17/6/09

El Salvador: Investigarán el asesinato de seis jesuitas en 1989 y participación de "El Matacuras"


Su afición desmesurada por la bebida, es bastante conocida en nuestro país


El nuevo presidente de El Salvador, Mauricio Funes, cuya elección acabó con decenas de años de gobiernos al servicio de la oligarquía y el imperio, en una de sus primeras declaraciones ofreció enterrar la impunidad y someter a los tribunales a los autores de numerosos crímenes, perpetrados por el brazo armado del partido fascista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), fundado en 1985 por Roberto D´Aubuison, autor intelectual de la muerte de monseñor Arnulfo Romero, ejecutado con un tiro en la frente cuando oficiaba misa en la catedral de San Salvador.

Otro de los hechos más repugnantes y viles fue el asesinado de seis sacerdotes jesuitas: Ignacio Ellacuría, Armando López, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín- Baró, Segundo Montes y Joaquín López, profesores todos de la Universidad Centroamericana (UCA), acusados de estar vinculados con la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FLMN).

Operación Centauro

En un ambiente de terror, desatado por un grupo de coroneles, integrantes del “Escuadrón Tandona”, responsables de haber colocado bombas en las sedes de madres y viudas de los que de los guerrilleros caídos en combate y de la Federación de Sindicatos, ocasionando la muerte de varias mujeres y de diez líderes sindicales, además de numerosos heridos, un grupo de hombres armados de fusiles y pistolas, en la madrugada del 16 de noviembre de 1989 irrumpió en la UCA, obligó a los seis jesuitas a levantarse de sus camas, los condujo a un pequeño patio, donde los pusieron boca abajo en la tierra, disparándoles con balas explosivas en la cabeza. Al marcharse, descargaron sus armas en la imagen de Cristo en la Cruz, que estaba a la entrada de la UCA.
Así se cumplió la “Operación Centauro”, nombre de código del plan de eliminación física del grupo religioso, que estaba bajo sospecha de colaborar con la guerrilla salvadoreña.

La participación de “El Matacuras”

Unos días antes de ese fatídico 16 de noviembre, un ex capitán de Venezolana Internacional de Aviación (VIASA), que estaba al servicio del Ministerio del Interior del gobierno de Luis Herrera Campins, fue citado por el director de entonces de la policía secreta DISIP, Remberto Uzcátegui, para recomendarle una “peligrosa misión”, según sus palabras, pero se iba a ganar una buena suma de dinero. El piloto aceptó, siendo citado posteriormente para que estuviese listo.

Dos días después de esta conversación, despegó de La Carlota un avión, conducido por este piloto, acompañado de cuatro personas que se identificaron como agentes de la DISIP y que introdujeron en la nave tres bultos. Al requerirles el capitán de qué se trataba, le comunicaron, luego de comprometerlo a guardar silencio, que uno de los sacos contenía seis millones de dólares y los otros dos, cinco fusiles y proyectiles explosivos.

El avión hizo un toque técnico en Costa Rica, donde agentes fueron sustituidos por personal de la Embajada de Venezuela en El Salvador. Luego, prosiguió su viaje aterrizando no en el aeropuerto internacional de ese país, sino en la pista de un cuartel próximo a la capital salvadoreña.

Al rato se presentaron dos vehículos portando banderas de Venezuela, a donde fueron trasladados los bultos. Al salir los carros, fueron detenidos por un oficial que comandaba la guardia de prevención, y quien reclamaba requisar los vehículos, pero al recibir una orden del general jefe del cuartel, desistió de su intento.

Al llegar a la sede de la Embajada, la cual por cierto estaba protegida por una valla de sacos de cemento, los bultos fueron recibidos por el embajador de entonces, Leopoldo Castillo, bautizado por el pueblo salvadoreño como el “Matacuras”.

Investiga el Senado estadounidense

Según información de la agencia británica Reuters, fechada el 31 de enero de 1990, Washington, firmada por su corresponsal Dan William:

La Operación Centauro implicaba a agentes cubanos residentes en Miami y al embajador de Venezuela, en El Salvador, Leopoldo Castillo, de quien se dice –subraya el despacho cablegráfico- era la fuente de los servicios de inteligencia que identificaron a los seis jesuitas para asesinarlos”.

Esta información es parte de la investigación que en enero de ese año realizaba el Senado estadounidense respecto a la nominación de Roger Noriega para la Subsecretaría de Estado para América Latina. Noriega estaba conectado con Elliot Abrahams, John Negroponte, Roger Maurer y Oliver Norh, muy conocidos por sus injerencias en los asuntos internos de los países latinoamericanos y sus siniestros planes, como la “Operación Centauro”, dirigidos a convertir estas naciones en colonias de los Estados Unidos, utilizando para ello el asesinato y otras acciones criminales. Leopoldo Castillo, afirma el corresponsal William, formaba parte del servicio de inteligencia de este grupo.

A continuación texto traducido de la nota de Reuters

31 de enero. Por Dan Williams - WASHINGTON (Reuters). El Senado de los Estados Unidos de América está revisando la nominación de de Roger Noriega para la Subsecretaría de Estado para América Latina, la misma posición que hasta diciembre pasado ostentaba Otto Reich. Actualmente, el seño Noriega ocupa el puesto de representante de los EUA ante la Organización de los Estados Americanos.

Noriega está siendo monitoreado ahora por su relación con Elliot Abrahams, John Negroponte, Otto Reich y Roger Pardo-Maurer, equipo relacionado con el tristemente célebre Oliver North y el asunto Irán-Contras.
Durante el enfrentamiento entre la guerrilla y el ejército salvadoreño, a principios de los años ochenta, John Negroponte, para entonces embajador de los EUA en Honduras y el super agente de la CIA Roger Noriega, se vieron relacionados con las investigaciones que sobre el asesinato de los misisoneros Maryknoll William Woods, Yado Ite Ford, Maura Clarke y Dorothy Kazel.

"Operación Centauro" era el nombre código para el plan de eliminación física de de personal religioso que estuveira bajo sospecha severa de colaborar con las guerrillas salvadoreñas. El proyecto implicaba a a agentes cubanos radicados en Miami y al embajador de Venezuela en El Salvador, Leopoldo Castillo, de quien se ha dicho que era la fuente de los servicios de inteligencia que identificó a las víctimas.

Apuntes a propósito de Keynes, el marxismo y la época de crisis, guerras y revoluciones


Foto: Paula Bach

Paula Bach

 

En períodos de crisis capitalista profunda como el que estamos transitando, recobran vida antiguas teorías que la altanería y autoconfianza burguesa habían creído poder echar definitivamente al basurero de la historia. Hoy es el fantasma de Lord John Maynard Keynes el que está de regreso. La teoría económica de Keynes es corrientemente presentada en nuestros días sólo como un paquete de medidas fiscales y monetarias, de contundente intervención estatal, antitéticas a las políticas de corte neoliberal que reinaron en las últimas casi tres décadas. Las construcciones teóricas de Keynes aparecen desde las voces dominantes de la academia como una suerte de receta distinta, alternativa a la receta neoclásica, pero receta al fin, que la burguesía tendría a mano para subsanar los errores que habrían conducido al actual estado de situación de la economía capitalista. Siguiendo la tradición de la autodenominada síntesis neoclásica, no se suele hacer siquiera mención a los aspectos más salientes de la obra del economista británico Lord John Maynard Keynes (1883-1946), una mente aguda de su época cuya vida y obra discurrió en un período particular del desarrollo del modo de producción capitalista. Keynes, economista de neto corte y conciencia burguesa, enfrentado a una época no clásica del capital, en la que llegaba a su fin el “libre juego de la ley del valor”, el puro “liberalismo económico” y el mecanismo de la “libre competencia”, época en la que comenzó el asedio de las crisis crónicas del capital, de la revolución y las guerras, se encontró frente a la ardua tarea de re-naturalizar las relaciones burguesas de producción. Keynes se vio en la necesidad de criticar el cuerpo teórico de la economía oficial en un doloroso proceso que –no exento de eclecticismo– fue recorriendo su obra.

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Liberalismo y Socialismo


Fernando de Szyzslo [Perú] Habitación Nº 23

Adolfo Sánchez Vázquez

 

Quisiera concentrar mi atención en la ya larga y vieja polémica entre liberalismo y socialismo. Siguiendo la sana distinción entre lo que una ideología dice ser y lo que efectivamente es, subrayemos de entrada que el liberalismo se tiene a sí mismo por la ideología de la libertad.

Esta es la idea básica que mueve en sus orígenes a la burguesía revolucionaria del siglo XVIII contra el despotismo, así como a los movimientos de independencia en América Latina y a los liberales que, a lo largo del siglo XIX, persiguen en este continente un proyecto de progreso y modernización, o de desarrollo nacional independiente. Este valor supremo —el de la libertad— lo entiende el liberalismo como libertad del individuo, y lo hace descansar en dos supuestos: el primero es el de la naturaleza egoísta, competitiva y agresiva, común a todos los individuos del género humano. Y el segundo es el de la propiedad privada como condición, marco o institución indispensables para que se dé efectivamente la libertad del individuo. No hay, no puede haber, libertad del individuo sin propiedad privada. No se trata de un principio entre otros, sino del principio básico o piedra angular de la ideología liberal, ya sea en su forma clásica (de Locke a Adam Srnith), ya sea en la forma actual, neoliberal (de un Hayek). De esta asociación entre libertad y propiedad proceden otros rasgos esenciales del liberalismo, como son: 1) la exaltación de la competencia en la batalla por la ganancia y la utilidad; 2) la fetichización del mercado como la esfera propia y necesaria de esa competencia; 3) la reivindicación del trabajo por su aspecto positivo, ya que, gracias a él se adquiere e incrementa la propiedad privada; y 4) la exaltación del individuo como un absoluto que exige ser protegido del Estado y las instituciones públicas.

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A propósito de la problemática del Estado en “El Capital”


Alejandra Alcala Fariñez [Venezuela] Mapa interior

Georges Labica

 

1. LA CLASE Y EL ESTADO

Cuando Marx, tratando de la acumulación primitiva, muestra cómo está constituido el proletariado, se ve inducido a explicar que al principio del proceso de expropiación de los trabajadores (esencialmente los campesinos), se ha elaborado una legislación particularmente sanguinaria contra lo que él llama el proletariado sin casa ni hogar. El proceso al cual él se atiene es el siguiente: la expropiación se hace de manera perfectamente anárquica; existen más trabajadores "liberados", por tanto libres en el mercado, que las fábricas no pueden absorber; de donde, la constitución de lo que más tarde vendrá a ser el "lumpen proletariat": bandas de vagabundos y de criminales que la legislación calificada por Marx de sanguinaria, va a reprimir con la más extrema dureza. Cita a este propósito las cifras enunciadas por Tomás Moro afirmando que sólo en el reinado de Enrique VIII—la represión había comenzado desde Enrique VII— se contaban 72 000 ejecuciones.

Recuerda también que una disposición perfectamente legal bajo el reinado de Eduardo VI, permite tomar a título privado como esclavo a un truhán o a un vagabundo sobre el cual se habría tenido el acierto de poner la mano. La exposición que hace Marx concerniente al fenómeno de la expropiación tiene como aval (se dice a veces que es la parte histórica de El capital, pero ella es tan teórica como las otras), el fenómeno de la explotación colonial que, aclara, no concierne de ningún modo a la constitución ni al origen del proletariado, pero señala hacia el ejercicio del modo de producción capitalista cuando ya está debidamente constituido. El interés de la puesta en paralelo de estos dos pasos, fundamentados ambos en legislaciones perfectamente precisas, es hacer ver, en el segundo caso, la realidad sin tapujos de lo que son las relaciones capitalistas de producción; Marx, al describir en términos bien conocidos la colonización tal como és practicada por potencias como Holanda, Gran Bretaña y Francia, subraya que en el Nuevo Mundo se ve al esclavismo sin rodeos revelar y poner al desnudo al esclavismo disimulado de los asalariados de Europa.

* Ponencia presentada en el Coloquio sobre "El estado en el capitalismo contemporáneo", México, octubre de 1979. Traducción, Josefina García

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Descubrimiento definitivo de la categoría plusvalor


Enrique Dussel 


“The surplus value (Mehrwert) which capital has at the end of the production process –a surplus value which, as a higher price of the product, is realized only in circulation, but, like all prices (höherer Preis), is realized in it by already being ideally presupposed to it, determined before they enter into it- signifies, expressed in accord with the general concept of exchange value that the labour time objectified in the product -or amount of labour (expressed passively, the magnitude of labour appears as an amount of space; but expressed in motion, it is measurable only in time)- is greater than that which was present in the original components of capital. This in turn is possible only if the labour objectified in the price of labour is smaller than the living labour purchased with
it” (321, 10-22; 227,18-30).

Así comienzan las páginas absolutamente centrales de toda la vida de Marx, de todos los Grundrisse. En estas líneas se puede observar ya la dificultad de la reflexión sobre la cuestión que nos ocupa. Esta dificultad significará siempre un problema en el “orden de las categorías” en la investigación y exposición para el mismo Marx. Él hubiera querido siempre ir de lo simple a lo complejo, de lo profundo a lo superficial, de lo abstracto a lo concreto. Pero, la cuestión del plusvalor exige al mismo tiempo echar mano de categorías o cuestiones simples y complejas, en fin, del nivel profundo de la producción, y superficiales de la circulación. En el texto citado se habla del término o fin del “proceso de producción” (nivel profundo y no aparente), pero de inmediato habla igualmente del “precio” del producto (nivel superficial en la circulación). Todos los “precios” de la circulación, como se sabe, están “presupuestos” antes, en la producción, en el tiempo de trabajo, que es mayor que los componentes originarios del capital. El texto termina en el nivel de la compra y venta: de “trabajo vivo” (nivel profundo de la producción) y del “precio del trabajo” (salario) en la circulación. Es por esto, quizá, que Marx al fin adelantó el tratado del salario en el tomo I de El capital, aunque en realidad le había asignado un lugar independiente como tema III (después del capital y la renta del suelo, y antes del tema IV sobre el Estado). Sin el salario (precio del trabajo) no puede comprenderse la problemática del plusvalor, que aunque se “sitúa” en el nivel de la producción se “realiza” (por su antes: el salario; y su después: más valor en la venta del producto) en la circulación.

El profesor Enrique Dussel se desempeña en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de México

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La producción del espacio


Foto: Henri Lefebvre

Henri Lefebvre

 

Voy a hablar bien claramente de un concepto, es decir, del elemento teórico: les voy a hablar de la producción del espacio. Se trata, quede claro, del espacio social. Exponer quiere decir someter al examen, es decir, a la critica. Ningún concepto teórico se impone en si. El concepto de producción del espacio desarrolla un concepto ya muy conocido, clásico, reiterativo: el de producción, pero indica un cambio en la producción, en las fuerzas productivas; se pasa de la producción en el espacio a la producción del espacio. El concepto de producción aparecia como bien determinado, bien definido y bien fijado por parte de los economistas, los historiadores, los sociólogos... pero cuando se examina este concepto aparece como mis ambiguo y complejo de lo que parecia a primera vista, cuando no estaba bien fijado, bien determinado. Si se examina este concepto, por ejemplo en Hegel y en Marx, se ve que el concepto se desdobla: de un lado hay la producción de productos: las cosas, los bienes, las mercancias, y del otro lado la producción de las obras: las ideas, los conocimientos, las ideologias e incluso las instituciones o las obras de arte.

Un concepto ambiguo, mucho menos preciso de lo que se le cree en general, viene llamado a ser desarrollado. Es sobre el desarrollo de este concepto sobre lo que yo voy a hablar: la producción del espacio. El concepto de la producción del espacio está naciendo como la realidad en si a la que corresponde. Esta producción del espacio está naciendo en si misma. Hace un momento, cuando veniamos de Barcelona, veiamos cómo todo este espacio está siendo producido de manera balbuciente, incierta, caótica a veces, contradictoria a la producción en el espacio. Tres conjuntos de hechos: primero, la importancia creciente en economia política de los flujos. Hasta hace muy poco la economia política se sentia muy ligada al análisis de la estabilidad, estructuras a las cuales se ataban redes: las empresas, los mercados. Desde hace diez años hay una movilidad creciente de todos los elementos de la economia política. En la economia política tradicional el movimiento era lo excepcional, era una perturbación de la estabilidad, ahora la estabilidad es simplemente un momento de los flujos. Hay flujos de energia, materias primas, flujos de productos acabados, flujos de nan0 de obra, flujo de capitales, sin contar pequeños flujos como los flujos de los automóviles. Es una nueva relación de la economia política al espacio que se forma. Un flujo tiene un origen, un terminal y un recorrido. Por ejemplo, un flujo de petróleo, un oleoducto, sale de Libia, atraviesa el Mediterráneo, pasa a una refineria dada y de allí acaba en la gasolinera. Examinar el punto de encuentro de estos flujos se convierte en un tema principal de trabajo de los economistas.

Los puntos fuertes -los espacios urbanos- son puntos de confluencia de flujos y al mismo tiempo que esta influencia creciente de los flujos que ocupan el espacio ha nacido una forma nueva de la planificación, la forma mis reciente de planificación: la planificación espacial. La planificación espacial, el estudio de los flujos y sus conexiones está todavia en estado naciente, pero tiende a reemplazar la planificación antgua por partidas contables de materias o por balance financiero. Estos flujos son de una complejidad extrema, la planificación espacial parece que va a ser difícil. Una de mis hipótesis es que el capitalismo es incapaz de hacer la planificación espacial.

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Una interpretación contemporánea de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia


Foto: Claudio Katz

Claudio Katz

Este trabajo analiza la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a partir de la formulación que presentó Marx. Polemiza con sus críticas más corrientes, demostrando que el aumento de la composición orgánica -causante de la declinación porcentual del beneficio- es un proceso característico de la acumulación. Cuestiona los enfoques que atribuyen exclusivamente el comportamiento de la ganancia a la evolución del salario. Pero también objeta la defensa tradicional de la ley, basada en la insuficiente generación de plusvalía y rechaza las caracterizaciones estancacionistas que se derivan de este enfoque. Considera que se debe focalizar el análisis de la crisis en el aumento de la productividad y no en el despilfarro de los recursos.

El artículo destaca que la caída porcentual de la tasa de ganancia es un proceso determinante, necesario y previsible. Aclara su significado cómo ley del capitalismo en comparación con ciertos principios de la economía burguesa. El texto se apoya en investigaciones empíricas recientes comprobatorias de la validez de la ley y plantéa que corresponde interpretarla en un sentido, débil, fluctuante y de largo plazo. Subraya también su conexión con períodos históricos de intenso y bajo crecimiento capitalista.

Finalmente localiza el origen de la caída tendencial del beneficio en los países centrales y explica porqué la periferia recepta más agudamente sus efectos. Concluye exponiendo las causas de la recuperación de la tasa de ganancia en las últimas décadas y señala que el choque entre tendencias depuratorias y revalorizantes definirá la evolución futura de esta variable estratégica para caracterizar la etapa actual del capitalismo.

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Trabajo improductivo, crecimiento y terciarización (30 años después de Marx y Keynes)


Efraín Piñero [Venezuela] Paisaje diminuto

Luz Marina García

 

Por su calidad y por ser una excelente síntesis del libro de David Harvey "The limits to capital" os adjuntamos la reseña que escrbió en su día Luz Marina García catedrática de la Universidad de La Laguna.

El libro de Harvey, escrito en 1982, ha sido recientemente reeditado Harvey D (2006) “The limits to capital” London, Verso. Existe una traducción de Fondo de Cultura Económica de 1992 que lleva por título “Los límites del capital y la teoría marxista” y de la que es muy difícil conseguir un ejemplar.

En nuestra opinión es uno de los libro de economía marxista más importantes escritos en los últimos 30 años y merece una especial atención para entender las lógicas financieras bajo las que discurre la acumulación del capital en el último periodo.

Recientemente la editorial Akal ha publicado el libro de D. Harvey “Breve historia del neoliberalismo” (2007) que también recomendamos encarecidamente.

La izquierda europea contemporánea está construida sobre un entramado intelectual tejido a base de retales procedentes de nuevas y viejas ideas generadas, en su mayor parte, dentro de las tradiciones marxista y keynesiana. El que este marxismo keynesiano haya pasado por fases muy diversas, y haya seguido en general una tendencia a largo plazo hacia el predominio creciente del contenido keynesiano sobre el marxista es de menor importancia, ya que la realidad práctica es que en la actualidad es cada día más difícil distinguir las ideas de un marxista típico de un keynesiano de izquierdas --un postkeynesiano-- típico. En esto tiene mucho ver la relación general que existe entre realidad y pensamiento, y es por supuesto la realidad la que determina el pensamiento (como creía Marx), y no al contrario (como parecía creer Keynes). La realidad del último medio siglo es que las economías occidentales han pasado de un periodo de expansión (el primer cuarto de siglo posterior a la II Guerra mundial) a otro de depresión (el cuarto de siglo más reciente). Este hecho objetivo trastocó naturalmente el debate ideológico que tenía lugar dentro del pensamiento económico en general, y del pensamiento macroeconómico en particular. Pero la mayor parte de los intérpretes de esta transformación la leen como una simple sucesión de etapas, desde el predominio del keynesianismo a la hegemonía del pensamiento liberal o neo-neoclásico, que ha adquirido su más acabada expresión en Europa bajo la etiqueta reciente de neoliberalismo y, sobre todo, de pensamiento único.

Hoy en día, lo natural en la izquierda europea es luchar por contraponer un pensamiento crítico a ese pensamiento único que es casi universalmente definido como la expresión intelectual --expresada con matices y entonaciones diversas-- de las últimas tendencias perceptibles en el propio desarrollo capitalista: la mundialización o globalización de la economía, el predominio de la finanza y de los movimientos de capital a escala universal, la especulación y la inestabilidad de la economía de casino, o simplemente el predominio de lo económico sobre los social y/o lo político. Mucho de lo que está pasando pasa porque la izquierda europea sólo lee a Keynes, a los postkeynesianos o keynesianos de izquierda y a algunos marxistas que son en su inmensa mayoría nada más que keynesianos. Y eso cuando lee, porque otra mucha izquierda sólo aprende, o cree que aprende, de oídas; y lo que se oye es desde luego el discurso de este marxismo keynesiano, que hace treinta años tan magistralmente criticara Paul Mattick en su obra Marx y Keynes, que, por las razones antes citadas, no ha perdido nada de su actualidad (al contrario: ha ganado) para todo aquél realmente interesado en el libre pensamiento y en la comprensión de lo que sucede en la realidad, más allá de los discursos ideológicos superficiales de quienes se limitan a competir por el mercado electoral.

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Capital especulativo versus capital financiero


Ender Cepeda [Venezuela] Sembradores

Reinaldo Carcanholo & Paulo Nakatani

 

La discusión sobre el significado del proceso ampliamente conocido por globalización es extremadamente importante en la actualidad. ¿Qué es lo que existe de nuevo en el capitalismo, que le permite ser presentado como si estuviera en una nueva fase de su desarrollo? La mayor parte de los autores está de acuerdo en aceptar que una de las características básicas que define el capitalismo contemporáneo, entre otras3, consiste en la financiarización o en la generalización del movimiento especulativo del capital.4 Por esa razón, se ha expandido el uso de la expresión “capital financiero” en los trabajos dedicados a la caracterización e interpretación del capitalismo contemporáneo. A veces dicha expresión es presentada, o por lo menos entendida, como si fuera realmente un verdadero concepto o categoría del pensamiento marxista y como si tuviese un contenido preciso.

Seguramente, muchos de los que utilizan la referida expresión deben sentirse incómodos con la imprecisión de su significado. Otros pueden aceptar que, no existiendo la precisión, es suficiente definirla. Sin embargo, consideramos que en la teoría marxista no se pueden aceptar definiciones acabadas. El método marxista trata los fenómenos sociales como procesos en transformación, movidos por una dinámica resultante de sus propias contradicciones internas, e incapaces de ser captados mediante definiciones. Éstas solo pueden dar cuenta de lo estático. Más que eso, la realidad no es más que el movimiento mismo, susceptible de descripción y de comprensión, pero jamás de definición. Los movimientos significan siempre metamorfosis. La realidad es el propio movimiento, no existe fuera de él.

Este trabajo representa un esfuerzo destinado a quienes, insatisfechos con la imprecisión de la expresión “capital financiero”, no se contentan tampoco con definiciones positivistas, por complejas y detalladas que sean. Partiremos del concepto de capital de Marx y, pasando por los de capital industrial, formas funcionales, autonomización de las formas funcionales y capital ficticio, llegaremos a lo que entendemos por capital especulativo y por capital especulativo parasitario.

Obviamente, no se trata de definirlos, sino de describirlos. Mejor aun, frente a los nuevos elementos de la lógica del capital, procuraremos identificar fenómenos y procesos, caracterizarlos y, finalmente, escoger nombres para ellos. Para lo que nos interesa, los nombres escogidos fueron: capital especulativo y capital especulativo parasitario.

El capital especulativo parasitario resultaría de la conversión de la forma autonomizada del capital que devenga interés, o más precisamente del capital ficticio, cuando este sobrepasa cuantitativamente los límites soportables por el funcionamiento normal del capital industrial. Su lógica especulativa propia llega a contaminar incluso a las empresas o corporaciones dedicadas especialmente a funciones productivas y, así, lo que constituía capital industrial se convierte en capital especulativo. Éste, como síntesis dialéctica del movimiento de sus formas funcionales, presenta el capital especulativo parasitario como polo dominante.

Hay que insistir en que no se trata de definiciones, sino de identificación de fenómenos y procesos a los que se asigna determinados nombres. Dicha identificación queda facilitada por las categorías previamente construidas a través de la misma lógica, jamás como definiciones estructuradas arbitrariamente por el pensamiento. Sin embargo, es posible que, en este trabajo, algunas de las categorías puedan parecer definiciones, dado que se hacen ciertas concesiones a la facilidad formal del discurso de tipo positivista, por cierto, algo que también se encuentra fácilmente en las obras de

Marx, especialmente en El Capital.

Nuestra tesis es de que la globalización, con todas sus características, se diferencia de otras épocas de la historia del capitalismo por el predominio del capital especulativo parasitario (forma particular más concreta del capital que devenga interés) a escala mundial, sobre el capital productivo. En esa fase, el capital industrial se convierte en capital especulativo y su lógica queda totalmente subordinada a la especulación y dominada por el parasitismo. De esa manera, es la lógica especulativa del capital sobre su circulación y reproducción en el espacio internacional lo que define esta nueva etapa. Sin duda, ese fenómeno está asociado a la quiebra del patrón monetario internacional a partir de los años 70.

Eso significa que incluso el capital que devenga interés, necesario para la reproducción del capital productivo, pasa a actuar según la lógica especulativa. Además, las grandes empresas productivas combinan cada vez más su actuación normal con actividades financieras, subordinando sus estrategias a las prácticas especulativas: el capital productivo tiene, así, su dinámica subordinada a la especulación5.

De esa manera, en nuestra concepción, la fase actual de la globalización del capitalismo se constituye en una fase de predominio internacional de la lógica especulativa sobre la productiva, con la consiguiente exacerbación de la competencia entre los grandes capitales productivos que actúan en el ámbito internacional. Dicha exacerbación posee como punto de partida, precisamente, la descomunal presión que las ganancias especulativas6 ejercen sobre el plusvalor producido. La fase capitalista de la globalización se caracteriza por el aumento de la explotación de los asalariados en todo el espacio capitalista y también, de forma paradójica, por la ampliación desmedida del consumo de productos dispensables.

Finalmente, es indispensable destacar que los análisis que privilegian nuestro punto de vista deberían concentrarse en la oposición o antinomia entre la capacidad de creación de riqueza por parte del capital y su exigencia de apropiación, definida, en nuestros días, en gran parte, por la lógica especulativa.

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Una concepción puramente social del valor y el trabajo productivo


Henri Matisse [Francia] Jarrón de girasoles


Jacques Gouverneur

 

"El objetivo de este artículo es contribuir al debate teórico en torno a los conceptos marxistas de valor y trabajo productivo. En el plano cualitativo, se trata de saber cuáles son las actividades productivas. El trabajo productivo se puede entender en dos sentidos: en un sentido amplio, es el que crea valor e ingreso; en un sentido restringido, específico del capitalismo, es el que crea plusvalor y plusvalía. En ambos sentidos, es siempre trabajo productor de mercancías. Aquí surge un problema: ¿son acaso los servicios mercancías a igual título que los bienes?¿Todas las actividades del sector mercantil contribuyen a la producción de mercancías?"


Revista de Economía Institucional, segundo semestre año 2007 / Vol.9, Número 017, Universidad Externado de Colombia, pp. 183-211

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La actualidad de la teoría objetiva del valor


Franklin Fernández [Venezuela] La pesca del tajalí

Claudio Katz

 

Marx desarrollará su teoría del valor con el objeto de poder captar la racionalidad económica del capital, su naturaleza explotadora y las contradicciones que surgen de su acumulación y de las formas bajo las que se expresa el incremento de la productividad del trabajo sobre el marco de relaciones capitalistas. La teoría del valor no es la economía política de cualquier formación social sino que trata de desvelar las leyes que rigen la acumulación una formación histórica específica: el capitalismo.

La teoría marxista del valor sitúa, siguiendo los postulados de la economía clásica, al trabajo como fundamento del proceso económico con el objeto de entender las dinámicas y el funcionamiento del capitalismo así como sus tendencias a las crisis. Smith y Ricardo mostraron un profundo interés por la formación del valor y por los posteriores mecanismos distributivos entre las diferentas clases. En su lid contra las formas rentistas de propiedad precapitalista subrayaron el carácter productivo de la industria y el carácter del trabajo como fuente del valor.

La teoría del valor en Marx, como explica Katz, gira en torno a tres ejes fundamentales: "una explicación de la explotación, una teoría sobre la formación de los precios en virtud del trabajo socialmente necesario para su producción, y una concepción sobre las formas de acumulación del capital y su tendencia a las crisis".

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Ajuste y subdesarrollo en la economía mundial actual: el caso chileno


Edgar Álvarez Estrada [Venezuela] La siembra

Xabier Arrizabalo

 

"El objeto del presente trabajo es analizar la relación entre los planes de ajuste que han guíado la política económica a escala mundial durante los últimos veinte años y la situación de subdesarrollo capitalista en la que permanecen una buena parte de los países del mundo. El sentido de abordar esta relación se explica por la trascendencia de los cambios operados en las condiciones de vida y trabajo de la población mundial derivados de estas auténticas contrarreformas. Este análisis, que se sitúa en una perspectiva teórica marxista, se lleva a cabo particularizándolo para una economía, la chilena, de especial relevancia por el papel que ha desempeñado como referente (y antecedente en muchos ámbitos) de la sistematización de estos planes. La hipótesis básica que se construye y sostiene es la siguiente. La implantación de los planes de ajuste tiene consecuencias directas en tres planos: destrucción económica, regresión social y cuestionamiento de las conquistas democráticas. Para las economías subdesarrolladas todo esto se concreta en una profundización de su condición de tales, lo que se argumenta considerando los tres rasgos esenciales en los que, desde nuestro planteamiento teórico, se materializa dicha condición: i) concentración-centralización del capital y desarticulación intersectorial; ii) dependencia externa, y iii) concentración del ingreso y precarias condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población. Dicho más claramente, el ajuste ha profundizado el subdesarrollo, lo que se constata tajantemente en el caso chileno"

VII Jornadas de Economía Crítica Albacete, 3 al 5 de febrero de 2000 “Ajuste y subdesarrollo en la economía mundial actual: el caso chileno” Xabier Arrizabalo Montoro Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Complutense de Madrid,

Asimismo recomendamos este libro de Xabier Arrizabalo para profundizar en el caso chileno donde la libertad de mercado se extendió sobre la aniquilación de las libertades civiles. Así, el primer experimento neoliberal se levantó a lomos de un Estado fuerte: la dictadura del General Pinochet.

Por otro lado, a Arrizabalo le debemos la traducción del mejor manual de economía marxista que tenemos en la actualidad: Louis Gill (2002) "Fundamentos y límites del capitalismo" Madrid, ed Trotta

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La acumulación originaria y la industrialización del tercer mundo


Efraín Piñero [Venezuela] La Pasión


 Ernest Mandel


"Como referencia a la problemática contemporánea de los países llamados en vía de desarrollo, parecería indicado intentar una evaluación, aunque sólo sea por orden de magnitud, a la contribución involuntaria que han aportado estos países a la acumulación primitiva del capital en Europa occidental. Marx ha escrito: "El descubrimiento de los países del oro y de la plata en América; el exterminio, la reducción a la esclavitud y el entierro en las minas de la población indígena; el principio de la conquista y del saqueo de la India oriental; la transformación de África en un territorio de caza comercial de pieles negras, fueron los procedimientos que caracterizaron la aurora de la época de producción capitalista. Estos idílicos procesos constituyen los momentos principales de la acumulación primitiva" (8). La investigación contemporánea ha venido a darle plenamente la razón. Se podría incluso afirmar que Marx ha subestimado la importancia del pillaje del tercer mundo para la acumulación del capital industrial en Europa occidental"

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La microeconomía


Foto: Bernard Guerrien

Bernard Guerrien

 

“La microeconomía es una de las materias esenciales en los programas universitarios en ciencias económicas, tanto en Europa como en Estados Unidos. Es generalmente rechazada por los estudiantes porque otorga un lugar importante a las matemáticas; con frecuencia estudiantes y docentes se concentran en los aspectos puramente técnicos, sin dar un lugar adecuado a reflexiones de fondo sobre las sociedades consideradas en los modelos y sobre la significación exacta de los “resultados” logrados.

Incluso se puede afirmar que las matemáticas se han convertido en obstáculo a la reflexión sobre los problemas de la economía.”

Este libro busca presentar, de la manera más simple posible, los principales modelos y conclusiones de la microeconomía. Evita emplear las matemáticas, se prueba de cierta manera que éstas no son esenciales para entender la naturaleza de los modelos considerados. Presentar una teoría no quiere decir que se aprueba; por el contrario, el objetivo buscado es en este caso, permitir al lector ejercer su espíritu crítico, con conocimiento de causa.”

Presentamos el trabajo en el que Bernard Guerrien realiza una crítica de los fundamentos sobre los que se asienta la microeconomía neoclásica que hoy se enseña de forma generalizada en las facultades de economía.

Bernard Guerrien es doctor en Matemáticas y Economía, Profesor de Matemáticas y Microeconomía en la Universidad de Paris I (La Sorbona) y ha participado en las últimas jornadas de economía crítica que tuvieron lugar en Barcelona.

Traductor Carlos Guillermo Álvarez, Profesor Honorario, Universidad Nacional de Colombia, Escuela de Economía. Primera edición en castellano por el Departamento de Economía, Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, 1998. 171 pp.

"La Microeconomía", libro gratuito en formato pdf.

La explicación de la inflación y el desempleo: una alternativa a la teoría económica neoliberal


Gloria Fiallo [Venezuela] Bosque de símbolos

Anwar Shaikh

 

"Durante la mayor parte del período de posguerra, los problemas de inflación y desempleo han ocupado un lugar central en el debate económico y político. Y ha sido en este contexto en el que ocurrió que la economía neoliberal ha dado en convertirse en dominante, tanto en la teoría como en la política macroeconómicas. El capitalismo ha experimentado una crisis económica mundial por más de dos décadas. Su respuesta consistió en una serie de ataques contra el trabajo y las instituciones que lo apoyan, un amplio movimiento de quiebras y suspensiones de pagos, una vertiginosa espiral de concentración y centralización, y una urgente compulsión a encontrar nuevos mercados y nuevas fuentes de recursos para el imparable poder de los capitales mundiales dominantes (Shaikh: 1987). La política económica neoliberal surgió de la necesidad de apoyar y coordinar estas respuestas típicas de la clase capitalista".

El texto siguiente forma parte de la compilación editada por Diego Guerrero, "Macroeconomía y crisis mundial" (2000) Madrid, ed. Trotta.

Anwar Shaikh, el autor, es reconocido internacionalmente como uno de los más importantes economistas marxistas de actualidad. Anwar Shaik, de origen paquistaní, es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales del New School of Reasearch de Nueva York y miembro del consejo editor del Cambridge Journal of Economics. Entre sus principales publicaciones se encuentran: Valor, Acumulación y Crisis: Ensayos de Economía Política (Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1990) y The Political Economy of National Account: An Alternate Approach to the Measurement of the Wealth of Nations, con E. Ahmet Tonak (Cambridge University Press).

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Capital especulativo versus capital financiero


Alexander Schulz González [Venezuela] mañana

Reinaldo Carcanholo & Paulo Nakatani

 

Introducción

La discusión sobre el significado del proceso ampliamente conocido por globalización es extremadamente importante en la actualidad. ¿Qué es lo que existe de nuevo en el capitalismo, que le permite ser presentado como si estuviera en una nueva fase de su desarrollo?

La mayor parte de los autores está de acuerdo en aceptar que una de las características básicas que define el capitalismo contemporáneo, entre otras, consiste en la financiarización o en la generalización del movimiento especulativo del capital. Por esa razón, se ha expandido el uso de la expresión “capital financiero” en los trabajos dedicados a la caracterización e interpretación del capitalismo contemporáneo. A veces dicha expresión es presentada, o por lo menos entendida, como si fuera realmente un verdadero concepto o categoría del pensamiento marxista y como si tuviese un contenido preciso.

Seguramente, muchos de los que utilizan la referida expresión deben sentirse incómodos con la imprecisión de su significado. Otros pueden aceptar que, no existiendo la precisión, es suficiente definirla. Sin embargo, consideramos que en la teoría marxista no se pueden aceptar definiciones acabadas. El método marxista trata los fenómenos sociales como procesos en transformación, movidos por una dinámica resultante de sus propias contradicciones internas, e incapaces de ser captados mediante definiciones. Éstas solo pueden dar cuenta de lo estático. Más que eso, la realidad no es más que el movimiento mismo, susceptible de descripción y de comprensión, pero jamás de definición. Los movimientos significan siempre metamorfosis. La realidad es el propio movimiento, no existe fuera de él.

Este trabajo representa un esfuerzo destinado a quienes, insatisfechos con la imprecisión de la expresión “capital financiero”, no se contentan tampoco con definiciones positivistas, por complejas y detalladas que sean. Partiremos del concepto de capital de Marx y, pasando por los de capital industrial, formas funcionales, autonomización de las formas funcionales y capital ficticio, llegaremos a lo que entendemos por capital especulativo y por capital especulativo parasitario.

Obviamente, no se trata de definirlos, sino de describirlos. Mejor aun, frente a los nuevos elementos de la lógica del capital, procuraremos identificar fenómenos y procesos, caracterizarlos y, finalmente, escoger nombres para ellos. Para lo que nos interesa, los nombres escogidos fueron: capital especulativo y capital especulativo parasitario.

El capital especulativo parasitario resultaría de la conversión de la forma autonomizada del capital que devenga interés, o más precisamente del capital ficticio, cuando este sobrepasa cuantitativamente los límites soportables por el funcionamiento normal del capital industrial. Su lógica especulativa propia llega a contaminar incluso a las empresas o corporaciones dedicadas especialmente a funciones productivas y, así, lo que constituía capital industrial se convierte en capital especulativo. Éste, como síntesis dialéctica del movimiento de sus formas funcionales, presenta el capital especulativo parasitario como polo dominante.

Hay que insistir en que no se trata de definiciones, sino de identificación de fenómenos y procesos a los que se asigna determinados nombres. Dicha identificación queda facilitada por las categorías previamente construidas a través de la misma lógica, jamás como definiciones estructuradas arbitrariamente por el pensamiento. Sin embargo, es posible que, en este trabajo, algunas de las categorías puedan parecer definiciones, dado que se hacen ciertas concesiones a la facilidad formal del discurso de tipo positivista, por cierto, algo que también se encuentra fácilmente en las obras de Marx, especialmente en El Capital.

Nuestra tesis es de que la globalización, con todas sus características, se diferencia de otras épocas de la historia del capitalismo por el predominio del capital especulativo parasitario (forma particular más concreta del capital que devenga interés) a escala mundial, sobre el capital productivo. En esa fase, el capital industrial se convierte en capital especulativo y su lógica queda totalmente subordinada a la especulación y dominada por el parasitismo. De esa manera, es la lógica especulativa del capital sobre su circulación y reproducción en el espacio internacional lo que define esta nueva etapa. Sin duda, ese fenómeno está asociado a la quiebra del patrón monetario internacional a partir de los años 70.

Eso significa que incluso el capital que devenga interés, necesario para la reproducción del capital productivo, pasa a actuar según la lógica especulativa. Además, las grandes empresas productivas combinan cada vez más su actuación normal con actividades financieras, subordinando sus estrategias a las prácticas especulativas: el capital productivo tiene, así, su dinámica subordinada a la especulación.

De esa manera, en nuestra concepción, la fase actual de la globalización del capitalismo se constituye en una fase de predominio internacional de la lógica especulativa sobre la productiva, con la consiguiente exacerbación de la competencia entre los grandes capitales productivos que actúan en el ámbito internacional. Dicha exacerbación posee como punto de partida, precisamente, la descomunal presión que las ganancias especulativas6 ejercen sobre el plusvalor producido. La fase capitalista de la globalización se caracteriza por el aumento de la explotación de los asalariados en todo el espacio capitalista y también, de forma paradójica, por la ampliación desmedida del consumo de productos dispensables.

Finalmente, es indispensable destacar que los análisis que privilegian nuestro punto de vista deberían concentrarse en la oposición o antinomia entre la capacidad de creación de riqueza por parte del capital7 y su exigencia de apropiación, definida, en nuestros días, en gran parte, por la lógica especulativa.

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¿Hay un método de Marx de la economía política?


Georges Braque [Francia] Botella, periódico, pipa y copa, 1913

Sergio Cámara   /   Current Roig

 

"El método de Marx en la economía política ha sido interpretado de muy diversas formas. Varias de las interpretaciones existentes argumentan que el método de Marx supone una forma superior a otros métodos para la construcción de teorías. Por el contrario, ofrecemos una interpretación del método de Marx en la que los aspectos metodológicos están supeditados a los aspectos epistemológicos, este último aspecto ya desarrollado por el Marx joven antes de empezar sus estudios de economía. En consecuencia, una reconstrucción del método de Marx implica delimitar muy claramente, en primer lugar, los aspectos epistemológicos de su teoría. Sólo a partir de este estudio es posible desentrañar su desarrollo metodológico. En este desarrollo, juega un especial papel la diferenciación entre el método de investigación y el método de exposición. Esto nos ayuda a interpretar las nociones de Marx sobre aspectos fundamentales como pueden ser el punto de partida y la exposición en El capital, en contraposición a otras interpretaciones del método. Por último, se tratan varios aspectos relacionados como los conceptos de práctica, crítica, ciencia o ideología".

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