20/4/09

El diario que fundó Gramsci se transmuta en algo escatológico



Omar Montilla

 

La foto que sirve para ilustrar este artículo, es un anuncio que promociona a L'Unità, el diario oficial del  antiguo Partido Comunista Italiano (PCI), fundado por Antonio Gramsci y cuyo subtítulo era: “Diario de los obreros y los campesinos”.

No cuestiono las dotes físicas de la joven que promociona al viejo diario comunista. No. Es más, estoy de acuerdo que es nueva, libre, bella, fuerte, independiente, ocupada, corajuda, sorprendente, revolucionaria, inteligente, generosa, esencial e indomable. Pero de allí a transferir esas cualidades al desgraciado diario de Gramsci, no es sólo una “misión imposible”, es un atropello. El legado de Gramsci lo usan ahora para todo, incluso para atraer lectores a “su” diario con este tipo de publicidad dirigida, supuestamente, a los lectores jóvenes, que según la lógica de los “mass media” se pueden captar usando un especial tipo de “feromonas”

Si lo que pretendían era llamar la atención, pues bien, lo han logrado. Pero ¿bastará para que los lectores compren a L’Unità? Lo pongo en duda. Cada vez que un revolucionario cede en sus principios se degrada, y entonces no vale la pena leer lo que los renegados publican, sino que lo mejor es irse directamente a comprar uno de los periódicos de la derecha italiana, que son muchos y muy bien subsidiados. La actual directora del periódico, de cuyo nombre no me quiero acordar, ha opinado así: "No me parece bien que se use la imagen de una mujer para vender por ejemplo coches. Pero en este caso me parece perfecto". Pues entonces, como decimos en Venezuela, “… que su palabra vaya ‘alante”, y que venda muchos periódicos más.

Lo mejor hubiera sido que el ejemplar que la muchacha muestra en su bolsillo trasero se lo hubiera colocado en su escote, para ver si de verdad por delante es como luce por detrás. Y lo más lindo sería confeccionarle unos pantaloncillos con un ejemplar del periódico con el siguiente slogan: “Lo que hay detrás de la noticia”; o mejor: “Vamos tras la noticia”

Pero les tengo la mejor idea: Qué tal una foto en un prado en la que aparezca Berlusconi defecando, y en la mano un ejemplar de L’Unità listo para ser usado como papel higiénico, que es lo que, al fin y al cabo, es para lo que sirve hoy.


Gramsci condenó el genocidio contra el pueblo armenio



El diputado nacional argentino Miguel Barrios (Partido Socialista-Santa Fe) presentó un proyecto de Resolución para conmemorar el 94° aniversario del genocidio armenio, “rindiendo un homenaje a la memoria de las víctimas y haciendo llegar nuestra solidaridad al pueblo armenio”.

Recordó que: “Del 23 al 24 de abril de 1915, durante la Primera Guerra Mundial, 600 líderes e intelectuales de la comunidad armenia en Estambul fueron detenidos, deportados a Anatolia y asesinados. A partir de entonces, se impartió la orden de deportación de la población civil hacia los centros de reinstalación, en los desiertos de Siria y Mesopotamia. Durante un período de cinco ańos y ante la indiferencia mundial, un millón y medio de armenios fueron asesinados”.

En ese marco, el legislador socialista expresó: “Tenemos como humanidad una asignatura pendiente: se le debe a esta Nación una reparación ejemplificadora por toda la destrucción ocasionada, enmarcado en nuestro rechazo a todas las formas del delito de genocidio, declarado crimen imprescriptible de lesa humanidad por Naciones Unidas, como también repudiamos la difusión de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen este delito”.

Destacó Barrios que “pocas voces se habían levantado contra la agresión en aquel momento; entre ellas, las de los franceses Anatole France y Jean Jaurés, que hicieron escuchar sus demandas aisladas sobre los bárbaros hechos ante la indiferencia mundial. Y en 1915, cuando la mayoría callaba, Antonio Gramsci condenó el genocidio desde una modesta hoja socialista regional (1916), llamando la atención sobre el drama que culminaría con un millón y medio de armenios asesinados”.

Sin embargo, y aunque las Naciones Unidas declararon en 1946 que el genocidio es un delito que el mundo civilizado debe condenar, “fue necesario que pasaran varias décadas para que la comunidad internacional, a través del Informe Whitaker aprobado en 1985, reconociera y calificara las masacres contra el pueblo armenio como el primer genocidio del siglo XX. Por ello rendimos homenaje a la memoria de las víctimas”, concluyó Barrios.