizada y menos la teoría empleada. Desconocimiento e ignorancia incluida, lo esencial de esta posición es que se teme la autocrítica afecte posiciones de prestigio e imposibilite a los destacamentos en el poder, gobernar como se ha gobernado al demostrarse su inviabilidad.

En tiempos posmodernos, decepcionantes y ambiguos se hace pues, imprescindible la precisión y jerarquización de los valores y los conceptos.

En Cuba se hace un esfuerzo por renovar la teoría y rescatar los firmes asideros brindados por los fundadores, sin que ello impida la incorporación de todo lo nuevo que la vida y el pensamiento ha brindado a la práctica revolucionaria.

Para ello un grupo de revolucionarios, entre los que se destacan en Cuba el compañero Hart y la compañera Soledad Cruz, han trabajado por defender y fortalecer nuestra identidad en el rescate de dos paradigmas imprescindibles: Marx y Martí.

Medardo Vitier señalaba en 1944, "… la hechura y los elementos superiores del ideal martiano, están matizados por doctrinas, ideas e instintos ajenos a este", Y señalaba que había que rescatar a Cuba, no de ningún enemigo, sino de los errores y culpas interiores. Marx también tuvo que decir: Yo no soy marxista, no para renegar de sus posiciones, como han querido presentar algunos, sino al observar como sus teorías eran deformadas por seguidores ignorantes o voluntaristas.

Marx y Martí. Ambos amaban tanto la libertad de los pueblos como la libertad personal, amaban tanto la justicia como la forma adecuada de implantarla, desconfiaban de los Mesías libertadores que creían que un pueblo se fundaba como un campamento.

Honra a todo cubano las palabras de Martí sobre Marx. El 14 de marzo de 1883, Carlos Marx se dejó caer en un sillón y quedó dormido para el futuro. En todo el mundo se congregaron miles de trabajadores para expresar su dolor y reafirmar la decisión de continuar su lucha.

Martí describió en una crónica dirigida a La Nación de Buenos Aires, con fecha 29 de marzo de 1883:

“Ved esta gran sala”. “Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles merece honor. […] ”Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas y más caras honradas que paños sedosos… Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue solo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien”.

 Marx: “Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad…”

Marx unió el socialismo revolucionario con la democracia, una democracia que demolía el Estado representativo, los partidos cuarteleros y la desconfianza en los trabajadores. Cualquier ruptura del vínculo entre democracia y socialismo, puede llamarse cualquier cosa menos marxista.“La emancipación de los trabajadores debería ser obra de los trabajadores mismos"; escribió.

Pero a pesar de la gran difusión de sus teorías todavía no se conoce al Marx total. Ni toda su obra ha sido traducida a todos los idiomas principales, ni siempre fueron buenas las traducciones. Disputas y conflictos internos en el antiguo Partido Socialdemócrata Alemán –PSA- ocasionaron negligencias y coyunturalismo en el estudio y uso de las obras de Marx y Engels, las represiones estalinistas que diezmaron a los estudiosos marxistas en la ex URSS y más tarde la caída del socialismo europeo contribuyeron notablemente a su reduccionismo.

En cuanto a la herencia recibida por revolucionarios latinoamericanos la mayoría conoció a Marx a través de Lenin y a este último a través de Stalin.

La manipulación y censura de sus escritos y su continuo uso táctico en función de las necesidades políticas, lo dogmatizaron y redujeron a varias citas. Los avatares de los Grundisse es un ejemplo. Otros dos ejemplos son ilustrativos. La Ideología Alemana fue estudiada como una obra exhaustiva del Materialismo Dialéctico –expresión que jamás uso Marx-, una evidente exageración interpretativa del marxismo estatal. La concepción marxista de la historia debe ser buscada en la totalidad de la obra de Marx y no en ningún libro acabado. En cuanto al Capital, el tercer libro tiene más de cinco mil acotaciones de Engels como editor, lo cual muestra que el texto tenía una teoría económica inconclusa, la mayoría eran apuntes económicos provisionales destinados a comprobaciones y precisiones futuras.

Marx le dio tanta importancia a la explotación como a la enajenación, pero esto no nos fue dejado claro por Partidos que tenían muy poco de emancipadores. En notas manuscritas hechas en 1844, rechazó el existente "comunismo vulgar" que negaba el pleno desarrollo de las potencias de la personalidad humana. Marx aspiraba a un comunismo que sería un "humanismo totalmente desarrollado", donde la libertad ampliada contrastaba con la libertad restringida de los individuos-propietarios. En 1845, él y su amigo Engels elaboraron una argumentación contra el elitismo de una corriente socialista representada por Bruno Bauer. En 1846 dijeron: "en nuestra época, democracia y comunismo son la misma cosa"; es decir, “el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa”.

En sus “Instrucciones” al 1er Congreso de la Asociación Internacional de los Trabajadores Marx señala:

“El gran mérito de este movimiento (se refiere al trabajo cooperativo) consiste en mostrar que el sistema actual de subordinación del trabajo al capital, sistema despótico que lleva al pauperismo, puede ser sustituido por un sistema republicano y bien hechor de asociación de productores libres e iguales.”

En La Guerra Civil en Francia, Marx escribe: 

“...las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común,…, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que el comunismo, comunismo “realizable”?..

 Marx también afirmó: “en vez del lema conservador -Un salario justo por una jornada de trabajo justa-…la clase obrera deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: Abolición del trabajo asalariado.” Pero muchos de sus seguidores olvidaron, menospreciaron y también ocultaron estas cosas.

 En un periódico editado en 1847, pocos meses antes del Manifiesto Comunista, la Liga de los Comunistas anunció:

“Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad… Pongámonos a trabajar para establecer un estado democrático...”

Marx dejó claro su pensamiento libertario cuando escribió:

“La libertad de prensa es la confesión abierta del pueblo hacia sí mismo y el reconocimiento limpio y sincero, como es conocido es salvador. Ella es el espejo espiritual en el cual el pueblo se ve a si mismo y el auto conocimiento es la primera condición de la sabiduría”.

Carlos Marx estaba harto del idealismo pequeño burgués, de socialismo campesino y cuartelero, y de voluntarismos morales, por eso viendo lo que concebían los que en su tiempo se hacían llamar marxistas dijo su categórica frase: "Todo lo que sé es que yo no soy marxista". Federico Engels en una carta que dirige al yerno cubano de Marx, sí cubano, para quienes pretenden que nada tenemos que ver con Marx, Paúl Lafargue, fechada el 27 de octubre de 1890, exponía las razones que habían llevado a Marx a decir aquella frase, la fundamental de ellas era la relativa a que la mayoría de los grupos que ya en vida de Marx se autocalificaban como marxistas, practicaban un simple socialismo vulgar de carácter ideológico.

Hoy, desde su tumba, debe seguir repitiéndola, pues muchos que se autocalifican de “marxistas”, siguen practicando un marxismo vulgar, aunque en honor a la verdad otros que se autodefinen como revolucionarios, prefieren negarlo completamente.

Sabemos que El Manifiesto Comunista proclamó que el primer objetivo de la revolución era "ganar la batalla de la democracia". ¿Qué significa conquista de la democracia en este contexto histórico? Significa, nada más y nada menos, la construcción de las condiciones que hicieran posible que el poder político estuviera en manos de los trabajadores y el pueblo organizado, para que fuese efectivamente clase gobernante, que gobiernen no la misma maquinaria del poder burgués, sino una con otras formas y contenidos, lo que implica la transformación democrática del Estado hacia un estado democrático radicalizado. “Los filósofos interpretaron el mundo…de lo que se trata es de cambiarlo”, señaló.

Marx era un científico y eso exigía del proletariado, así como del partido en el que estos se organizaran. Marx insistió siempre en la necesidad de una concepción científica, Incluso llegó a expresar "la clase obrera no tiene ideales por realizar", o sea, la meta histórica no es en esencia una cuestión ética, sino práctica, empírica. 

Como exponía Marx en sus manuscritos económicos-filosóficos:

"… en la doctrina de que el hombre es la esencia suprema para el hombre y por consiguiente en el imperativo categórico de echar por tierra todas las relaciones en que el hombre sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable"

Martí:

“Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos…Para Zares no es nuestra sangre…el cubano, indómito a veces por lujo de rebeldía, es tan áspero al despotismo como cortés con la razón…quien pretenda ensillarlo será sacudido…”

Martí, precursor, no trasplantó modelos, sembró ideas para crear un nuevo pueblo y una nueva nación, asentado en las mejores tradiciones de la humanidad. Lograr una sociedad democrática y libre de toda opresión interna o externa y la consolidación de la independencia económica nacional, la soberanía popular y la  justicia social fue su meta.

Se ha de trabajar para esas verdades, como nos dijo "dé soluciones  propias a conflictos propios", haciendo de la política, como él mismo dijera, "un arte que lleve a los pueblos afligidos hacia el bien".

 Y esto nos dejó como definición imperecedera:

“De los derechos y opiniones de todos sus hijos está hecho un pueblo y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos: y el gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible, a la condición única de la paz, que es aquella que no haya un solo derecho mermado”.

También precisó:

“Política es eso, el arte de ir levantando hacia la justicia la humanidad injusta, de conciliar la fiera egoísta con el Ángel generoso, de favorecer y de armonizar para el bien general, y con miras a la virtud los intereses… Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose porque la crítica es la salud……que en nuestra patria organizada rechazaremos sin duda por la debilidad que produce en el carácter del hombre la esperanza en otra fuente de bienestar que no sea el esfuerzo de su persona… Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad,…Solo el ejercicio general del derecho libra a los pueblos del dominio de los ambiciosos…

Y en su ultima carta a Juan Gualberto Gómez le dice: “…conquistáremos la justicia toda”.

Martí, que supo prever los peligros de la vocación imperial de Estados Unidos, señaló con igual vehemencia los defectos de una lucha donde no se evitan los vicios que se combaten porque:

“…quedó la libertad entre los poderosos que no la amaban, o la entendían sólo para su casta superior; porque la masa pública no conocía la libertad, ni la sabían defender,… porque la mayoría nacional, que es la que asegura la libertad, entendió sólo de ella el espíritu de independencia contra el extranjero”.

Martí que hizo honor al héroe autentico no dudó en afirmar también:

“… envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: … Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene… la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos (...)”

 A los efectos nefastos del caudillismo durante la contienda emancipadora en Cuba y América antepone el principio democrático de con todos y para el bien de todos y la dignidad irrenunciable del hombre. Y no fue fácil. Le costó la vida.

Tuvo que enfrentarse con incomprensiones de los heroicos guerreros por la independencia, que admira y quiere, pero recelan del pueblo y la democracia, sin comprenderlos peligros que acechan cuando quedan en manos de unos pocos el poder, el saber y las influencias y sabe que su visión de futuro y sus metas no se pueden hacer realidad solo por elites, sino por un pueblo todo educado en la democracia, para que sea obra perdurable.

Su choque con Gómez y Maceo fue una lección de moral y ética, democracia y confianza en los principios por los que murió.

En una carta a Máximo Gómez fechada en Nueva York, el 20 de octubre de 1884, le explica: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”.

Y en esa misma carta dice,

“Domine Ud., General, esta pena, como dominé yo el sábado el asombro y disgusto con que oí un importuno arranque de Ud. y una curiosa conversación que provocó el General Maceo, en la que quiso-¡locura mayor¡ darme a entender que debíamos considerar la guerra de Cuba como una propiedad exclusiva de usted, en la que nadie puede poner pensamiento ni obra sin cometer profanación, y la cual ha de dejarse, si se la quiere ayudar, servil y ciegamente en sus manos. ¡No: no, por Dios- ¿Pretender sofocar el pensamiento, aún antes de verse, como se verán Uds. , mañana, al frente de un pueblo entusiasmado y agradecido, con todos los arreos de la victoria?”

El 10 de abril de 1892 funda el Partido Revolucionario Cubano y afirma: “para poner la república sincera en la guerra, de modo que ya en la guerra vaya, e impere por poder incontrastable, después de la guerra”.

Sobre el Partido que tiene como principio la elección anual y la independencia de las organizaciones de base dice: “La grandeza es esa del partido revolucionario: que para fundar una Republica ha empezado por la República. Su fuerza es esa: que es la obra de todos, da derecho a todos”.

 Reitera que la labor de este partido es para que:

“… el país, por falta de ordenación oportuna, no atraiga y justifique el arrebato de un caudillo impaciente, con igual daño grave del caudillo y de la república;… y para procurar que la fundación de la república no caiga en manos incapaces, ni parciales.”

 Martí aclara en Patria el 30 de abril de 1892:

“La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político…” Y define: Abrir al desorden el pensamiento del partido revolucionario Cubano sería tan funesto como reducir su pensamiento a una unanimidad imposible en un pueblo compuesto por factores diversos, y en la misma naturaleza humana”.

 Anteriormente había dicho:

“Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar…”

El Partido del que habla Martí, Revolucionario Cubano, con todos y para el bien de todos, con su diversidad de ideas, parte de los mismos principios fundadores del marxismo, y esta muy alejado de la experiencia histórica de los Partidos elitistas, dogmáticos, militaristas, perseguidores de la critica y la creatividad que usurparon el nombre del comunismo o de los viejos partidos burgueses que usurparon el nombre de Martí. La patria no tiene dueños. Es de todos los cubanos.

Utilizar todo lo que sirva al mejoramiento humano

Antes de Marx, los diversos socialismos fueron elitistas y antidemocráticos en lo esencial. Pretendían imponer un modelo prefabricado, un plan que debería ser aplicado desde arriba o desde una dictadura político-educativa.

El Corazón de la doctrina marxista es la emancipación total del ser humano, es no pretender cambiar la justicia por la libertad, es establecer un estado plenamente democrático. El corazón de la doctrina martiana, es tanto conquistar la justicia toda, como el respetar la dignidad plena del hombre, es tanto la independencia como la democracia. Su honestidad a toda prueba y su lucha a muerte por impedir que cayeran sobre Cuba los más funestos peligros, el imperio y el caudillo.

 Para los cubanos especialmente, Martí es paradigma y la excepción. Su singularidad fue agrupar en una sola persona al pensador y al hombre de acción. El intelectual que hace resurgir la esperanza, llevando al unísono la creación teórica, y la labor conspirativa. El líder político que aviva la lucha bajo una bandera de participación popular, con plena integración de los negros y mulatos, de los pinos nuevos y viejos. El patriota que logra organizar la insurrección en la emigración y que crea las bases de una gran solidaridad con la nación. El guía que concibe la lucha con astucia y sagacidad, y desea hacer una guerra breve y sin odio y nos lega una concepción de hondura filosófica sin precedente. No define la guerra como justa, sino como necesaria.

.Su grandeza: Un intelectual que muere como soldado, luchando no sólo por la libertad de Cuba, sino por la libertad de todos, porque para él, Patria es humanidad. El luchador que sueña la nación que no se realiza y cuyo rescate inicia la generación del centenario y la nuestra tiene que seguir rescatando.

Trabajar para verdades y no para sueños, es importante legado que nos dejó, ese extraordinario estadista que fue Martí, de forma que ningún dogma, ni ningún instinto, limiten las posibilidades creativas  e infinitas del ser humano; Las bases de la nación nueva serán, el trabajo y la libertad de expresión. Trabajar en lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa. He ahí las dos raíces.

La doctrina martiana de no dañar la justicia por el modo equivocado de pedirla, de libertad, amor, solidaridad, de la utilidad  de la virtud y el señorío de la dignidad plena del hombre nos llama hoy a todos los cubanos, a no convertirla en una consigna más, sino en realidad. La doctrina marxista, identificada en estos mismos principios, de que la condición de la libertad de todos es la de cada uno, nos llama igualmente a ser coherentes y dignos del sacrificio de nuestro pueblo en 50 años de revolución.

No, no hay un Marx joven y otro viejo, No hay un Martí ante o pos. No, no hay que decir que Marx era martiano o que Martí era marxista. Hay revolucionarios integrales y complejos que nos dejaron sus luces, inquietudes y raíces, que nos obligan a desplegar las alas de la creatividad y el valor para de acuerdo con estos nuevos tiempos, continuar el camino de la emancipación humana.

Ambos arquetipos son asignaturas pendientes para muchos “revolucionarios”, que siguen soñando, al estilo de las ilusiones cavernarias del capital, con “dictaduras revolucionarias” desembozadas o encubiertas, confunden unidad con unanimidad y centralismo democrático con centralismo burocrático, en vez de profundizar y radicalizar la democracia, no la posible, la necesaria, la paradigmática, la que buscaban Marx y Martí.

La Habana, 6 de agosto de 2009