9/7/09

Una anécdota olvidada del cardenal tegucigolpista


Foto del encuentro en Managua (Nicaragua) entre Daniel Ortega, Hugo Chávez y Manuel Zelaya, para la celebración del 28º aniversario de la Revolución Sandinista.  La suerte de Zelaya ya estaba echada.

Omar Montilla 


Hace casi dos años, concretamente el 29/07/07, publiqué en Aporrea un artículo titulado “El arzobispo de Tegucigalpa te quiso tegucigolpear, como tú lo tegucigalpateaste, bien…”, el cual hacía referencia al intercambio verbal entre el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga y nuestro presidente. En aquella oportunidad el “príncipe” de la iglesia  se permitió, en un acto celebrado con motivo de su visita a El Salvador, pronunciar una conferencia y presidir el bautizo de una niña. Allí se le despepitó la lengua, vomitando incontinentemente una serie de expresiones, entre ellas: "Chávez se siente como un Dios y con derecho a atropellar a todas las personas, bajo una soberbia que ya se ha visto en la historia en otros dictadores, e incluso en los que decretaron la muerte de Dios y después de 20 años desaparecieron del mapa y ahora se les recuerda como tiranos". [Recordó que] "los antiguos romanos decían sabiamente: si no tienes un amigo que te diga tus defectos, entonces págale a tu enemigo para que lo haga. […] "a Venezuela le espera un gran sufrimiento porque siempre que se erige un gobierno totalitario quien pierde es la libertad de las personas"Un breve resumen: Chávez se cree Dios, es un impostor; atropella a la gente, es un soberbio, dictador, tirano, es un asesino de Dios, preside un gobierno totalitario, conculca las libertades, hace sufrir a Venezuela, etc. Ahora sabemos que aquellos ataques no eran casuales, sino que formaban parte de una basta conspiración que estaba en marcha contra el presidente Zelaya, a quien disparaban por mampuesto a través de Chávez.

El presidente Chávez, visto el calibre del ataque gratuito sufrido por parte del señor cardenal, a quien ni siquiera conocía, respondió como corresponde. En esos días, refiriéndose a los lacayos de nuestro continente, tal como los enquistados en el Senado del Brasil, que repiten casi al unísono los ataques del Imperio contra nuestro país, que pretenden extorsionar a Venezuela con el ingreso a Mercosur, los calificó como los “loros de Washington”. Refiriéndose al cardenal dijo muy brevemente: “Salió otro loro más […] y ahora vestido de cardenal, ¡otro payaso imperialista!"

En aquel entonces, el Congreso hondureño instó al presidente Manuel Zelaya a exigir una disculpa de Hugo Chávez por “ofender públicamente” al arzobispo de Tegucigalpa, y señalaron que "el cardenal es una figura moral del país". Zelaya dijo que no instaría a Chávez a pedir disculpas, porque no era ni tirano ni dictador. ¡Touché!, como dicen los franceses. [*]

Unos días antes, el 20 de julio de 2007, Manuel Zelaya, había tenido la osadía de acompañar al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en la celebración del 28 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista. Allí en Managua, el presidente Zelaya se encontró con el presidente Chávez, intercambiaron saludos, como se estila, hablaron brevemente y nada más. 

La reacción imperial no se hizo esperar. Charles Ford, el entonces embajador en Honduras declaró: “Creo que el Gobierno de una forma muy clara ha definido sus intereses, ha definido a las personas con las que quiere estar”, al referirse al encuentro de Managua. El tono, huelga decirlo, fue bastante duro, agresivo y amenazante. Hoy  todo se conjuga y como un rompecabezas, se van uniendo las piezas. La tenaza fraguada entre el cardenal y el embajador había decidido que la suerte de Zelaya ya estaba echada.

Notas

[*] Touché  es una expresión de la lengua francesa, utilizada en el deporte de la esgrima para decir tocado, con lo que se gana un punto, y según el desarrollo del encuentro,  quedaría fuera de combate. Del deporte pasó al habla común con igual significado. Tocado, usado como "fuera de combate", se produce cuando en una discusión el adversario queda sin argumento para seguir discutiendo o ha sido abrumado por la contundencia de la respuesta. Hay que acentuar la palabra, caso contrario, podría ser "tecla", o "pincelada", etc.

El golpe preventivo



Juan Diego García    /   ArgenPress


El Golpe militar en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya es un intento de romper la cadena de los movimientos populares y nacionalistas del continente “por su eslabón más débil”. Los agentes del golpe son los mismos de siempre: los empresarios, los políticos tradicionales, un poder judicial profundamente reaccionario, un tribunal electoral hecho a la medida de los intereses oligárquicos y que ya demoró tres meses en reconocer a duras penas el triunfo de Zelaya contra el candidato de la derecha más dura y la cúpula de las iglesias católica y evangélica. Y el instrumento que realiza el trabajo sucio ha sido igualmente el acostumbrado: las fuerzas armadas.

No se sabe a ciencia cierta cuál ha sido el papel del Pentágono y los “halcones” de Washington que como fieles agentes del poderoso complejo militar-industrial tienen siempre políticas que no necesariamente coinciden con las ideas del ocupante transitorio de la Casa Blanca. Eso al menos se puede colegir de la posición asumida por la prensa conservadora de los Estados Unidos, en particular The Wall Street Journal y The Washington Post que se niegan a calificar el suceso de golpe de estado, insinúan su necesidad y pretenden excusar a los golpistas. Lo mismo puede decirse de las declaraciones oficiales, con esa indefinición calculada de Obama que impresiona tanto pero no compromete a nada.

La derecha latinoamericana más primitiva celebra abiertamente el golpe (en Caracas); otros, más sutiles, hacen bueno el alegato de los golpistas “en defensa del principio de la no ingerencia” (Uribe Vélez, en Bogotá). Por su parte, la derecha más moderada del continente intentará propiciar diálogos que desemboquen en una solución aceptable, es decir, que congele el avance del proceso social que impulsa Zelaya y al mismo tiempo de una salida al gobierno de facto. Si los golpistas hubiesen cometido menos torpezas sacando “legalmente” al presidente, resulta dudoso que se hubiese producido una condena de características similares a la actual.

El golpe busca impedir que en Honduras se consolide un proceso de reformas que la clase dominante entiende contrario a sus intereses. Sin embargo afecta en no poca medida al continente entero. Eso explica el rechazo generalizado de todos los gobiernos. Unos, porque entienden que la estrategia del derrocamiento de gobiernos populares y nacionalistas sigue vigente y que las elites criollas y sus apoyos externos están dispuestos a todo sin excluir el golpe militar o la guerra civil. Los más moderados de la ola reformista rechazan el golpe porque temen correr la misma suerte de Zelaya, un reformista tan moderado como ellos. Los demás gobiernos, extraños a cualquier proyecto popular, se distancian del golpe sobre todo por la torpeza enorme de sus realizadores.

Zelaya habría ido “demasiado lejos en su populismo chavista”. En efecto, elevó el salario mínimo de los trabajadores despertando la ira de los empresarios; puso en marcha programas de educación y salud (con médicos cubanos) siguiendo modelo de Venezuela y se acercó al proyecto del ALBA seguramente por simpatía pero también por las ventajas de un petróleo barato que le ha dejado márgenes para financiar los programas sociales. El proyecto de cambiar la constitución (de la manera más democrática posible) despertó el profundo temor de la elite porque abriría perspectivas aún más esperanzadoras para las mayorías pobres tal como ha sucedido en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Y por este vínculo estrecho con conocidos intereses transnacionales resulta dudoso que el golpe haya sido una iniciativa en solitario de los oligarcas hondureños sin intervención de terceros.

El golpe es sin duda un ataque a Chávez y lo que él representa en términos de reformas populares y nacionalistas. Y es muy probable que la derecha hondureña –y quienes las patrocinan- pensaran que presentándolo como un golpe contra el “radicalismo” y el “populismo” conseguirían dividir la opinión de los gobiernos del área, en principio nada dispuestos a dar su aval a las aventuras militares. Pero el resultado ha sido que la condena se volvió rápidamente universal y arrastró a todos, al punto que hasta ahora ningún gobierno del planeta ha reconocido a los golpistas.

Se produce entonces una coincidencia de intereses que enlazan lo local con las estrategias generales del gran capital internacional, temeroso del devenir de los procesos en curso en este hemisferio. Pero la forma tan torpe en que ha sido realizado el golpe impide desde el comienzo cualquier manifestación de simpatía hacia sus autores. Por razones obvias debe destacarse particularmente el rol de los Estados Unidos. Ni es posible que ignoraran las intenciones de la oposición a Zelaya, ni menos aún que asumieran sin mayor preocupación los cambios políticos en un área como Centroamérica que debilitan así sea parcialmente su influencia y podrían consolidarse de no actuar a tiempo. Y más en un país como Honduras, una de las bases más importantes del despliegue estratégico de los Estados Unidos en la región. El proyecto Puebla- Panamá, una estrategia compleja que integra aún más el destino de estos países al dominio de los Estados Unidos se ve ya muy afectado por los triunfos de gobiernos como el de Nicaragua y El Salvador, no menos que con el avance popular en Honduras. El gobierno de Guatemala tampoco parece gozar de muchas simpatías en los círculos del poder real en Washington. El presidente Colom ya ha sido víctima de una intentona (o varias) para sacarlo del gobierno, la última de las cuales intentó sin éxito vincularlo a un oscuro asesinato.

Hay entonces demasiados intereses imperialistas en juego en esta región como para descartar que no tengan vínculos con los militares y la derecha de Honduras, tan dispuesta siempre al golpe militar y a las agresiones contra gobiernos populares, y siempre al servicio de los mandatos de Washington.

Pero si la torpeza y brutalidad de los golpistas no sorprende, sí lo hace en cambio la reacción popular. En un proceso ascendente, la movilización popular a favor del regreso de Zelaya llega a su clímax cuando éste intenta ingresar al país, el gobierno de facto lo impide y los militares disparan contra la población. La lánguida manifestación de los partidarios del golpe contrasta mucho con el vigor y la dimensión de la movilización popular. No solo se produce entonces un rechazo universal al gobierno de facto sino que internamente la represión no consigue acallar el descontento de amplios sectores de la población. Los pacíficos hondureños han dado una lección de civismo, valentía y arrojo que los golpistas no esperaban.

Las perspectivas son aún muy inciertas. El resultado final de las negociaciones en curso dependerá sobre todo de la capacidad de los partidarios de Zelaya de mantener su movilización y aumentar su nivel de presión. Es muy probable que las matizaciones a la condena del golpismo aparezcan ahora, pero también lo es que Zelaya se mantenga firme y que en unas eventuales elecciones en noviembre (si llegan a realizarse en forma aceptable) consiga resultados que le permitan romper el monopolio del bloque dominante de los poderes legislativo y judicial. Sin olvidar que allí siguen las fuerzas armadas, las bases militares gringas y el enorme poder económico de los enemigos de la reforma. Los presentes acontecimientos en Honduras no solo despiertan los viejos fantasmas del militarismo en Latinoamérica; ponen también de presente que muchas cosas han cambiado en el continente. La población pobre se ha tomado en serio la propuesta de la democracia como camino para superar su condición y acceder finalmente a una ciudadanía real. Si la respuesta es otra vez la represión y el golpismo no debería sorprender que de nuevo aparezca la insurgencia como camino legítimo para oponerse a las tiranías.

La amenaza uigur es peligrosa para Obama y también para Medvédev


Uigures protestan en Urumqi

Dmitri Kósirev   /   Novosti


¿A quién amenazan los disturbios étnicos que actualmente ocurren en Urumqi, capital del territorio autónomo de Xinjiang-Uigur en el noroeste de China? ¿Pueden convertirse en algo muy grave, mucho más que un conflicto interno chino? Es indudable que si.

En la peor de las variantes, la explosión de extremismo uigur puede complicar la política exterior del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que estableció que la dirección clave de la política exterior de Estados Unidos está orientada a desatar el nudo que existe en Afganistán y Pakistán.

En buena proporción, la amenaza uigur también puede afectar la política exterior de Rusia en Asia Central, una zona clave para Moscú donde opera la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).

Y si se tiene en cuenta que los acontecimientos en Xinjiang obligan a Moscú y a Washington a reforzar su cooperación en Asia Central y Afganistán, Obama y Medvédev deben estar interesados en que China podrá restablecer el orden en Urumqi y en toda la región en general.

Se considera que China es un país de una sola nacionalidad porque la población de las minorías étnicas son menos del 1 % del total de su población. Pero los 130 millones de personas que conforman las minorías chinas, entre ellos, los uigures y tibetanos suponen un serio problema para el gobierno de Pekín.

En general, cualquier minoría nacional crea problemas para cualquier estado y esto tiene una especial importancia en el presente milenio, cuando la tesis de "una nación, un estado" requiere de nuevas formas de interpretación.

Hay que aprender a vivir en una calle común con los demás. Las ciudades chinas como Pekín o Shangai saben perfectamente que se puede vivir en una misma calle con los uigures y que incluso esto tiene ventajas, por lo bien que preparan el cordero y la demanda de su pan especial.

Aunque cualquier chino al evocar las clases de historia en la escuela, recuerda que los uigures fue uno de los pueblos del otro lado de la Gran Muralla parientes de los mongoles y los manchurios, que en el pasado, no fueron muy amistosos con los chinos.

Incluso hasta el siglo VIII, el estado uigur que surgió en el territorio nororiental de China, de hecho bloqueó las rutas comerciales del imperio chino hacia Samarkanda y Bujará, e incluso más allá hasta Constantinopla, influyendo de forma determinante en el desarrollo de la civilización china.

De la mayoría de las civilizaciones de Asia Central, China durante muchos siglos fue una nación orientada en su mayor parte hacia los mares del sudeste asiático.

Como constata la literatura china de esos siglos, los uigures eran visitantes escandalosos de las ciudades fronterizas chinas, responsables de peleas permanentes en las tiendas de venta de vino.

En general, la historia de las relaciones del pueblo uigur y chino no es ejemplar, como también ocurre con otras naciones del mundo.

En consecuencia, no vale la pena asombrase por los acontecimientos ocurridos en estos días en Urumqi. El objetivo de esos sucesos es evidente: fue una provocación uigur organizada premeditadamente para ocasionar víctimas mortales.

En primer lugar, el detonante que desató los disturbios en Urumqi fueron acontecimientos ocurridos muy lejos de Xinjiang, exactamente en la provincia de Guangdong, en el sur de China, donde murieron dos trabajadores uigures, supuestamente de manos de la policía durante protestas locales relacionadas con despidos en fábricas.

En general, aunque China afronta la crisis económica de una forma menos grave que otros países, no se pueden evitar frecuentes desórdenes y protestas en las ciudades chinas.

Los sucesos en ocurrieron en junio y después de transcurrido cierto tiempo, las calles centrales de la capital uigur se llenó de gente en protestas pacíficas. Pero otros uigures menos pacíficos que el resto, y duchos en otros asuntos, comenzaron a incendiar tiendas, negocios y automóviles particulares, atacaron la población china y se enfrentaron con la policía.

En segundo lugar, los llamados por la prensa occidental "incendios espontáneos", en realidad son un asunto complicado. Con un encendedor no se pude destruir decenas de almacenes, para esto, se necesita como mínimo, más de un bidón de gasolina.

A propósito, de la forma idéntica transcurrieron los violentos sucesos ocurridos en mazo del año pasado en Lhasa, capital del Tibet, otra autonomía china. La existencia de provocadores entrenados en esos y los recientes disturbios fue más que evidente.

Esta circunstancia se confirma también por el alto número de muertos, 154 personas según informaciones suministradas hasta el pasado lunes. Como demuestra la práctica, los disturbios callejeros no ocasionan un número tan elevado de víctimas mortales, la mayoría de las veces, los desórdenes en las calles ocasionan más que todo heridos.

Los uigures como los tibetanos son minorías chinas con una numerosa comunidad en el exterior. De estas dos diásporas, la comunidad uigur tiene fama por sus brigadas terroristas que más de una vez perpetraron atentados terroristas incluso en Xinjiang y en las principales ciudades chinas.

Y si en esta ocasión, las autoridades chinas se apresuraron a señalar "la pista que conduce al exterior", fue sencillamente porque en todas las situaciones anteriores, los hilos de la protesta provenían precisamente desde esa dirección.

Entre otras cosas, las variantes pueden ser muchas porque los potenciales instigadores no sólo se encuentran en EEUU, sede del Congreso Mundial Uigur (WUC, siglas en inglés). Hasta hace poco tiempo, se pudo mencionar la existencia de un hilo similar en Kirguizistán, donde vive una comunidad uigur bastante numerosa.

Precisamente ese hilo uigur centroasiático, todavía en la década de los años 90, motivaron entre otros factores a China a prestar atención a un proyecto de interacción que más tarde emergió como la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).

Actualmente, Urumqi es una urbe donde los kazajos, kirguiz y otros vecinos de Xingjiang van de compras, reciben tratamientos médicos y se divierten. Paulatinamente, Urumqui se perfila como un importante centro comercial y de negocios en el que participan todos los países centroasiáticos e incluso los socios de china occidental Así que hay que estar preparados ante el hecho de que las agrupaciones de las minorías chinas reciban ayuda financiera desde de los países centroasiáticos

Vale la pena recordar, que todavía en la década de los años 80, se estableció que las agrupaciones terroristas uigures estaban vinculadas con organizaciones subversivas que en ese tiempo, comenzaron a formarse en Afganistán y Pakistán, favorecidos más que todo porque los uigures también son musulmanes.
Es decir, teóricamente el extremismo uigur se convirtió en parte del problema de Obama y también en el problema de Medvedev.

¿Y cuál es la situación de las organizaciones uigures en EEUU?

Pues la misma que otras organizaciones parecidas que operan en el territorio estadounidense y en otros países, supuestamente financiadas por entidades no gubernamentales estadounidenses.

Estas organizaciones forman parte de la política exterior estadounidense puesta en marcha por administraciones anteriores y que la actual administración de Obama todavía no renuncia, al menos de forma abierta.

Probablemente, porque no tiene sentido y no es conveniente abandonar a su suerte a semejantes organizaciones. Al Qaeda ya demostró lo que puede ocurrir cuando el patrón deja de financiar a sus criaturas.

El fantasma de Marx y los disturbios en China


Foto: Niños de la etnia uigur

Jian Junbo   /   Asia Times

 

La violencia de este fin de semana que ha causado 156 muertos y más de 816 heridos en Urumqi, capital de la noroccidental Región Autónoma Uigur de Xinjiang, es el último ejemplo de crecientes conflictos entre el mayoritario grupo étnico Han de China y minorías étnicas.

Al centro del creciente problema se encuentran las anticuadas políticas de China hacia sus minorías étnicas – un montón de medidas marxistas que ahora no satisfacen ni a los Han étnicos, ni a las minorías. A medida que ha avanzado la enorme economía china, la visión del antiguo líder Mao Zedong de igualdad política y económica entre miembros y no miembros de la etnia Han ha sido gradualmente debilitada. El resultado final se vio en las calles ensangrentadas de Urumqi.

El domingo, más de 300 Uigures étnicos – en su mayoría musulmanes suníes – realizaron una protesta en la Plaza del Pueblo de Urumqi para exigir una investigación de una riña que tuvo lugar el 26 de junio en una fábrica de juguetes en Shaoguan, en la provincia Guangdong. Los disturbios comenzaron cuando la policía comenzó a dispersar a los manifestantes, y se extendieron rápidamente por la remota ciudad de 2,3 millones de habitantes.

Grupos de alborotadores destruyeron vallas de seguridad en las calles, incendiaron automóviles y golpearon a peatones Han. La turba atacó autobuses e incendió un hotel cerca del edificio de oficinas de la Comisión Regional de Comercio Exterior de Xinjiang, según la estatal Agencia de Noticias Xinhua. Cientos de coches, negocios y casas fueron destrozados e incendiados durante la violencia, dijo Xinhua.

La Televisión Central de China transmitió el lunes imágenes de manifestantes Uigur que atacaban a hombres y mujeres de la etnia Han pateándolos en el suelo y dejándolos aturdidos y ensangrentados. Mostraron imágenes de humo que salía de vehículos mientras los alborotadores volteaban coches y destrozaban autobuses.

El lunes por la noche, había habido por lo menos 156 muertos y más de 800 heridos, incluidos policías armados, dijo el Departamento de Seguridad Pública de Xinjiang. Se encontraron más de 50 cadáveres en calles secundarias y callejuelas, dijeron los funcionarios, y agregaron ominosamente que la cantidad podría aumentar.
Las estadísticas oficiales no suministraron ningún detalle que mostrara cuántos manifestantes Uigur fueron muertos. Un portavoz del Congreso Mundial Uigur (WUC), una organización basada en EE.UU. de Uigures en el exilio favorables a la independencia, dijo a la Voz de América que la policía abrió fuego contra los manifestantes. El gobierno chino ha acusado al WUC de ser el cerebro tras la violencia.

Xinhua dijo el lunes por la mañana que “la situación estaba bajo control”; la policía había suspendido el tránsito en partes de la ciudad y arrestado a más de 1.000 manifestantes. Entre los detenidos hay por lo menos 10 de los personajes más destacados que provocaron el disturbio del domingo, dijo el Departamento de Seguridad Pública de Xinjiang.

Pero el martes, más de 200 Uigures, en su mayoría mujeres, realizaron una nueva protesta en Urumqi frente a periodistas extranjeros y se informó que en la tarde residentes de la etnia Han en Urumqi comenzaron a contraatacar a Uigures. Las mujeres demandaban la liberación de sus familias arrestadas durante la violencia del domingo. Las autoridades organizaron a los periodistas extranjeros para que visitaran las escenas posteriores a la violencia, donde los manifestantes participaron en una tensa confrontación con la policía, dijeron medios de Hong Kong.

El gobierno de Xinjiang advirtió esa noche que “elementos hostiles” conspiran para provocar violencia en otras ciudades de Xinjiang como Yining y Kashgar.

“Lamentamos profundamente la pérdida de vidas” en Urumqi, dijo el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. Ian Kelly: “Llamamos a todas las partes a mostrar calma y comedimiento.”

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, también pidió comedimiento. Dijo a una conferencia de prensa del lunes: “Dondequiera sucedan o hayan sucedido la posición de Naciones Unidas y del secretario general ha sido consecuente y clara: que todas las diferencias de opinión, sean internas o internacionales, deben ser resueltas pacíficamente mediante el diálogo.”

Según Xinhua, una declaración del gobierno afirmó que la violencia fue “un crimen preparado, organizado. Es instigado y dirigido desde el extranjero y realizado por criminales en el país.”

En un discurso televisado el lunes por la mañana, el gobernador de Xinjiang, Nur Bekri, acusó al WUC dirigido por Rebiya Kadeer – una antigua empresaria que ahora vive en EE.UU. – de fomentar la violencia usando el teléfono e Internet. “Rebiya tuvo conversaciones telefónicas con gente en China el 5 de julio a fin de incitar… e Internet fue utilizado para orquestar la incitación,” dijo la declaración.”

El portavoz de Kadeer, Alim Seytoff, dijo a Associated Press desde Washington que las acusaciones carecen de fundamento. “Es una práctica común que el gobierno chino acuse a la señora Kadeer de cualquier disturbio en Turkestán Este, y a Su Santidad el Dalai Lama por cualquier disturbio en el Tibet,” dijo. Turkestán Este es el nombre del Estado que grupos y militantes Uigures por la independencia desean crear en Xinjiang.

Uno de los grupos en el exilio, el Movimiento Islámico Turkestán Este, es calificado por el gobierno chino y la ONU de organización terrorista. El WUC niega toda conexión con el Movimiento Islámico Turkestán Este.

La violencia en Urumqi imitó los disturbios del año pasado en el Tibet. En marzo de 2008, una manifestación pacífica de monjes en la capital Lhasa estalló en disturbios que se extendieron a las áreas vecinas, causando por lo menos 22 muertos. El gobierno chino acusó al Dalai Lama de orquestar la violencia. El Dalai Lama rechazó la acusación.

Hayan o no sido causados por activistas por la independencia, prevalece el hecho de que violentos conflictos son fácilmente instigados por la desconfianza mutua entre los miembros de la etnia mayoritaria Han y minorías étnicas. También tuvieron que ver con rumores por Internet.

La riña en la fábrica Shaoguan del 26 de junio fue iniciada por una información en un sitio en Internet que afirmó que por lo menos dos trabajadoras Han fueron violadas por trabajadores migrantes Uigur, muchos de los cuales trabajan en la fábrica.

Como reacción ante la afirmación, trabajadores Han irrumpieron en los dormitorios de los trabajadores Uigur. En la confrontación resultante, murieron dos Uigures y muchos trabajadores de ambos lados fueron heridos, según la policía local. Las autoridades arrestaron posteriormente a un trabajador Han por haber subido el rumor de la violación para provocar problemas.

El fin de la identidad de la lucha de clases

Los conflictos cada vez más frecuentes entre miembros de la etnia Han y otros grupos indican que la política del Partido Comunista Chino (CCP) hacia las minorías étnicas se ha hecho inefectiva en el mantenimiento de relaciones armoniosas entre los pueblos.

Durante los últimos 60 años, el objetivo declarado de la política del CCP fue mantener la unidad nacional y estabilizar la sociedad civil. El gobierno comunista considera que todos los grupos étnicos son chinos, pero alienta a todos los grupos étnicos, especialmente a las minorías, a que mantengan y desarrollen sus culturas tradicionales. El gobierno incluso ha ayudado a las minorías que tienen sólo un lenguaje hablado a crear su propio sistema de escritura.

La idea de que toda la gente en China pertenece a la “gran familia de los chinos” no es una invención de los comunistas. La actitud comenzó con el padre fundador de la China moderna, el doctor Sun Yat-sen, y fue apoyada por tempranos pensadores de la ilustración china como Liang Qichao y Hu Shih.

En la era del presidente Mao Zedong, la política étnica fue dictada por la doctrina de la lucha de clases, según la cual todos los trabajadores de la etnia Han y los no pertenecientes a esa etnia comparten una identidad común – el trabajo socialista. La palabra “trabajo” significaba que también eran los dueños del país – constitucional e ideológicamente. Capitalistas, terratenientes, dueños de siervos y otros “explotadores” – no importa cuál fuera su origen étnico – eran los enemigos.

Esta política sobrepasó exitosamente las diferencias étnicas y construyó una identidad compartida por todos los trabajadores. En cierta medida, esa política bajo Mao unificó a todos los grupos étnicos en la “lucha de clases” contra los “opresores”. También convirtió a las antiguas elites de las minorías étnicas en enemigos recalcitrantes del Partido Comunista Chino (CCP).

Los trabajadores pobres de los grupos étnicos de China dieron mucho apoyo al gobierno del CCP, y aceptaron su nueva identidad socialista. La gente perteneciente o no a la etnia Han se convirtió en iguales económica y políticamente, y la idea de la etnicidad fue gradualmente reemplazada por la idea de clase.

El concepto de una clase común, que dio igualdad a todos en la misma clase no importa su identidad, sobrepasó la idea de la identidad étnica y precavió los conflictos étnicos.

Pero cuando la doctrina de la lucha de clases fue llevada al extremo particularmente durante la Revolución Cultural entre 1966 y 1976, dio a los Guardias Rojos – compuestos sobre todo por Han – la base para atacar el patrimonio cultural e histórico de China – Han así como étnico – en nombre de la revolución. Esos ataques hirieron profundamente los sentimientos de las minorías étnicas.

Después de la Revolución Cultural, al parecer como una cierta forma de compensación, el gobierno chino comenzó a otorgar algunos privilegios y preferencias a las minorías étnicas.

Por ejemplo, la dura política de un solo niño se aplica sólo a parejas de la etnia Han. Por lo tanto, la tasa de nacimientos y la proporción en la población de los Han está disminuyendo, en comparación con otros grupos étnicos. Al mismo tiempo, se Han otorgado privilegios a las minorías étnicas en el empleo y en las oportunidades para la educación. Para estimular el crecimiento económico, el gobierno ha invertido mucho dinero en los últimos años en las áreas de las minorías étnicas.

Muchos Han están molestos por lo que ven como discriminación. Después de la riña de Shaoguan, el secretario del partido de Guangdong, Wang Yang, visitó y consoló a los trabajadores Uigur heridos, pero supuestamente ignoró a los trabajadores Han heridos. Esto enfureció a los trabajadores Han y aumentó su sospecha ante la política gubernamental.

Incluso cuando grupos étnicos, como ser los Uigures, se quejan de que son explotados o discriminados por los Han, muchos Han acusan al gobierno de hacer lo mismo. A fin de cuentas, mientras la economía china avanza, se está debilitando la igualdad política y económica entre Han y no-Han.

La brecha de la riqueza se expande entre los Han, que en general viven en áreas ricas, y las minorías étnicas que viven en áreas relativamente más pobres. La desigualdad económica entre diferentes regiones es también un caso entre los Han y los no-Han. Aunque este desequilibrio del desarrollo económico se debe a numerosos factores, es fácil que las minorías se sientan explotadas por los Han.

Como la influencia del marxismo como la ideología dominante disminuye en China, el sentido de la igualdad política también declina. Actualmente, la gente de a pie no es considerada realmente como dueña del país, y los trabajadores ya no son una clase respetada. Los capitalistas se han convertido en los invitados de honor del gobierno.

En China, la igualdad política basada en la igualdad de clases se ha derrumbado. Durante los últimos 60 años, esta idea de igualdad de clases constituyó una base en la cual toda la gente común, incluidas las minorías, podía mantener una identidad como miembro de la comunidad política china.

Ahora, la marginalización económica y política de las minorías étnicas está destruyendo el fundamento de la identidad china de algunos grupos étnicos. Al mismo tiempo, esa marginalización es profundamente malentendida por muchos en el grupo étnico mayoritario Han.

La identidad compartida de los chinos – como trabajadores socialistas – se desmorona gradualmente. Los disturbios resultantes en Urumqi podrían ser sólo el comienzo de algo mucho, mucho más grave.

El doctor Jian Junbo es profesor asistente en el Instituto de Estudios Internacionales en la Universidad Fudan, Shanghái, China.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

“Urumqi” puede ser traducido al español como Urumchi


Solidaridad internacionalista con la nación Uigur


Mucho ignoran, o se olvidan por evidente oportunismo, que una de las bases del proceso revolucionario soviético fue el reconocimiento total de las luchas de autodeterminación de las naciones

Foto panorámica de Urumqi, capital de Xinkiang

K. Raveli   |   Kaos en la Red

 

En la región autónoma del Xinjiang, también con un estatuto de autonomía mal aplicado, viven una veintena de nacionalidades. 

En todo el estado chino continental se cuentan por varios centenares los pueblos en las mismas condiciones, algunos de ellos de muchos millones de personas. Pero, como vemos, allí también crecen poco a poco los movimientos autodeterministas contra el viejo estado-nación. 

Podemos estar o no de acuerdo con que se haya asentado en el estado chino otra forma de capitalismo de estado. Pero, es evidente que si admitimos que se pueda reclamar de alguna forma de socialismo, muy poco tiene que ver con la justicia social, la democracia real y la libertad de los pueblos. Menos aún, con que exista en la R.P.C. cualquier tipo de transición hacia el comunismo. 

Es otro ejemplo donde pesa la herencia estalinista del PCC, sobre todo en su aspecto de rechazo centralista de los procesos de autodeterminación. En esto, como hicieron en la URSS desde luego, siguen el antiguo trazado imperial. Aún más ahora, en el momento en que se está perfilando para el estado-nación Han una verdadera hegemonía imperialista de nivel planetario, a compartir con los EEUU. 

Mucho ignoran, o se olvidan por evidente oportunismo, que una de las bases del proceso revolucionario soviético fue el reconocimiento total de las luchas de autodeterminacion de las naciones del imperio de los zares. No se puede entender la revolución de los soviet sin asumir que los procesos de autodeterminacion nacional, luego institucionalizados en la Federacion de Repúblicas sovieticas (URSS), fueron una clave determinante de ese movimiento. Un cambio que sin embargo duró muy poco tiempo. 

El centralismo ruso volvió a imponerse, por necesidad de supervivencia del régimen socialista, según muchos historiadores, pero reduciendo en definitiva la autodeterminación nacional a puro simulacro federal. Lo que luego, con el desastroso final del sistema de capitalismo de estado de hace 20 anos, se ha repropuesto bajo otros parámetros, esta vez en gran mayoría e tipo reaccionario. Impulsados por doctrinas y prácticas autodeterministas de tipo occidental-capitalista (Estonia, Lituania, Ucrania, etc.). 

Así el PC chino, a pesar de haber fundado gran parte de su triunfo histórico justamente sobre la lucha de los pueblos de la república contra el imperio nipón, ha vuelto a reafirmar la doctrina estalinista de férreo e impitoayable centralismo, basado sobre la dominancia absoluta de la nación y cultura Han sobre todas las demás. 

Sin embargo, como sucede desde hace años no solo en Europa o en Abya Yala, sino practicamente en todos los continentes, se están poniendo en evidencia nuevos procesos de autoreconocimiento y autodefinicion de muchas naciones hasta ahora completamente negadas, y hasta invisibilizadas. 

Es un fenómeno imparable. Son ahora las mismas contradicciones de la globalizacion capitalista a impulsarlo. Y a redefinirlo socialmente a causa de la crisis, en términos de luchas sociales más radicales y avanzadas. 

Cada día que pasa descubrimos la existencia de pueblos que dan nuevos pasos de autodeterminación, frente a estados anquilosados en su autocomplacencia que, como el español o el francés, podrán muy pronto tomar nota de que no saldrán de esta verdadera revolución cultural planetaria de la misma manera de como están ahora... 

Antes de ayer habían salido a la palestra una pequeñas naciones amazónicas, a demostrar de que ya ha terminado su negación e invisibilizacion. Ahora son las naciones indígenas, originarias, de Honduras, las que toman el relevo, como parte activa en la insurrección general. Desde el autoreconocimiento, el paso no es tan difícil para caminar poco a poco hacia la autodisposición. Como nosotros. 

En África ahora mismo ya no cuela más el estúpido y colonialista lenguaje sobre tribus primitivas, pueblos sumisos, residuos culturales vernáculos, etc. sino que se dan a conocer cada vez más unas verdaderas naciones con procesos organizados, desarrollados, y hasta armados allí también, de autoafirmación política. 

Por lo tanto, no podemos limitarnos únicamente a reconocer cerca de nuestra lucha a los kurdos, ese pueblo de 40 millones de personas dividido entre cuatro estados-nación, o los corsos, los sardos, los amazigh, los palestinos, los escoceses, los catalanes, etc. sino que tenemos que empezar a asumir que la batalla de la libertad de Euskal Herria es una entre muchos centenares de luchas que irán asumiendo cada vez mas presencia política, justamente en esta época de crisis general del sistema de dominio. Un sistema que, también en lo institucional, ha llevado a sus máximas y más sofisticadas expresiones la negación de la libertad, con el uso escuálido y miserable como masivo de conceptos como democracia, que en absoluto responde a la democracia real que los pueblos y sus clases oprimidas necesitamos. 

En Euskal Herria, justamente ahora con esa obscena parodia de representatividad que nos administra, sabemos mucho de esto. De los totalitarismos constitucionales jacobino y borbónico que nos cercenan. 

Los Uigures, con una población que ronda los diez millones de personas, tienen que representar en estos momentos una referencia significativa también para pueblos europeos sumisos por estados-nación. Justamente por situarse en uno de los imperios que se propone como motor del nuevo capitalismo, y que pretende entrar en el dominio planetario sobre esas bases liberticidas. Como está actualmente haciendo en África. 

Xinjiang: región para la división y administración colonial socialista

Con los Uigures (9.000.000 personas, según datos del ano 2000), estas son las demás nacionalidades presentes en Xinjiang: Han (7.500.000); Kazakos (1.300.000); Hui (900.000); Kirghizis (160.000) ; Mongoles (150.000); Dongxiang (60.000); Tagichis (40.000); Xibes (35.000); Manchúes (20.000); Tujias (16.000); Uzbekos (12.500); Rusos (9.000); Miao (8.000); Tibetanos (6.500); Zhuang (6.000); Daur (5.500); Tártaros (4.500) y Salares (3.800) 

Somos muchas las naciones que nos estamos moviendo conscientes de enfrentarnos contra sólidas instituciones opresoras, por supuesto ilegitimas y en fin de cuentas siempre violentas, sean ellas las imperiales de Washington o Beijing, o las más marginales de Madrid y de sus muñecos regionales de Gasteiz e Iruinea. Pero, fantoches ilegítimos y de bombo neocolonialista como Patxi López, o jefes de estado y de gobierno como el Bribón o el pelele socialista, ya tienen sus conexiones y organizaciones matarifes. Las que se explayan ahora en Afganistan, Israel, Sudan, Congo, etc. o buscan que sean otros los medios de su suplantación nacional. 

Entonces nosotros, aquí y en cualquier parte, tenemos que construir la solidaridad internacionalista con verdaderas iniciativas de amplio alcance, si creemos sinceramente que el futuro es para los pueblos y sus culturas, para esa gran diversidad que es la mayor riqueza que pueda tener una humanidad democráticamente organizada. 

Solidaridad con los hermanos Uigures!  

Algunas claves del conflicto en Turkestán Este


Foto: Típico paisaje de la región de Xinkiang

Txente Rekondo   /   Rebelión

 

Las noticias de muertes y enfrentamientos en Urumchi han vuelto a centrar la atención informativa de muchos medios de comunicación y de buena parte de la llamada comunidad internacional. El pueblo uighur lleva muchas décadas defendiendo su derecho a constituirse como estado propio, Turkestán Este, una realidad que desde Beijing quieren ocultar, otorgándole el nombre de Xinjiang (“nueva tierra o nuevos territorios” en chino). 

Es evidente que buena parte de los que ahora prestan atención a los enfrentamientos en aquella zona lo hacen con el indisimulado objetivo de colocar en una delicada situación al gobierno chino, pero al mismo tiempo mantienen una actitud tibia, muy diferente de haber sido el caso de alguna protesta en Tibet, l aniña mimada de buena parte de la comunidad occidental. 

Turkestán Este es la patria de los uighures, un pueblo de habla turca y de religión musulmana, que viene a ocupar una extensión tres veces mayor que el estado francés. Actualmente, en la zona ocupada por China habitan cerca de veinte millones de personas, la mitad de los cuales son uighures. Unas cifras que contrastan con el 95% que representaban a finales de los años cuarenta. 

Mientras que China mantiene que siempre ha sido una zona controlada por Beijing, lo cierto es que desde la salida de la dinastía Tang en el año 755 hasta la conquista por parte de otra dinastía china, los Quina, en 1758, el poder chino en Turkestán Este era inexistente. La ocupación del siglo diecisiete dio lugar a la denominación posterior de Xingiang, cuya traducción del chino deja entrever esa realidad. 

Muchos analistas tienden a presentar el conflicto como la consecuencia directa de una especie de “choque de civilizaciones” (chinos frente a musulmanes), acentuando la centralidad en torno a la religión. Sin embargo, más allá de estas lecturas simplistas, la clave de esta situación de enfrentamiento habría que buscarla en factores políticos y económicos, donde la religión no sería más que uno de esos componentes. 

Esta conflictiva situación en torno a Turkestán Este ha permanecido mucho tiempo alejada de las noticias

Sin embargo, una serie de acontecimientos a partir de los años ochenta, así como el peso de la diáspora, han permitido que la llamada comunidad internacional tenga que prestar mayor atención al mismo. 

Para el gobierno de Beijing, la situación y las demandas del pueblo uighur son “un problema interno”, y sus esfuerzos se encaminan a evitar cualquier participación internacional en la resolución del mismo, así como a identificar los enfrentamientos como una realidad ligada al “terrorismo separatista” y al “radicalismo islamista”. 

No obstante, la sucesión de acontecimientos en los años ochenta, con importantes manifestaciones estudiantiles, que tuvieron una clara caracterización uighur, y a las que siguió una dura represión del gobierno central, serán el pistoletazo de salida para la nueva situación que se irá engendrando desde entonces. 

A lo largo de los noventa se intensificará el conflicto, con la materialización al menos de tras acontecimientos que agravarán todavía más la situación, y que mostrarán la diversidad de formas de protesta que articulará el pueblo uighur. 

En esa década se producirá un alzamiento armado importante en Baren, cerca de Kashgar en 1990; unos años más tarde se sucederán los ataques con bombas contra diferentes objetivos; y finalmente, entre 1996 y 1997 el movimiento uighur articulará toda una campaña de manifestaciones, ataques y protestas. La respuesta china en todos los casos ha sido la de incrementar la represión, con cientos de detenidos y muertos. 

La asimilación, la chinificación y la campaña “desarrollar el este” son algunos de los otros pilares de la estrategia de Beijing

Lo que algunos han venido definiendo como el imperialismo económico y político de los Han sobre el pueblo iughur sigue el guión clásico de cualquier proceso colonizador. Turkestán Este es un país rico, con un tercio de las reservas chinas de petróleo y dos tercios de las de carbón están en el territorio. También abundan los minerales y los metales preciosos, el oro, uranio y el cobre. Sin embargo, esa riqueza sólo ha generado beneficios al gobierno chino a a sus colaboradores. De ahí que no sea de extrañar que las mayores tasas de desempleo y pobreza recaigan sobre la población uighur. 

Utilizando la falsa imagen de que le pueblo uighur es “demasiado pobre e ignorante” para llevar a cabo por ellos mismos cualquier desarrollo económico, China sigue impulsando su estrategia, forjando en ocasiones lazos de unión entre las algunas élies locales y las élites colonialistas. 

El traslado masivo de ciudadanos chinos para desequilibrar la balanza demográfica, la política de “hanhua”, algo así como “hacerlos chinos”, está logrando que la población local acabe siendo minoritaria en su propia tierra y apartada de todos los resortes políticos, económicos o sociales del poder. 

Bajo la bandera de la supuesta “modernización”, enmarcada dentro de la pomposa frase de “desarrollar el este”, se sigue una detallada política de marginación hacia los uighures, y de una planificada explotación de los recursos naturales y culturales de los mismos (el plan para derribar el caso antiguo de Kasghar y cederlo posteriormente a empresas chinas para su explotación turística, es el último caso que ha salido a la luz). 

Hoy en día, el pueblo uighur sigue dando muestras de su voluntad por conseguir la estatalizad.

Y a lo largo de estos años hemos visto cómo las expresiones de protesta han adquirido diferentes formas y expresiones. Desde actos planificados de protestas hasta manifestaciones e incidentes más espontáneos. Pero sobre todo, se puede observar un claro rechazo de la mayoría uighur a los intentos chinos de asimilación y dominación. 

Las recientes manifestaciones muestran que el número de personas que toman parte en las mismas de forma espontánea es muy elevado, y son el mejor reflejo de ese rechazo popular a las políticas impuestas por Beijing. La explotación de los recursos naturales y el petróleo, la inmigración Han, el desempleo, las pruebas nucleares, el uso del agua en el desarrollo urbanístico que requiere la expansión colonialista, dejando en una difícil situación a la agricultura local, la discriminación, el aumento de las desigualdades, la persecución de actividades religiosas, que para muchos uighures son parte de su vida cultural y social…son algunos de los motivos que generan la respuesta uighur al colonialismo chino. 

La diversidad organizativa del movimiento uighur es una de sus características, con algunos grupos que defienden el carácter nacional de su pueblo y demandan la consecución de un estado llamado Turkestán Este, junto a otros donde predominan las tendencias pan-islamistas, e incluso con esa “mayoría silenciosa” que en ocasiones, y sin una organización estructural tan importante, sale a la calle como hemos visto estos días. 

Y en este sentido, en los últimos tiempos está cobrando fuerza la diáspora uighur, sobre todo en torno al Congreso Mundial Uighur, creado en 2004 en Munich, y que puede suponer un giro ante los fracasos de sus predecesores (el Congreso Nacional de Turkestán Este, creado en Turquí en 1992 o el Gobierno en el Exilio de Turkestán Este, surgido en Washington en 2004). 

Las comunidades uighures en la diáspora han venido manteniendo sus propias asociaciones, preservando la identidad colectiva de su pueblo, su cultura y su lengua, y promoviendo las aspiraciones nacionales comunes, un Turkestán Este independiente. El papel que está desempeñando la diáspora uighur estos años para dar a conocer la realidad y la lucha de su pueblo es otro de los motivos que han permitido que la situación de Turkestán Este pueda llegar a más lugares y que la resistencia al colonialismo Han se conozca mejor.