21/5/09

Antonio Gramsci entró a Cuba de la mano de Carlos Rafael Rodríguez


Ventura González [Cuba] "Fantasía"

Francisco Pérez Rosado

“5 de septiembre”, periódico de Cienfuegos, Cuba


El pensamiento de Antonio Gramsci se ha convertido hoy en objeto de estudio no solo de los intelectuales cubanos, y de todo el mundo, vinculados a las ciencias sociales en general, sino de todo aquel amante de la lectura sobre las personalidades más relevantes en la historia de la cultura universal. Nació en Cerdeña, Italia, en 1891. Murió en 1937 en la cárcel, en la que permaneció confinado desde 1926 por un tribunal, cuyo fiscal acusador había advertido de la necesidad de evitar "que ese cerebro siguiera funcionando".

Cuando los fascistas lo apresaron era la principal figura del Partido Comunista Italiano. La condena lo sacó de la lucha política en la calle, sin embargo, el deseo del fiscal no pudo realizarse: Gramsci fallece como resultado de los excesos carcelarios en los oscuros calabozos de Benito Mussolini, pero deja una obra escrita compuesta por 33 libretas de apuntes redactados a mano (casi 3.000 páginas), conocidos como los Cuadernos de la Cárcel, en los cuales plasmó sus reflexiones sobre los complejos sucesos de la época. Muchas de las ideas surgidas en aquel inhóspito contexto se proyectan con enorme valor en la actualidad.

Sus concepciones, intencionadamente difundidas de manera muy superficial en la otrora URSS y el resto del campo socialista del Este europeo, en esencia negaban muchas de las posiciones que dieron al traste con la caída del socialismo a partir de los últimos meses del año 1989 en esos países. En Cuba, autores reconocidos en estudios sobre Gramsci hablan de la difusión de su pensamiento por primera vez a través de las publicaciones de la editorial argentina Lautaro, llegadas a la Isla a fines de los años cincuenta del siglo pasado. Otros, por su parte, aseguran que sucede al inicio de los sesenta, como resultado de los esfuerzos editoriales de la Universidad de La Habana y de la Editora Revolucionaria.

No obstante, se ha podido establecer que fue un cienfueguero "de marca mayor" el primero, y mucho antes que las referencias citadas, quien divulgó el pensamiento del intelectual y comunista italiano en una publicación fundada y dirigida por él desde 1942: la revista Dialéctica. El hijo de Cienfuegos resultó ser Carlos Rafael Rodríguez, de quien el 23 de mayo se cumplirá el aniversario 96 de su natalicio. Este eminente cubano publicó en 1947 el trabajo de Antonio Gramsci, “Benedetto Croce y su concepto de la libertad”, por lo cual va siendo, si la ciencia histórica no demuestra otro hallazgo, el introductor de ese teórico marxista en Cuba.

El texto en cuestión tiene, como era usual en la revista, notas al pie y comentarios de Carlos Rafael, donde deja clara su posición con respecto al pensador italiano, a contrapelo de lo que pudieran opinar otros pensadores llamados marxistas en la antigua URSS, y decía: "Las cartas desde la cárcel o el confinamiento de figuras como Lenin, Carlos Liebneck, Rosa Luxemburgo, son ahora antológicas, a ellas habrá que añadir éstas de Antonio Gramsci". Se refería a las que tratan sobre el análisis de la filosofía de Benedetto Croce, y afirmaba además: "Gramsci seguiría siendo tras las rejas, el conductor sereno, el analista preciso, ejemplo de hombres y de escritores (...), nada expresaría mejor de su personalidad que estas cartas sencillas hechas casi a la memoria: desprovisto de todo aparato auxiliar que tan indispensable resulta para las evaluaciones de este género, Gramsci demostró en ellas no solo su penetrante sentido crítico, sino la cultura profunda”.

"Para nosotros -decía Carlos Rafael en 1947- los apuntes de Gramsci cobran excepcional validez", y junto a otras apreciaciones exaltadoras del pensamiento del italiano, cierra su comentario con la afirmación de que con el material publicado, "Dialéctica” rinde homenaje a la clase obrera y al pensamiento marxista".

La destacada intelectual cienfueguera Edith García Buchaca (primera esposa y compañera de lucha de Carlos Rafael Rodríguez), quien vive con más de 90 años en La Habana y conserva la misma lucidez de cuando fungía en la década del 40 como secretaria del Comité Antifascista en Cuba, ha confirmado al autor de este artículo que los comunistas cubanos de aquellos años estudiaron a Gramsci sin prejuicios y lo consideraban un teórico marxista en quien podían encontrar muchas ideas de un valor incalculable para la lucha por el socialismo.

El estudio de la extraordinaria personalidad de Carlos Rafael Rodríguez, de seguro seguirá mostrando incontables aportes al desarrollo de la cultura cubana y universal, así como referentes teóricos para valorar los complejos problemas que enfrenta la Revolución en la actualidad.