11/8/09

Marx en tiempo de crisis


Ángel Escalante (Venezuela) Caballos

Y mientras Fukuyama repite iracundo que estamos ante el fin de la historia del mundo, mi amigo Benedetti abre el tomo segundo": Frank Delgado, trovador cubano

 

Taylí Sánchez Zúñiga

Durante las últimas décadas, desde la metamorfosis desoladora de la extinta Unión Soviética, incluso los más progresistas en el mundo evitaban pronunciar su nombre (Cuba y los cubanos entre las excepciones, claro está). El marxismo pasó, para mucha gente, de ciencia a leyenda en el tiempo que tarda un chasquido de dedos.
Hubo, por supuesto, bastante ingenuidad y mala intención; la primera entre sus partidarios, la segunda entre sus sepultureros, a quienes convenía la creencia de que el naufragio de la gran nación europea significaba la muerte de los conceptos defendidos por Marx, Engels, Lenin...

No pocos partieron tras la atractiva melodía del fin de la historia. El sistema capitalista intentó enrumbar, cual flautista de Hamelin, todas las conciencias hacia la idea de una nueva era basada en los preceptos del libre comercio, donde sólo cabía el desarrollo de las economías, debido a la supuesta igualdad de oportunidades que implicaba.
Materializado en las élites de poder y sus principales instrumentos económicos, aprovechó el pesimismo momentáneo de las izquierdas en el orbe para tratar de establecer como verdad absoluta y perpetua su modelo, mas. Esta nueva crisis derrumbó su castillo de naipes.

El "nunca bien ponderado" libre mercado ha desembocado en una depresión sólo comparable, según los especialistas, con la ocurrida en los años treinta y ha traído consigo una consecuencia que sus ideólogos no contemplaron como posible: en tiempos actuales, El Capital vuelve a constituir un best-seller, principalmente en Europa. Las ventas del texto se triplicaron entre 2005 y 2008, debido a la vigencia extraordinaria de sus tesis, y su capacidad de proveer explicaciones, respuestas y posibles salidas, desde el profundo análisis del esquema adorador de la "bendita economía" y sus relaciones de producción.

Esta vuelta a la obra del filósofo alemán, entraña la asunción de la historia desde la dialéctica, la posibilidad de un cambio en el estado de cosas actual, del que ya se perciben algunas señales en el "socialismo del siglo XXI", visto como apropiación de la teoría marxista por parte de algunos países de Latinoamérica.
Cada vez más, esta alternativa, revolucionadora desde los orígenes mismos de las contradicciones, pues remueve las bases del modo de producción generador del capital por excelencia, entre ellas la forma de propiedad, cobra auge entre las naciones del área y, sobre todo, desplaza el espectro de las opciones fuera de las concepciones burguesas, predominantes hasta el momento.

Quienes se apresuraron a condenar El Capital a la hoguera y a certificar que la heroína moría al final de la "novela", se verán obligados a resucitarla. Si algo bueno puede traer esta crisis, sería una evolución cualitativa en el pensamiento de la humanidad, en cuanto a la manera de percibir el mundo. Ya Marx lo decía, el sistema capitalista contiene en sí mismo las causas de su desaparición, y forma la fuerza capaz de derrocarlo: la clase obrera. Es cuestión de tiempo...