2/6/09

China: tensiones, objetivos, rearme militar... y futuros


Este informe tratará de arrojar luz sobre las perspectivas del milagro chino, añadir algunas consideraciones sobre las dimensiones militares y geo-políticas del ascenso de China, y enlazarlo todo con una mirada a algunos futuros potenciales. Tomen nota del uso del plural, "futuros", porque este informe no intentará convencer a los lectores de un punto de vista específico sobre el futuro de China. Principalmente porque no dispongo de uno solo. Al contrario, prefería introducir algunas ideas nuevas sobre como podría ser el futuro de China, e informarles sobre algunas de las dinámicas mediante reflexiones y fuentes solventes. De este modo podrán reflexionar y llegar a sus propias conclusiones. El asunto es suficientemente importante como para que valga la pena intentarlo.


Joe Katzman 

 

China: Escenarios Futuros

Winds of Change ha tratado el creciente movimiento nacionalista chino con anterioridad. Aquel artículo también echaba un vistazo al posible potencial del país y al tipo de preguntas que necesitamos hacernos al intentar predecir su futuro.

Ahora podemos empezar a añadir perspectivas, preguntas y respuestas útiles al contexto general. Simon World, residente en la zona, respondió con algunas de sus propias opiniones. También es interesante leer a los expertos en política internacional del Daily Demarche en la siguiente publicación: The China Syndrome - 2015 and Beyond (El Síndrome de China - 2015 y más allá). Todos juntos, estas fuentes nos ofrecen una panorámica de los posibles futuros de China, desde el neo-fascismo agresivo (probablemente la peor pesadilla de los neocons americanos) hasta una Cristianización extendida incluso por los niveles más altos del régimen (probablemente la peor pesadilla de los progresistas americanos) y más puntos intermedios.

¿Entonces, cómo podemos coger todos estos contextos y situaciones y trasformarlos en algo útil? Usándolos para expandir nuestra visión global de la situación, para después volver a realizar análisis detallados.

Haciendo el análisis: los tres niveles entrelazados

Cuando miramos hacia los escenarios futuros, es útil tener en cuenta tres niveles entrelazados. El primero es el socio-político. Este nivel ayuda a identificar las claves en los motivos, miedos, tensiones y límites que emanan de una sociedad.

El siguiente paso es normalmente echar un vistazo a la situación geo-política, que estará condicionada por una combinación tripartita de intereses nacionales, acciones de otros actores, e influencias socio-políticas internas sobre cómo se ve a si misma y su papel en el mundo. Mientras que el nivel socio-político ayuda a determinar las intenciones y el modus operandi, el estudio geo-político nos ayuda a desarrollar el contexto y nos da un ámbito de opciones realistas. El pasado de una nación y sus expresiones políticas también resultan útiles en este nivel, puesto que ayudan a validar las conclusiones socio-políticas y ofrecen elementos de comprensión adicionales.

El tercer nivel es el del análisis militar y de inteligencia: capacidades actuales, doctrina y tendencias. Mientras que los dos primeros niveles, se fijaban en condicionantes y opciones, este nivel se fija en las capacitaciones.

Los cambios en el nivel militar pueden incluso impulsar reajustes y cambios en los niveles socio-políticos y geo-políticos, al cambiar el modo en que un país se percibe a si mismo. Por ejemplo, muchos analistas consideran que la creciente pasividad de Europa y su retiro a estructuras y retóricas vacías - "docilidad agresiva" - se derivan en parte de su menguante capacidad e influencia militar. Puesto que este declive es estructural, dadas la demografía y la economía europeas, argumenta este análisis, es más facil para Europa adoptar un modus operandi geopolítico diferente y disertar en el nivel socio-político sobre las virtudes de esta nueva posición.

Esté uno o no de acuerdo con este punto de vista, ningún análisis serio sobre el papel de Europa en el mundo puede permitirse el lujo de ignorar sus actuales capacidades, deficiencias y tendencias militares. Lo mismo es cierto para China.

Los métodos que uno finalmente elija utilizar son flexibles: análisis lineal, planificación de escenarios, ejercicios de juegos de guerra, etc. Pero los tres niveles son importantes, porque contentrán muchas de las suposiciones y puntos clave. A medida que aumenta la incertidumbre sobre el futuro, estos se hacen cada vez más cruciales como hipótesis, fuentes, e incluso indicadores sobre hacia qué lado el futuro puede orientarse.

China: aspectos socio-económicos

La buena noticia para los gobernantes chinos es que el crecimiento económico es elevado, el endeudamiento es bajo, hay un creciente mercado interno, y los capitales exteriores empiezan a entrar (aunque muchos inversores tienen poco que mostrar). La poca firmeza de las leyes de propiedad intelectual también proporciona a los manufactureros Chinos con un subsidio de facto: las incautas compañías invierten en investigación sólo para ver cómo las empresas locales se apropian de sus tecnologías. Todo esto va cambiando los patrones sociales, y haciendo que la economía China crezca mientras las élites van abandonando gradualmente el marxismo económico.

Con el dinero, llega el poder. La base socio-económica china afectará la manera en que China verá ese poder, el tipo de poder que se verá obligada a utilizar, y como y cuando lo utilizará.

Además de este artículo publicado en Winds of Change, este otro (China's growing nationalist movement) ofrece enlaces a una serie de indicadores socio-económicos.

Un dato que llama la atención a mucha gente es el excedente de varones jóvenes en China, una estadística que muchas veces ha adelantado futuros de guerra e inestabilidad social. Este artículo ofrece una excelente y equilibrada mirada a ese fenómeno. Especialmente interesante es la observación de que cada joven varón chino es responsable de mantener económicamente dos padres y hasta 4 abuelos. Es un recordatorio útil de cómo los patrones sociales y culturales pueden cambiar el contexto de los datos que vemos. El mismo artículo también toca el menos comentado pero igualmente significativo fenómeno del fuerte envejecimiento de la población China, a medida que la edad media se desplace desde los 32 años de hoy a los 44 que serán en 2040. Hu Angang, economista de la Universidad Quinghua de Pekín, lo explica de esta manera: "Tendremos la carga social de un país rico y la renta de un país pobre".

En un artículo en el Wall Street Journal, Nicholas Eberstadt añade:

¿Como sostendrá China su creciente población anciana? No mediante el actual sistema estatal de pensiones del país: A pesar de cubrir a menos de un quinto del total de los trabajadores chinos, ya empieza a crear problemas al exceder el PIB del país.

El desarrollo económico y social es un largo camino, y con seguridad no faltarán tensiones internas en la política china de los próximos treinta años. Estas son algunas de las cuestiones clave:

¿Pueden crear suficientes empleos como para mantener la actual tasa de éxodo rural a las ciudades, y evitar la creación de volátiles masas de desempleados?

¿Pueden resistir la inevitable tormenta que se les vendrá encima cuando algunas de las compañías públicas se hundan, sin crear ni paro masivo o ruinosos subsidios sin fin? Un artículo del Wall Street Journal publicado el 18 de Abril de 2005, "Los trabajadores chinos furiosos: crecen las protestas mientras las privatizaciones quiebran la seguridad laboral". Un artículo del Dallas Morning News ofreció un caso similar ocurrido en Fushun.

¿Pueden encontrar la energía y los recursos para mantener el crecimiento económico? ¿Es realmente posible dados la escala eventual del problema y los límites de los recursos naturales?

¿Cómo se conciliarán la reducción del nivel freático y la despiadada demanda de agua por parte de la industria con la crecientes necesidades de la agricultura china?

¿Podrá la sanidad afrontar las nuevas condiciones e impedir devastadoras epidemias e incluso pandemias?

¿Qué ocurrirá cuando la política de "un sólo hijo" empiece a producir un gran lastre de personas mayores sin jóvenes para mantenerles?

¿Podrá el Partido mantener su dictadura sin el mandato moral de la revolución cubana para animarla, y si lo hace, a qué recurrirá como fuente de legitimidad?

En esa línea, ¿Cómo podrá continuar controlando a los demás protagonistas principales del panorama chino, especialmente el ejército?

¿Qué ocurrirá con la espada de doble filo de las tecnologías de información, tan necesarias, pero tan potencialmente subversivas?

Una clase dirigente que no pueda solucionar todos estos asuntos perderá el "mandato del cielo", y posiblemente también sus cabezas.

Lo cual nos hace volver la mirada a las recientes manifestaciones violentas de carácter anti-Japonés, y al papel del gobierno en ellas. Las observaciones de primera mano de Mark Erikson del Asia Times:

"Pero tras ver lo que vi en Shenzhen, estoy seguro de el gobierno Chino y/o el Partido Comunista puso en marcha todo esto y lo mantuvo en marcha. Es posible que sean estudiantes los que organicen cosas de este tipo. Ciertamente lo hicieron en Tiananmen en 1989. Por el aspecto que muestran las cadenas de televisión, sí, había estudiantes involucrados en las manifestaciones anti japonesas de Pekín. Pero en Shenzhen no hay estudiantes. Es una zona de economía especial llena de trabajadores asalariados provenientes de toda China, trabajando en fábricas o - los más afortunados - en burdeles... la pregunta persiste: ¿Por qué, y por qué ahora?

Para ser sistemáticos, parece haber tres posibilidades: 1) El gobierno quiere desviar la atención de los acuciantes problemas internos; 2) El Partido Comunista ha llevado sus luchas intestinas a un campo de juego externo; 3) Pekín necesita coger fuerzas para inflar el fervor nacionalista para aumentar su poder en el plano internacional. Ni el 1) ni el 2) pueden ser descartados totalmente."

Podemos esperar ver más de estos tres factores en los próximos años - y si este es el juego al que juega el Partido Comunista, es una elección especialmente peligrosa a largo plazo.

Como hemos visto, la cuidadosa siembra del odio por parte de China es sólo una distracción inofensiva por algo de tiempo. Llegado un momento, la gente empezará a pedir que se pongan las armas al nivel de las palabras, y en una cultura "de fachada" como la China, eso podría fácilmente enviar a China a una incómoda esquina.

China: geopolítica

Una mirada a la geopolítica china debería empezar con la carrera de este país por entrar en el mercado global de la energía, como comentó Winds of Change en el artículo "12 tendencias globales subestimadas". Con el petróleo a más de 50 dólares por barril, podríamos decir que esta tendencia ya no está subestimada. Pero probablemente siga estándolo, puesto que las consecuencias geopolíticas no han hecho más que empezar. Los observadores empiezan a notar algunos de los modos en que empieza a afectar la política en Oriente Medio, por ejemplo - por no hablar del bloque del progreso en relación al genocidio de Darfur. No cabe ninguna duda entre los analistas serios que el petróleo y los recursos serán los condicionantes clave de la política exterior china (aunque muchos hasta ahora olvidan el ángulo del agua y los alimentos, al menos hasta ahora).

¿Cómo encaja esto en nuestro marco de trabajo? De varias formas. China tiene la suerte de contar con abundantes recursos naturales propios, pero éstos van a ser insuficientes. El apetito energético de China es tanto un potencial detonante para problemas de tipo geopolítico, como una gran debilidad estratégica para cualquier enemigo que pueda amenazar de forma creible con cortar el acceso de China a los recursos.

Un reciente análisis de Laguna Research Partnes llamado "Crisis en la franja china: Un análisis económico, petrolífero y militar", menciona asuntos sensibles que incluyen la creciente demanda de petróleo por parte de China e India y la participación de EEUU en la región. Su predicción de que el petróleo se acerque a los 100 dólares por barril en los próximos tiempos está más allá de mi habilidad para juzgar, pero es una muestra del tipo de presión que los analistas empiezan a ver salir del inmenso apetito de esa región. Es muy interesante su análisis en tres pasos: económico, petrolífero y militar, y hay algunas perlas informativas en ese estudio. También es destacable su intento de crear dos índices de seguimiento: el Índice de Seguridad Energética (ESI) mide los gastos militares totales por barril de petróleo consumidos en varios países de la región, mientras que el "Índice de Cadena de Perla" (SOPI) mide los gastos militares no básicos (p.ej. por encima del 1.8% del PIB) por barril de petróleo importado.

Tomen nota también de que hay otras fuentes energéticas aparte de Oriente Medio: Siberia, al norte de China, por ejemplo, es rica en petróleo y recursos, y Asia Central, al occidente de China también. El golfo de Guinea en África se está convirtiendo en una cada vez más importante fuente de petróleo, y el continente en su totalidad es inmensamente rico en minerales industriales. China no ha ignorado ninguno de estos frentes, aunque lo ha hecho sin apenas llamar la atención.

Si quieren comprender la diplomacia china, pueden empezar por prestar atención a los movimientos de China en estas regiones.

La gran debilidad geopolítica de China es, por supuesto, la geografía. Aunque a fin de cuentas dependerá de las rutas marítimas para el abastecimiento de muchos de los recursos que necesitará en el futuro, incluyendo los alimentos, China está rodeada por potencias satélite que están en buena posición para cortarle el acceso a los mismos. Gran problema para la pequeña China, artículo del Club Belmont, nos acerca a esta cuestión con un análisis sólido y algunos datos interesantes, incluyendo éste mapa de GlobalSecurity.org sobre rutas de comercio marítimo.

Japón es una gran potencia por méritos propios y una potencia naval por necesidad militar. Corea del Sur es una economía industrializada que podría hacerle la competencia a China por los recursos de Rusia, y mantener entretenida a una parte significativa del ejército chino a no ser que se le neutralice. Taiwán representa para China una especie de portaviones semihostil a pocas millas de su costa. Al sur, Vietnam tiene una larga historia de fricciones con China, que desembocaron en guerra en los años 80 no por primera vez. El puerto vietnamita de la Bahía de Cam Ranh, situado justo frente a la ruta de acceso de China a los recursos de África y Oriente medio, es todavía una excelente puesto naval para cualquiera de los rivales de China (¿La India? ¿Japón? ¿Incluso los EE.UU. de nuevo?) Por supuesto, China en estos momentos está llevando a cabo ingentes esfuerzos diplomáticos para impedir que Vietnam se decida por una estrategia de seguridad protagonizada por EE.UU.

Más allá de Vietnam está Australia, aliada de los Estados Unidos, que mira con interés a algunos puntos estratégicos para el comercio como Indionesia. Australia, no tiene interés en enfrentarse con Beijing, pero le preocupa la influencia de China en la región. China debe considerarla al menos como potencialmente hostil.

Más allá de Australia continúa el ascenso de la India. La India también tiene fuertes intereses en África, y ha echado profundas raíces sobre Oriente Medio. Su propia expansión económica le convertirá en un competidor por los recursos, y como potencia naval incipiente, su interés natural se situará en convertirse en la segunda potencia naval en el Océano Índico (necesariamente por detrás de EE.UU.), desde la costa Este de África a los Estrechos de Malacca. Dado que esta región define la mayoría de la línea de recursos de China, el problema estratégico para éste último país resulta obvio. Debajo de la retórica del "buen rollo" mantenida por China sobre las "Manufacturas Chinas y los cerebros Indios" subyace una creciente y permanente sensación de preocupación y rivalidad. De ahí el hostil entrometimiento Chino en todos y cada uno de los vecinos de la India, y de ahí también el total apoyo Chino a Pakistán, incluyendo un papel esencial en el programa nuclear de éstos.

Por ahora la India sonreirá ante las acciones de China, pero no es probable que las olvide, y las preparaciones para fortalecer su posición ya han comenzado, con apoyo americano y ruso. Ver "El creciente empantanamiento marítimo de China" para más información.

Al echar por tanto una mirada a sus vecinos y rivales, los imperativos de la geopolítica China son fáciles de definir pero más difíciles de ejecutar. Especialmente puesto que perseguir algunos de estos objetivos supone cruzarse en el camino de otros países:

Evitar una situación en la que se produzcan situaciones hostiles. La peor pesadilla china sería una coalición naval de facto entre EE.UU-Japón-La India, apoyada por Corea del Sur, Vietnam y Australia, (El blog Dawn's Early Light comenta que los pasos para esta coalición ya empiezan a darseMás sobre Japón y Australia así como la cobertura de Winds of Change de la nueva gran base naval de La India, INS Kadamba, cerca de Karawar, y su pacto de defensa por diez años con los EE.UU)

Convertirse en la potencia hegemónica de la región, el líder incuestionable del Lejano Oriente, y con capacidad de mantener a cualquier otra gran potencia fuera de su esfera de influencia.

Asegurar el acceso a los recursos estratégicos. Un escenario igualmente negativo para China sería un división entre EE.UU./Rusia que dejase fuera a China de Asia Central, y/o cualquier tipo de coalición o situación que impida a China volverse demasiado influyente en Siberia mientras la población rusa prosigue con su colapso.

Si no puedes controlar los recursos, al menos ten margen suficiente para estrangularlos. Si no puedes controlar las rutas marítimas, por ejemplo, al menos ten la capacidad para denegar esos recursos a tus enemigos en caso de hostilidades. Se trata de la doctrina de "Aquel que puede destruir algo, lo controla". Esto crearía un contranivel que serviría de balanza contra otras potencias navales y reforzaría la posición negociadora China.

Finalmente, hay que tener en consideración un peculiar activo de China: la extensa comunidad de emigrantes Chinos. Este activo global sólo encuentra rivalidad en la comunidad de emigrantes India, de similares características, y en la política de absorción nacional de EE.UU. El gran número de emigrantes chinos ha colaborado sin duda a la exitosa creación de industrias exportadoras, gracias a los fuertes vínculos familiares que conectan a muchos de ellos con la metropoli.

Mientras que la comunidad de ultramar sigue representando para China un puente al resto del mundo y una fuente de oportunidades, a medida que China se convierte en una potencia regional, podría representar también un enredo. Los extranjeros chinos se han convertido muchas veces en objeto de violencia en otros países de Asia por su condición de minoría dominante económicamente (Ver el trabajo de Amy Chua). Hasta ahora poco podía ofrecer China para ayudar o apoyarles, pero a medida que su poder y sus capacidades crecen, esto irá cambiando. A medida que el nacionalismo agresivo se convierte más y más en una fuerza sociocultural, la disposición de China a usar la fuerza de producirse una crisis sobre las minorías chinas extranjeras también podría cambiar.

Taiwán podrá estar preocupado por el rearme naval Chino, pero no será el único país con motivos para hacerse preguntas.

Lo cual nos lleva por fin a la dimensión militar de la geopolítica (especialmente de la geopolítica energética), y las capacidades militares de China. Si china vira bruscamente en una dirección muy negativa, ¿cómo de malo podría llegar a ser? ¿Con qué tipo de escenarios podríamos encontrarnos? ¿Y qué nos dicen los esfuerzos militares chinos de sus posibles intenciones?

China: La dimensión militar

Si realmente se quiere comprender cómo las consideraciones geopolíticas sirven de base para la planificación militar, que a su vez se traduce en nuevas opciones y posibilidades geopolíticas, es sobresaliente el ensayo de Thomas J. Christensen "Posing Problems Without Catching Up: China's Rise and the Challenge for American Security" [versión en PDF] Me permito repetirlo: sobresaliente. Cuenta con magníficas fuentes, combinadas con un entendimiento sólido de cómo funcionan las relaciones internacionales, y produce una lógica preclara que muestra opciones y posibilidades. Su explicación de por qué China no necesita equipararse militarmente con EE.UU. es especialmente digna de atención. Una lectura de este ensayo proporciona las herramientas necesarias para observar de forma inteligente las relaciones internacionales, y adquirir un mejor conocimiento de las posibles estrategias que los estados pueden perseguir, una comprensión inmejorable de las conexiones entre capacidad militar y poder geo-político, y una mayor perspectiva sobre cómo la situación EE.UU.-China podría derivar en una espiral de conflicto contra los deseos de ambos.

Daniel Starr también proporciona en su blog un escrito sobre Los métodos del régimen chino y sus motivaciones a la hora de tomar decisiones de guerra, y cómo éstas podrían diferir de los análisis y puntos de vista tradicionales de América y Europa. Es un buen complemento al ensayo de Christensen.

En el lado estrictamente militar de la ecuación, estos son algunos enlaces adicionales que puede ser de utilidad:

El magnífico Flashpoint: Taiwán Straits, de eDefense Online es una mirada a las fuerzas militares disponibles a ambos lados (China y Taiwán), y a los principales programas de armamento que cada uno tiene en marcha. Algunos extractos:

"...los chinos se han embarcado en estos momentos en enorme programa de construcción naval para su armada; un aumento masivo en el que se están desplegando siete nuevas clases principales de barco de una vez, construyendo dos nuevos barcos de cada clase por año. Estos incluyen dos destructores de misiles guiados (DDG) Project 956 Clase Sovremennyy, el DDG Tipo 52B, el DDG Tipo 52C, similar al Aegis, la fragata de misiles guiados Tipo 54, el novedoso submarino de ataque Clase Yuan (para aumentar el Clase Kilo avanzado (Proyecto 636) comprado a los ruros), el Proyecto 093 de submarinos de ataque nuclear, y el Submarino de misiles nucleares Tipo 094."

Para los legos en la jerga militar, conviene dejar claro que este es un numero absolutamente descomunal de programas nuevos que gestionar. Tres programas nacionales de construcción naval sería un numero elevado; siete se sale de las tablas. Debemos mostrarnos cautos ante la posibilidad de una propaganda exagerada, y también ante lo contraproducente de la sobreproducción y los efectos de emprender demasiados proyectos a la vez, pero también podemos ver crecientes niveles de éxito en los esfuerzos chinos.

Por ejemplo, conviene remarcar que muchos programas Chinos parten de los planos ya existentes de armas ensayadas por otros países, o incluyen compras extranjeras con transferencias tecnológicas y manufactura local limitada. Éste es un enfoque inteligente, que también han adoptado los chinos en otros campos también: Hummers construidos bajo licencia, cazas SU-30 bajo licencia, El Programa FC-1/J-17 con Pakistán para un cuasi-F-16, el programa de cazas J-10 utilizando el LAVI israelí como punto de partida y después modificándolo con profusión, los Destructores Tipo 52C, similares al AEGIS y con sistemas de radar ucranianos, etc. Este sistema contrasta con la política de "todo producción nacional" india, que normalmente ha terminado con equipamientos por debajo de los estándares o incluso fracasos absolutos.

El testimonio de Richard D. Fisher, Jr. en el año 2004 ante la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad China-EEUU, continúa siendo la mejor fuente en relación a los programas de modernización militar de China, cómo ha cambiado su gestión de esos programas ha cambiado, y el papel de varios proveedores extranjeros. Es una buena manera de poner en contexto de los roles jugados hasta el momento por las empresas rusas, europeas, israelitas y americanas.

China trabaja para modernizar su industria de defensa, con algunos éxitos debidos a la experiencia que ha ganado en sectores como el de la electrónica. Por supuesto, algunos de los componentes supuestamente utilizados requieren para su obtención cierta profundidad en la experiencia tanto de los constructores como de la base industrial. Incluso teniendo en cuenta las inmensas operaciones de espionaje industrial de China y la compra de I+D Ruso, por ejemplo, consideraré creíble un destructor Chino con tecnología equivalente al AEGIS cuando vea alguna evidencia de que puede funcionar como dice la propaganda. Para eso hace falta algo más que un Radar de Sistema en Fase.

Aun así, la gran variedad de programas en marcha le hacen a uno preguntarse el verdadero coste de los mismos. Y las verdaderas intenciones.

Con este fin, es ilustrativo el artículo de Noviembre de 2001 por el Dr. Alexandr V. Nemets y el Dr. Thomas J. Tordathat, que discute muchos de los programas militares de China y sus cambios de doctrina - incluyendo algunos que eDefense Online obvió. O también un artículo de Abril de 2005 en DefenseTech.org que ofrece un repaso útil a algunas de las controversias relativas al poder militar de China, con algunos extractos de Jane's Defence Weekly:

"Blasko estima que cerca de un cuarto de todas las unidades de maniobra del Ejército de Liberación Popular Chino (ELP) que se cuentan en cerca de 20 divisiones o brigadas, más artillería de refuerzo y fuerzas de defensa aérea, han participado en operaciones de defensa anfibia.

[Mientras], la Armada del ELP (AELP) se está transformando de una fuerza costera en un poder naval de alta mar con un impulso de modernización sin precedentes en la post-Guerra Fría. "El alcance y número de barcos de guerra que la Armada China está adquiriendo puede compararse con la carrera de la Unión Soviética por convertirse en un rival en los océanos de los Estados Unidos en los años 70", según explica un contratista naval extranjero afincado en China."

Esto tiene un nombre: armamento a gran escala. Si consideramos a continuación esta noticia del Defense Industry Daily, podremos advertir lo siguiente:

"China va anunciar probablemente la próxima semana que otro año más en el crecimiento de sus presupuestos militares será una cifra de dos dígitos, las más esperadas entre el 10-12%. Aun así, muchos expertos consideran que los verdaderos gastos militares de China son del doble o el cuádruple de las cifras oficiales, puesto que partidas como aprovisionamiento de armas e I+D militar se camuflan comúnmente en otros presupuestos."

Esto ciertamente encaja con el patrón que algunos recordamos de la era Soviética, y dado el nivel de los costosos programas que se están llevando a cabo, una estimación del cuádruple de las cifras oficiales, por más de 100.000 millones de dólares no sería sorprendente. Una cifra que resulta útil al compararla por ejemplo con la de La India, que cuenta con un presupuesto militar de 19.000 millones de dólares, que además carece, por tratarse de una democracia, de la capacidad de China de ocultar estos gastos.

También hay que tener en cuenta los gastos de mantenimiento del ejército existente, por más que sea un ejército de reclutas. Como indica eDefense, esta fuerza incluye:

"La fuerza terrestre del Ejército de Liberación Popular Chino (ELP) tiene 1.9 millones de hombres, 14.000 tanques, 14.500 piezas de artillería, y 450 helicópteros. La fuerza aérea del ELP tiene 470.000 aviadores, 2.550 caza-reactores y 400 reactores de ataque terrestre. La Armada del ELP cuenta con 250.000 marinos, más de 70 submarinos de todo tipo y condición, incluyendo el submarino Han de ataque nuclear y los buques de misiles balísticos XIA; 20 destructores 35 fragatas, y muchas otras naves. También están las Fuerzas Secundarias de Artillería (Fuerza Estratégica de Misiles) y la Policía Armada Popular."

Para ser justos, una buena parte del total se reducirá, puesto que algunas armas antiguas como los aviones J-7 (esencialmente una versión china del ruso MiG-21) están retirados y han sido reemplazados por equipamiento nuevo. También está la cuestión del desempeño militar, en la que el nuevo equipamiento está en un lado de la balanza frente a una cultura de fachada sin las democráticas auditorías de rendimiento, todo ello bajo un régimen dictatorial cuya preocupación principal es el control militar y mantener su poder en la sociedad, más que la efectividad militar. En El Mito del Poder Aéreo Chino, por ejemplo, Trent Telenko hizo algunas observaciones muy agudas sobre la Fuerza Aérea de Liberación Popular (FALP) y la manera en que la estructura y las prioridades de los regímenes de potencias del Tercer Mundo afectan a sus elecciones militares y a su efectividad. El Teniente de la U.S.A.F. Nathan Alexander le cogió el testigo en El Poder Aéreo Chino Revisado, con un enfoque más Chino-céntrico. Son dos artículos muy recomendables para nuestros lectores, puesto que ambos van más allá de la dimensión aérea.

Aun así, la escala de la modernización militar que China ha puesto en marcha debería hacer vacilar al observador. Un caza SU-30 es un instrumento de proyección de poder de un modo que un MiG-21 no es. E incluso tratar de producir un destructor de clase AEGIS no tiene sentido a no ser que tengan intención de proteger contingentes expedicionarios que estén demasiado alejados de tierra china como para recibir protección de esta. Los Submarinos de Ataque Avanzado son un mensaje obvio, como también lo es entrenar al ejército más grande del mundo en ejercicios de desembarco anfibio. Hacer todas estas cosas al mismo tiempo... bien, eso es lo que se llama un mensaje alto y claro.

Pongamos esto en contexto con la doctrina militar china. La Federación de Científicos Americanos tiene una excelente compilación de artículos sobre el tema. Es de especial interés el trabajo de los coroneles del ELP Qiao Liang y Wang Xiangsui, cuyo ensayo "Guerra Ilimitada" [Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4] ha desencadenado intensos estudios al otro lado del océano.

Una buena fuente para mantenerse al día con los programas de defensa Chinos y otras noticias esChinese Defense Today. El Pentágono también publicó Chinese Military Power 2004, (PDF) quizá la más visión general más detallada.

"Chinese Miltary Power" también entra en la geopolítica que se desprende de todos estos esfuerzos armamentísticos. También lo hace el artículo del Belmont Club Gran problema para la pequeña China II, que enlaza con un artículo de la revista Seapower Magazine por el ex-agregado militar de la U.S. Navy en China, Capt.Brad Laplan. En La Armada China Hoy: ¿Tigre de papel... o nubes en el horizonte? escribe sobre la Armada del Ejército de Liberación Popular Chino (AELP):

"La estrategia en evolución de la AELP se ha descrito en términos de dos fases distinas. La primera fase de la estrategia consiste en que la AELP desarrolle la capacidad de llevar a cabo una "estrategia de defensa activa en el agua verde". Este "agua verde" generalmente es descrita como contenida en un arco que va desde Vladivostok al Norte, el Estrecho de Malacca al Sur, y hasta la "primera cadena de Islas" (Aleutianas, Kuriles, Ryukyus, Taiwán, Filipinas e Islas Sunda) al Este. Los analistas estiman probable que la AELP sea capaz de adquirir esta capacidad de agua verde a principios del Siglo XXI. Otros escritos aseguran que la AELP tiene intención de desarrollar la capacidad de operar en la "segunda cadena de islas" (Bonines, Guam, Marianas y Palau) a mediados del Siglo XXI. En el futuro la AELP podría expandir sus operaciones a bases en Myanmar, Burma. Estas bases proporcionarían a la AELP acceso directo al Estrecho de Malacca y la Bahía de Bengala."

Como indica el artículo del Belmont Club, a la hora de buscar convertirse en una potencia regional, los modos son importantes. Cuanto más agresiva sea China en la persecución de su objetivo, más alarmas despertará precisamente en esas "naciones barrera" que busca neutralizar:

"El demonio de la proposición es que mientras China represente una amenaza para Japón, cualquier intento de alcanzar hasta la "primera cadena de islas" (que incluye las Aleutianas) o la "segunda cadena de islas" (que incluye las Bonines, territorio japonés) traerá consigo un reacción nipona. Al igual que la carrera naval Anglo-Germana de principios del Siglo-XX, cualquier rivalidad marítima seria estaría plagada de graves consecuencias. Un aspecto interesante de estos desarrollos es que por primera vez en 500 años Europa está ausente de la ecuación de la estrategia marítima".

Sin duda.

China: ¿Lo próximo?

China está ascendiendo en el panorama mundial. De esto no hay vuelta de hoja. Aun así, no soy partidario de los analistas que de forma insensata prevén un crecimiento sin fin de China utilizando proyecciones simplistas de las tendencias actuales. Hay demasiados factores socio-económicos y geo-políticos a tener en cuenta - y asuntos de gobierno. China será capaz de crecer al ritmo actual por un tiempo, pero también habrá ajustes. Las economías avanzadas tienen importantes requisitos, muchos de ellos en conflicto con el actual sistema de Chino. Llegar hasta ese punto no será fácil.

Robert Kagan de la Fundación Carneige para la Paz Internacional echa un vistazo a la Historia y considera que la idea de "gestionar" el ascenso de China es una cómoda ficción. ¿Y si está en lo cierto? ¿Podrían esas tensiones y dificultades resultar en agresión militar contra enemigos externos, como parte del esfuerzo de China por ascender geo-políticamente y desviar la atención de sus problemas socio-económicos? ¿Cómo podría ocurrir? ¿Cuáles serían las consecuencias? ¿Dónde deberían buscarse las claves para las futuras intenciones y capacidades?

Taiwán es considerado ampliamente como un objetivo, probablemente entre los Juegos Olímpicos de 2008 y el año 2010. El peligro restá en que un fracaso probablemente derivaría en el colapso del régimen chino. Como hemos apuntado anteriormente, sin embargo, las nuevas capacidades militares a menudo mueven a nuevos objetivos geopolíticos. Así pues, si están buscando pistas, miren en el interior, ciertamente, pero miren también al exterior, y piensen más allá de Taiwán.

¿Por qué? Por una vieja verdad: Una fuerza militar puede ser efectiva o no serlo, pero en muchas ocasiones, uno no lo averigua realmente hasta que ha sido puesta en combate. Como se suele decir en el baloncesto, "el partido no se juega en el papel".

Una manera de abordar este problema es tomar un enfoque prudente y empezar con acciones a pequeña escala (como hizo Italia en Etiopía, o Alemania y Rusia en la Guerra Civil Española) que pueden servir para aprender lecciones pero no conllevan el riesgo de un verdadero fracaso. Los chinos siempre me han parecido muy prudentes, y hay maneras de hacer este tipo de "prácticas" sin causar muchos problemas. Mandar un contingente sustancial para ayudar en el Congo, o en Sudán, por ejemplo, sería una opción.

Consideren la ironía, y también la lección más amplia. Aunque las características internas del régimen influyen enormemente en la manera en que se comporta en el extranjero, hay fuerzas en marcha en China que podrían cambiar las características del régimen. Las mismas fuerzas armadas que podrían servir como matones locales y jenízaros modernos apoyando dictadores alrededor del mundo y asegurando esos países para el colonialismo chino, podrían también jugar un papel mucho más positivo si el gobierno chino quisiese que lo hicieran.

Si y sólo si. La clave es mantener la vista clara sobre las realidad y las posibilidades a las que nos enfrentamos, en lugar de dejar que nuestros deseos piensen por nosotros. Los primeros movimientos de China en el medio oriente, como Sudán, etc. no sugieren futuros positivos. Pero esto no significa que un ejército chino más fuerte sea malo en todas las circunstancias, por lo cual debemos prestar atención a este factor sin obcecarnos en él.

Hemos cerrado por fin el círculo, volviendo a los escenarios posibles.

Está bastante claro para los observadores exteriores que existen fuerzas poderosas en crecimiento en china. Fuerzas demográficas. Fuerzas económicas. Tensiones internas. Añadamos ahora las fuerzas militares y sus capacidades tal y como se han descrito en este artículo, e incluyamos algunos incentivos como la búsqueda de pactos casi a la desesperada por parte de Rusia o la generalmente inútil política de "docilidad agresiva" de la Unión Europea (ver aquí).

Todas estas fuerzas crecen ante nuestros ojos. ¿A qué fin? Esa es quizá, la pregunta correcta. Pero mientras las capacidades militares de China crecen junto con sus tensiones internas, el número de respuestas crece también.

Siempre en movimiento está el futuro.