13/7/07

Aproximaciones al concepto de Sociedad Civil en Antonio Gramsci y sus repercusiones en Venezuela

Foto: Georg Wilhelm Friedrich Hegel




Omar Montilla


Antecedentes

Antonio Gramsci [1] (1891-1937), antes de su secuestro y durante su larga prisión de 11 años que lo condujo a la muerte, produjo una inmensa cantidad de material bibliográfico, que no ha sido evaluado en su justa dimensión. Elaboró, estudió y reformuló una serie de conceptos, que resultan actuales. Uno de esos conceptos que abordó Gramsci es el de Sociedad Civil, tan de moda en Venezuela y que prácticamente ha sido secuestrado por la derecha para designar a todas aquellas “organizaciones” cuyo único fin es el derrocamiento por vías extraconstitucionales (pacíficas y no pacíficas, violentas y “no-violentas”) del gobierno del presidente Hugo Chávez.

La mayoría de esas “organizaciones” son grupos de personas que en su gran parte reciben financiamiento directo del gobierno de los Estados Unidos, según lo ha documentado y difundido ampliamente Eva Golinger [2], y que ha evidenciado el carácter transnacional de tales “ideas”.

Pero me dedicaré a exponer el concepto de sociedad civil según Gramsci. En este caso como en otros, parte de los conceptos previos expuestos por Adam Ferguson [3], Thomas Hobbes [4] y John Locke [5], cuyas formulaciones han evolucionado hasta el día de hoy para entender el concepto de Sociedad Civil, visto desde el punto de vista neoliberal. Como estamos en época de debates, bueno es tratar de ir al fondo del asunto.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel [6] -mejor conocido como Hegel , a secas- en su obra “Principios de la Filosofía del Derecho [7] a partir de las exposiciones hechas por sus antecesores, pone énfasis en el aspecto ético “… la Sociedad Civil arranca al individuo de este lazo, aleja unos de otros a los miembros de ese vínculo y los reconoce como personas autónomas”. Y aún la persona una vez llevada al nuevo contexto de la SC se torna hijo de ella, “la cual tiene tantas pretensiones respecto a él, como derechos tiene él respecto a ella”. Hegel, piensa en el ámbito en que las personas se desenvuelven con sus capacidades privadas, pero coincidirían en un proceso que conduciría a hacer causa común con los fines del Estado. Así, la sociedad civil organizada en sus asociaciones, comunidades y corporaciones constituidas mantienen una “conexión política”, mediante las cuales interactúan con el Estado.

Carlos Marx [8] por su parte en su obra “Crítica de la filosofía hegeliana del Derecho” [9], donde sostiene que si en Hegel el Estado era el sujeto “por excelencia”, y la Sociedad Civil su predicado, su consecuencia. La realidad muestra que es todo lo contrario, y que el sujeto se busca en la Sociedad Civil, y Marx cree que estaba compuesta por la familia, los estamentos y clases sociales, la relación de los medios de producción, los procedimientos de la distribución, y las condiciones generales que hacen a la existencia misma de la sociedad y las actividades específicas del hombre.

Posteriormente en el prólogo de su obra “Contribución a la Crítica de la Economía Política” [10], asienta que “… la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la Economía Política”, en concordancia con su forma de pensar referente a las condiciones materiales de existencia que determinan las interrelaciones entre lo jurídico y las formas del Estado. De allí que de acuerdo al nivel de desarrollo económico que haya alcanzado una sociedad, se corresponde una determinada forma de constitución social y que “… a una determinada sociedad civil, corresponde un determinado Estado Político…”.

¿Qué opinaba Gramsci de la Sociedad Civil?

Después de 70 años de su muerte, sepultado físicamente por el fascismo y espiritualmente por sus propios camaradas (compagni), ignorado por quienes deberían exhumarlo ideológicamente, Gramsci como Frida Kahlo y el Che Guevara, gozan de muy buena salud. Tan buena es que hasta comercialmente han sido utilizados. En lo que a Gramsci concierne, ha sido secuestrado nuevamente, esta vez por quienes se dedicaron a hacer de su figura un culto en el Instituto Gramsci de Roma, presidido por Giuseppe Vacca, quien lo considera un “liberal”, adosándoselo como bagaje ideológico al Partido Democrático de la Izquierda (PDS) constituido por renegados del antiguo Partido Comunista Italiano (PCI) [11]. Hay que recordar siempre que Gramsci era comunista, marxista, revolucionario militante, pensador y filósofo, fue además uno de los fundadores del Partido Comunista de Italia (PCd’I) que surgió de una escisión del viejo Partido Socialista; así que hay una distancia muy grande entre un “liberal” y un “comunista”.

Gramsci en sus “Cuadernos de la Cárcel”, le atrae el término de Sociedad Civil, lo estudia y analiza con otros conceptos originales como “sociedad política”, “hegemonía” o “filosofía de la praxis”. Según Gramsci la Sociedad Civil está ubicada en la superestructura de la sociedad, mientras que Carlos Marx la ubicaba en la estructura. No existe pues, diferencias frontales entre sociedad civil (escuelas, sindicatos, iglesias, medios de comunicación de masas, etc.), que a su entender son “órganos vulgarmente considerados privados”, y por la otra parte el concepto de sociedad política.

Gramsci, dice que la Sociedad Civil es “donde se forma la voluntad colectiva, se organiza el convencimiento y la adhesión de las clases subalternas”. Es decir, que no se concibe la existencia plena de la sociedad civil, sin que esté presente una sociedad política, que es el Estado-Gobierno, es decir, el aparato gubernamental que funciona con leyes y aparatos de represión (cuerpos de seguridad del estado, policías, fuerzas armadas, etc.) y ejerce control sobre los medios de comunicación de masas, la educación, la jerarquía eclesiástica y en general, sobre la ideología que reproduce y que conviene al sistema.

Como antes lo hiciera Hegel, el contenido ético es fundamental en el concepto de Sociedad Civil en Gramsci, al resaltar la importancia que tiene la educación. Para conquistar el poder, los revolucionarios deben consensuar con la Sociedad Civil, porque aquí se encuentra el lugar, precisamente, donde acontecen las batallas políticas. La hegemonía de la clase gobernante, se apoya en los partidos políticos, en los medios, en la Iglesia, pero para ello se hace necesario el concurso de la Sociedad Civil. La hegemonía está presente cuando la clase dominante también es dirigente.

Consideraciones teóricas sobre la Sociedad Civil

El problema de los revolucionarios en Venezuela, es que no hemos leído debidamente a Gramsci, ni verdaderamente a Marx, reservándose esas ideas como fórmulas sacramentales prescriptas sólo a las cúpulas dirigentes, que las interpretaban y digerían a su antojo, sin importarles que las masas dominadas tuvieran acceso, aun hoy, a las extraordinarias fuentes de conocimiento filosófico preexistente. Lo más cercano que había al alcance era lo que se difundía y se difunde, día tras día, a través de los medios de comunicación sobre lo que significa el término de sociedad civil, que es un discurso netamente de derecha

A través de la Sociedad Civil se busca el cambio revolucionario y de transformaciones profundas en las estructuras de la sociedad, pero como paso previo hay que demostrar el carácter ilegítimo de la clase gobernante en el poder, su falta de consenso y la imposibilidad que ésta tenía para representar los verdaderos intereses nacionales. Se necesita entonces, como alguien dijo, “de desvestir a la clase gobernante”. Gramsci nunca fue ambiguo, pero generalmente es citado fuera de contexto, dándose el caso de que las mismas clases dominantes que han sido apartadas del poder, como ha sucedido en Venezuela, pueden recurrir a Gramsci para intentar recuperar el terreno perdido, o como hacen en Italia, para justificar la traición a las verdaderas tradiciones revolucionarias.

Para Gramsci, la Sociedad Civil es pluralista, multiforme, allí en su seno se producen permanentes choques internos por la hegemonía y la contra-hegemonía, ella misma elabora su propia ideología y la propaga.

La Sociedad Civil como expresión de la pluralidad de clases sociales, de diversa índole y características, busca construirse como otro poder y hacerse con el gobierno desde abajo, para establecer un equilibrio de fuerzas entre gobierno y sociedad, de manera que gobierno y estado, representen y gobiernen de acuerdo a los intereses de todas las clases sociales y no de una sola.

Llega el momento en que se produce una crisis –no importa la magnitud- entre Sociedad Política y Sociedad Civil, que tiene lugar cuando en esa crisis la clase gobernante ha llegado, digamos, al máximo de ebullición, y en lugar de acrecentar su influencia ésta se desperdiga, está imposibilitada de absorber a aquellos factores que puedan contribuir a su fortaleza, sino que de la misma se producen desgarramientos que la debilitan, la aletargan. Este proceso no es simétrico, matemático o algebraico. Al contrario, es un proceso sinuoso, largo, impredecible, donde confluyen diversas influencias y se presentan eventos con variables difíciles de controlar o asimilar. Cuando la crisis deriva o adviene en orgánica, se produce una ruptura entre los filamentos que mantienen la ligazón estructural. Eso fue lo que ocurrió a finales de la década de los noventa en Venezuela, con la particularidad de que se produjo un consenso entre las mayorías nacionales que hizo posible que se despalancaran las puertas que conducían a esta revolución.

Ello condujo tambien a una resistencia por parte de las clases dominantes, y la verdadera Sociedad Civil se fue conformando como una verdadera fuerza que combatía la hegemonía de las clases dominantes. Si bien el concepto de Sociedad Civil proviene de fuentes liberales, como Locke, Hobbes, Ferguson y el mismo Hegel; para Gramsci, nunca se puede entender que sea contrarrevolucionario, por el contrario, es un concepto que debe ser rescatado por la teoría marxista, para poder tener una visión de conjunto de los problemas nacionales y trazar la estrategia adecuada para los fines de la revolución.

Por muchos años, la derecha neoconservadora a nivel mundial ha explotado el concepto de Sociedad Civil como heredero del pensamiento clásico liberal, lo que es totalmente falso, pues nada tienen que ver con eso. Menos aún a las ideas expuestas por Gramsci en sus “Cuadernos de la Cárcel”. Para Gramsci la sociedad civil es, ante todo, un instrumento para el análisis de la realidad social, de por sí muy difícil, pero muy útil si se le usa con cordura y honestidad.

NOTAS

[1] Antonio Gramsci: Biografía. José María Laso Prieto: http://www.rie.cl/?a=31471
[2] Eva Golinger vs. María Corina Machado, en Soberanía:
http://www.soberania.org/Articulos/articulo_1107.htm
Según la autora del Código Chávez, uno de los frentes es el financiero, expresado en el financiamiento de la oposición; el segundo, es el diplomático. Y el último, la clasificación que impone sanciones por no cooperar contra el terrorismo
http://www.rnv.gov.ve/noticias/index.php?act=ST&f=2&t=41127
Eva Golinger:"El gobierno estadounidense continuará sus esfuerzos para derrocar a Chávez", en La Fogata:
http://www.lafogata.org/04latino/latino12/vene2_10.htm
[3] Francisco Vega Méndez: “La Sociedad Civil en la concepción de Adam Ferguson”
http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/soccivderg.pdf
[4] Tomas Hobbes, perfil biográfico en Cibernous:
http://www.cibernous.com/autores/hobbes/teoria/biografia.html
Historia de la Filosofía en Webdianoia: La Filosofía de Hobbes
http://www.webdianoia.com/moderna/hobbes/hobbes_fil.htm
[5] John Locke: Biografía
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/locke.htm
Felipe Jiménez: “Lecciones sobre John Locke”:
http://www.filosofia.net/materiales/tem/locke.htm
[6] Semblanza biográfica de Hegel en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel
[7] Resumen de los “Principios de la Filosofía del Derecho” de Hegel
http://www.nodo50.org/dado/textosteoria/hegel.rtf
[8] Sobre Carlos Marx, su vida y obra, consultar en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm
[9] Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel:
http://www.cimm.ucr.ac.cr/aruiz/Libros/Ocaso%20de%20una%20utopia/Capitulo_01/Parte_03_01.htm
[10] Recomendamos la lectura de un trabajo de Engels sobre
“Carlos Marx. Contribución a la crítica de la Economía Política”
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe1/mrxoe116.htm
[11] Declaraciones de Giuseppe Vacca (en italiano) en You Tube:
http://it.youtube.com/watch?v=qm3P6NQCfhg)

BIBLIOGRAFIA:
[1] Antonio Gramsci: Quaderni del Carcere, Einaudi, Torino
[2] Antonio Gramsci: Lettere dal Carcere 1926-1937 (1947)
Ed. Sellerio, Palermo 1996. La nuova diagonale.
[3] Antonio Gramsci: El Materialismo Histórico y la Filosofía de Benedetto Croce (traducción de Isidoro Flambaum), Nueva Visión, 1973,
[4] Antonio Gramsci: Pasado y Presente, edición española de Granica, Buenos Aires, 1977
[5] Antonio Gramsci: Los intelectuales y la organización de la cultura, (traducción de Raúl Sciarreta) Nueva Visión, 1984.
[6] Marina Paladini Musitelli: Introduzione a Gramsci, Laterza, Bari, 1996

Contacto con el autor:
Internet: "La Página de Montilla": http://www.lapaginademontilla.blogspot.com/

Antonio Gramsci y la Teoría del Consenso: Problemas de interpretación

Foto: Karl Liebknecht



Omar Montilla

Antonio Gramsci hacía bien lo que sabía hacer: pensar. Una de las más grandes preocupaciones que tenía era, no sólo alcanzar el poder, que es el desiderátum de todo revolucionario, sino conservarlo, que es una tarea bastante difícil. En su época, ya tenía las experiencias de Rosa Luxemburgo [1] y Karl Liebknecht en Alemania [2], de León Trotsky [3] en Rusia [4] y Béla Kun [5] en Hungría.

Los eternos infiltrados en el movimiento revolucionario hacen su trabajo con mucha meticulosidad y hurgan aquí y allá, escarban y proponen “nuevas teorías”. Su papel es tan lamentable que se aprovechan de las derrotas que ha sufrido en movimiento revolucionario en otros países, con contextos muy específicos. Se disfrazan a la manera de Fukuyama [6] y alimentan el clima ideológico señalando que el colapso de la Unión Soviética y de los países del llamado “socialismo real”, la caída del muro de Berlín y la falsa percepción del triunfo del capitalismo y del neoliberalismo, justificarían ciertas interpretaciones del pensamiento revolucionario, en especial del gramsciano.

En cierta izquierda, ya han renegado de muchos de los principios marxistas, siendo que la teoría de la Revolución Permanente [7] de Trotsky y del partido de Lenin, son inseparables desde el punto de vista de la revolución, porque constituyen la continuidad dialéctica del Manifiesto Comunista [8]. Nuestra tarea es adecuar a nuestra realidad ese pensamiento, no deformarlo, para aniquilarlo y estudiar sin dogmas ni prejuicios absurdos a los teóricos que dieron vida a la revolución socialista en el mundo.

Una cosa es interpretar a Carlos Marx [9] a la luz de la situación actual de nuestro mundo globalizado, con todos los avances tecnológicos que nuestros precursores ni se atrevieron siquiera a imaginar, como la revolución de las telecomunicaciones, la informática, con Internet, etc., y otra es desdibujar su pensamiento y el de Gramsci para fines inconfesables. Mientras que Marx acentuaba la trascendencia de las condiciones objetivas para el cambio del capitalismo al socialismo, Gramsci elaboró la teoría del consenso como doctrina subjetiva para la revolución, aprovechando la experiencia rusa. Según Gramsci, las condiciones y posibilidades para la revolución sólo eran posibles interpretando el contexto en el que se desarrolla cada país. Para ello era necesario implantar una hegemonía sobre la sociedad civil, como paso previo para la conquista del poder. Es en la sociedad civil desarrollada en el Estado moderno donde se halla el mecanismo para conquistar el poder, de aquí la importancia de los intelectuales orgánicos. Gramsci hace suyo lo que Lenin había elaborado sobre la teoría de la hegemonía.

Gramsci atribuye a los intelectuales un papel muy importante en su teoría de la revolución socialista, que puede tener lugar en un país donde el capitalismo no se hubiera profundizado. Ello podría ser posible en virtud de los esfuerzos de una vanguardia para hacer posible la atracción de las masas para el proyecto socialista, mediante la formulación de la teoría del consenso [10]. Mientras el término fuerza es propio de la sociedad política, el de consenso resulta atinente a la sociedad civil. Entonces, ¿a quien le corresponde obtener y construir tal consenso? Pues, a la vanguardia intelectual, a los intelectuales orgánicos.

El Bloque Histórico [11] de acuerdo a Antonio Gramsci, propicia una íntima interacción entre la base (estructura) y la superestructura. Está muy clara la influencia en el pensamiento gramsciano de la filosofía de Benedetto Croce, en la cual los fenómenos culturales y espirituales tienen una gran importancia en la sociedad. Los marxistas “puros” no encuentran esta concepción adecuada, porque Marx, hace depender la superestructura de las relaciones de producción y los llamados fenómenos culturales y espirituales, serían obviados, cuando en realidad gozan de gran relevancia.

Gramsci no estaba de acuerdo con Marx ni con los marxistas que consideraban que la lucha de clases, se reduciría prácticamente a un choque de trenes entre los capitalistas y los trabajadores, de allí que pensase en que la toma violenta del poder era una estrategia no solo equivocada, sino peligrosa e incontrolable. Gramsci creía que la lucha de clases requería además de la cooperación de otras fuerzas sociales, pero contando siempre con la hegemonía del proletariado, que no de su dictadura.

La teoría de la hegemonía es una teoría al servicio de una estrategia revolucionaria, mediante la cual es posible organizar el consenso entre las clases oprimidas. Gramsci estaba consciente que, además de utilizar la fuerza del aparato del Estado y de la coerción, la clase capitalista también usa la fuerza política e ideológica del consenso. Para hacer la revolución no sólo basta con tomar el poder por asalto, sino que se hace imprescindible un trabajo de convencimiento, para acabar con las contradicciones ideológicas que el pueblo tiene dentro del sistema capitalista.

Las legiones romanas [12] se preparaban para la guerra bajo dos modalidades: debían tomar las posiciones enemigas por asalto o por asedio. Ninguna de ellas eran incompatibles entre sí, sino que se imponía una sobre la otra de acuerdo a las circunstancias, con la flexibilidad que aconsejaba el terreno. Se cuenta de un general romano, que a la solicitud de rendición exigida a la guarnición enemiga, obtuvo como respuesta de los asediados que estaban dispuestos a resistir 10 años, porque tenían pertrechos y víveres suficientes para tal eventualidad. Se dice que el general replicó: Entonces tomaremos la posición en el 11º año”.

Gramsci habla de guerra de posición y guerra de maniobra, como en la antigua Roma se habló de asedio y asalto. Por ignorancia o por mala fe, o ambas juntas, algunos han tomado el concepto de la guerra de posición como el abandono de Gramsci de la estrategia revolucionaria, diciendo que para tomar el poder no es necesaria una revolución, sino un trabajo de educación ideológica, lento, pausado, por el cual las masas accederían a tomar las instituciones del Estado. La guerra de posición es cruenta, desgarradora, pero es expedita, rápida. La guerra de maniobra demanda menos bajas entre las filas, pero es más larga en el tiempo, a veces incierta y requiere de mucha prestancia entre los líderes y la vanguardia.

El consenso, es una estrategia, un modo, un camino, no un fin. Gramsci nunca argumentó que la insurrección armada (guerra de maniobra) no fuera necesaria, sino que ante el advenimiento de una crisis orgánica e inclusive económica, la misma se haría inevitable. Pensaba que el papel del partido revolucionario debía tener como norte un compromiso permanente con las luchas de las clases oprimidas, con el oído puesto en la tierra, para pulsar los sentimientos de su pueblo y poder obrar en consecuencia.

NOTAS

[1] Rosa Luxemburgo (1871-1919), fue una “… destacada figura del movimiento obrero alemán y polaco, uno de los fundadores del Partido Comunista de Alemania. […] Rosa Luxemburgo sostenía los principios de la lucha revolucionaria del proletariado. Al defender en su trabajo “Reforma social o revolución’’ (1899) las conclusiones de Marx acerca de la agravación de las contradicciones del capitalismo y la inevitabilidad de la revolución socialista, Rosa Luxemburgo […] destacó el carácter de clase del Estado burgués, combatió las ideas sobre la transformación pacífica del capitalismo en socialismo. En los trabajos “La Acumulación del Capital” (1913) e “Introducción a la Economía Política”, Rosa Luxemburgo investigaba las leyes generales del capitalismo y la teoría de la reproducción. Al divulgar la teoría de Marx enunció a la vez varias tesis erróneas. Consideraba que la acumulación del capital sólo puede darse ampliando la esfera de explotación del medio no capitalista (es decir, los campesinos y los artesanos). De ahí que llegara a la conclusión de que el capitalismo tenía que sufrir automática e inevitablemente bancarrota al desaparecer el medio no capitalista. Como corolario de dicha tesis, se definía el imperialismo cómo política de lucha de los estados capitalistas por los restos del medio no capitalista en el mundo. A esta teoría mecanicista van unidos otros errores de Rosa Luxemburgo: subestimación del factor subjetivo en la historia, de la misión histórica del proletariado, del papel del partido proletario; incomprensión del problema campesino y subestimación del movimiento de liberación nacional en la época imperialista [aunque posteriormente] superó gran parte de sus errores. Lenin, a la vez que criticaba algunos errores y desviaciones de Rosa Luxemburgo, la distinguía con gran estima como ardiente luchadora por la causa de la clase obrera, contra el revisionismo, y la calificaba de “águila”, de “gran comunista”. El 15 de enero de 1919, junto con Karl Liebknecht, fue ferozmente asesinada por los contrarrevolucionarios alemanes.”
Fuente: Edumet.net:
http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/l/Luxemburgo.html

[2]
“Karl Liebnecht fue asesinado junto a Rosa Luxemburgo el 13 de enero de 1919. Era un líder revolucionario de una integridad y valor personal inmenso. En medio de la orgía pro guerra, Liebnecht llamó a la clase obrera alemana a tomar los fusiles en contra de su propia burguesía. Lenin le profesaba una admiración inmensa. Las palabras de Liebnecht no cayeron del todo en oídos sordos. Trotsky, por ejemplo, narra momentos particulares en que los soldados alemanes y rusos declaraban ellos mismos, por encima de sus oficiales, treguas en las batallas y rehusaban pelear en espera de que sus países declararan un armisticio. El estudio de la vida de luchadores como Liebnecht y de los sufrimientos de tantos millones y millones de seres humanos cuyas vidas fueron tronchadas tempranamente por el militarismo y la guerra, puede ofrecernos claves importantes para salir de la encerrona actual en que parece encontrarse el mundo entero…”
Fuente: Rafael Rodríguez Cruz en “Rebelión”:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28172

Una vez derrocada la monarquía en Alemania, Karl Liebknecht no quiso formar parte del gobierno que la mayoría de su partido socialdemócrata propuso y junto con Rosa Luxemburgo, formó la Liga de los Espartaquistas, después convertida en 1919 en el Partido Comunista Alemán (KPD), que bajo la inspiración de Lenin, desató su propia revolución ese mismo año. La represión del movimiento corrió a cargo del ejército, y en ella murieron asesinados Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo: con ellos murieron los destellos de esa revolución imposible.

[3] Hay un texto muy interesante de León Trotsky sobre Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht, que recomiendo leer en español en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1910s/19190118.htm

[4] Se le asocia inmediatamente con la teoría de la Revolución Permanente, basada en la ley del desarrollo desigual y combinado del socialismo. Trotsky no era un solo un estudioso o un filósofo, sino un revolucionario proletario cuya teoría era aún inconsecuente y centrista, hasta 1917, con su objetivo final: la dictadura revolucionaria del proletariado. Trotsky comprendió, producto de su propia experiencia, en la necesidad de construir un partido que estuviera a la altura de esa teoría. A partir de este momento la acción de Trotsky adquiere una dimensión íntegramente revolucionaria como unidad teórico-práctica en toda su labor revolucionaria. Trotsky ha sido objeto también de muchas manipulaciones teóricas, como por ejemplo las de “rescatar” su pensamiento para oponerlo al de Lenin con la concepción de un partido excesivamente centralizado, el cual llevaba en su seno el germen de la dictadura burocrática estalinista. Es decir, rescatan al Trotsky conciliador, que denunciaba a Lenin con esos argumentos, o a Rosa Luxemburgo emparentada siempre con las concepciones del joven Trotsky. Para ellos también, Trotsky se equivocó cuando coincidió con Lenin.

[5] Véase la sucinta biografía de Béla Kun en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%A9la_Kun

[6] Mi artículo: “Fukuyama le puso fin a la Historia, a las Ideologías, a la Lucha de Clases y ahora quiere acabar con Chávez: ¡A correr se ha dicho!, en PiensaChile (Chile) y en el diario Vea (Venezuela):
http://piensachile.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=2464
http://www.diariovea.com.ve/vea/scripts/home/det_notic.php?co_notic=7599&co_secc=7

[7] Para mayor abundamiento, puede leer el texto completo de “La Revolución Permanente” en “Marxist Internet Archive” en:
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/indice.htm

[8] El texto completo del “Manifiesto Comunista” lo encuentra en:
http://www.geocities.com/CapitolHill/Lobby/6106/libros/mc-e.htm

[9] Para tener información sobre la vida y obra de Carlos Marx y Federico Engels, ver en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm

[10] “Gramsci y Marx: Hegemonía y Poder en la Teoría Marxista” de Néstor Kohan. Cátedra Libre Antonio Gramsci, en Rebelión:
http://www.rebelion.org/izquierda/kohan170301.htm

[11] Mi artículo: “Antonio Gramsci y el concepto de Bloque Histórico…”, publicado en Centro Midia Independente (Brasil) y en “Tribuna Popular” (Venezuela)
http://www.midiaindependente.org/pt/green/2007/06/386601.shtml
http://www.tribuna-popular.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1145&Itemid=31

[12] Si desean ampliar información sobre la historia y composición de las legiones romanas, pueden consultar el portal “Taringa”:
http://www.taringa.net/posts/imagenes/120148/Legiones-Romanas.html

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Correo: omar1montilla@gmail.com

La Iglesia Católica y los Medios de Comunicación como instrumentos de penetración ideológica

Omar Montilla

Tratamos de explicar en nuestro artículo sobre Gramsci y el concepto de Bloque Histórico [1] que un sistema, “… no es la mera suma de elementos, sino que este es posible sólo cuando los elementos constitutivos lo hacen a través de una serie de interrelaciones simultáneas en la diversidad, pero guardando cierta sincronía. El sistema genera a su vez manifestaciones ideológicas que permiten el control de las clases dominantes (que son la minoría) sobre las clases dominadas (que son la mayoría).”

En la situación actual de nuestro país, el sistema hegemónico es todavía el sistema capitalista, y el propósito de la mayoría del país es el de encontrar una vía que nos conduzca al socialismo. Ahora bien, todo sistema económico-social genera una superestructura que le sirve de malla protectora, y allí está la ideología. Durante siglos, los sistemas hegemónicos feudal y capitalista, utilizaron a la religión como vehículo fundamental para expresar la ideología de la clase dirigente. La Iglesia, pues, era el instrumento de divulgación de los “valores” que debían guardar los creyentes: obediencia, conformismo (no envidiar lo ajeno), premios por portarse bien en la tierra a cambio del paraíso, respeto a la autoridad, etc. Sólo así se mantuvo el feudalismo hasta que hizo crisis, y se ha mantenido el capitalismo.

Los cambios que se han producido en el mundo gracias al avance de la ciencia y la tecnología, han inducido a las clases dominantes a cambiar este paradigma: La religión, y en nuestro caso su vocero que es la Iglesia Católica, ya no cuentan. La radio, la “gran” prensa, el cine, después la televisión e Internet, han volcado las preferencias de las clases dominantes y las del Imperio, que se encuentra en la cumbre. La religión ya no cuenta como red protectora, es marginal y casi estorba. Por eso los medios de comunicación de masas son ahora el vínculo fundamental entre la estructura económico-social y la superestructura. Los medios de comunicación de masas, los voceros de la oligarquía, de los ricos, son la ligazón que permite que ambos elementos puedan funcionar armónicamente dentro del sistema.

¿Se explican ahora el alboroto que se ha formado en Venezuela y en buena parte del mundo por lo de RCTV? La decisión soberana del gobierno de Venezuela de no renovar la concesión para el funcionamiento de RCTV, atenta en lo más sensible a los intereses del sistema. Los medios, hoy, son la garantía de la supervivencia del sistema capitalista, ellos permiten la sumisión, la obediencia, en fin, un comportamiento dócil de las mayorías explotadas que permita la perpetuación del Bloque Histórico generado por una minoría explotadora. Ellos están muy conscientes de que no se trata de un “atentado contra la libertad de expresión”, sino de un atentado contra los cimientos mismos del sistema capitalista, al afectarse seriamente el vínculo entre la estructura y la superestructura.

Llega un momento en que el sistema se va desgastando, sea éste mecánico, biológico, económico o social. Es decir, se produce una crisis dentro de los órganos, de los elementos constitutivos, es lo que Gramsci denomina una “crisis orgánica”, que se evidencia en una relajación de los vínculos entre la estructura y la superestructura, llegando al momento extremo en que el sistema colapsa, hace crisis. La manifestación más evidente es que se va produciendo una ruptura ideológica, ya que el sistema no puede seguir generando los elementos que le permite mantener su hegemonía, su control.

El Bloque Histórico generado en Venezuela por el pacto de Punto Fijo se ha quebrado, está en crisis y la crisis no es temporal, sino orgánica, en el sentido gramsciano del término; y el sistema que generó esa crisis, también lo está. Si se rompe o se descompone la relación íntima que debe existir entre la base (estructura o sistema) y la superestructura (ideología), se producen estallidos de violencia, no-violencia, de resistencia, en fin, de protestas de todo tipo, cuantía y dimensión.

Aun cuando Marx, hace depender la superestructura de las relaciones de producción, Gramsci invierte esta relación del bloque social, por lo que la economía, al contrario de lo que pensaron Marx y Engels, deja de tener un papel fundamental, pues ya no se privilegia la estructura (economía), sino que la superestructura (ideología) juega un papel muy importante, que no determinante. Para ejemplo veamos los casos de CANTV, la Electricidad de Caracas y la renacionalización de la industria petrolera. Esta última es de vital importancia para el Imperio y sin embargo, pese a que les duele y les dolerá mucho, no han dicho ni ñé. La estructura económica del sistema capitalista es todavía sólida, mientras que el funcionamiento de la superestructura depende de muchos factores “no materiales”, que pueden hacerla vulnerable, porque está alojada en la conciencia del ser humano; y esta conciencia [por la irrupción de ciertos acontecimientos económicos, políticos o sociales] puede dejar de ser maleable, dúctil y se torna díscola, insumisa, irrespetuosa. Por eso es que, aparentemente, es mucho más importante un medio como RCTV que la Faja Petrolífera del Orinoco.

El Imperio estadounidense es el más poderoso que jamás haya existido, pero también es el más cínico, cobarde e inhumano, según lo ha dicho nuestro Presidente. Todas las armas que posee, en verdad sí son de destrucción masiva. Pero estas armas no le sirven para perpetuarse ad infinitum, las guerras son muy costosas y no pueden arriesgarse a la destrucción del planeta [que están en capacidad de hacerlo], porque su misma existencia se iría también a los infiernos. Lo mejor es atontar, alelar, embobar y narcotizar la conciencia de los pueblos, lo que es posible con los medios de comunicación de masas que el Imperio maneja a su antojo en todo el mundo. Vean el ejemplo de los niños ricos, ciertos grupos de estudiantes y sus aliados, y podrán comprender la reacción que experimentan ante este “vacío de poder” que se ha producido por el “cierre” de RCTV.

La Iglesia Católica, en lo que a nosotros en Venezuela concierne, está de capa caída. Ya no se le respeta, no se le toma en cuenta, a no ser para que sirva de coro a las plañideras de RCTV. Es tan lamentable el papel que juega y ha jugado nuestra jerarquía eclesiástica que se burlan hasta de su misma presencia. Lo peor de esta comedia grotesca es que a conciencia toleran, y de buena gana, ese rol antihistórico. Hace unos años Venevisión se hacía llamar “El Canal de Dios” y RCTV transmitía pornografía pura y de la buena, contraviniendo las enseñanzas de ese mismísimo Dios que ya no les sirve para nada. Las homilías, sermones, catecismos, primeras comuniones y encíclicas son antiguallas, están demodé; lo actual, son las telenovelas, reality shows, noticieros sesgados, “reportes confidenciales”, series norteamericanas, porno-shows, etc.

Antiguamente la Iglesia podía lanzar un anatema [maldición] o una imprecación [palabras con que se expresa el vivo deseo de que alguien sufra mal o daño] y hasta la excomunión [Privación activa y pasiva de los sacramentos y sufragios comunes de los fieles]. Esa era una desgracia para cualquier ser humano en otros tiempos. Ahora nadie sabe ni le importa lo que es una excomunión. Cualquiera se puede infartar de la risa si se le amenaza con un anatema o una imprecación. Lo actual es el “veto mediático”, como al que fue condenado el expresidente Luis Herrera Campins por parte de RCTV o el que sufren tantos venezolanos que no tienen acceso a los medios, a quienes se les calumnia, se les somete al escarnio público sin posibilidad de que se puedan defender.

Hasta el jefe del Imperio, en su reciente visita al Vaticano, no hizo otra cosa que caerle a coba a Benedicto XVI, según lo escribe el comandante Fidel Castro: [2]
“Bush pretende ahora embaucar al Papa Benedicto XVI. La guerra de Irak no existe, no cuesta un centavo, ni una gota de sangre, ni han muerto cientos de miles de personas inocentes en un desvergonzado trueque de vidas por petróleo y gas, impuesto por las armas a un pueblo del Tercer Mundo. Tampoco existen los riesgos de otra guerra contra Irán, incluidos posibles golpes nucleares tácticos para imponer la misma receta infame. Estamos todos obligados a creer que Rusia no se siente amenazada por una posible lluvia de proyectiles nucleares exterminadores y precisos, que dé lugar a una nueva y cada vez más peligrosa carrera armamentista.” ¿Cómo se le ocurrió pensar que el Papa Benedicto XVI compartiría con él los valores del respeto por la vida, la dignidad del hombre y la libertad? ¿Qué nos dice el diccionario de la lengua española? Embuste: mentira disfrazada con artificio. Embaucar: engañar, alucinar, prevaliéndose del candor del engañado.”
Por eso, si Bush se burla del Papa en su cara, ¿qué más le queda por hacer a nuestra oscura y sumisa oligarquía vendepatria, la dueña de los medios de comunicación de masas, con esta devaluada jerarquía católica? No te tomes la molestia de escoger entre las opciones en juego: Ya el Imperio decidió por ti.

Notas


[1] Omar Montilla: “Antonio Gramsci y el concepto de Bloque Histórico: Contribución para un análisis "a la venezolana".
Centro Midia Independente (Brasil):
[2] Fidel Castro: “Las mentiras y los embustes de Bush”.

Contacto con el autor:

Antonio Gramsci y el concepto de Bloque Histórico: Contribución para un análisis "a la venezolana"

Omar Montilla 

  • A propósito de la clase magistral del presidente Chávez en el Teatro Teresa Carreño de Caracas

¿Quién es Antonio Gramsci? 

Pocos personajes en la historia reciente, no sólo de Italia, sino del mundo, han alcanzado la dimensión humana, política e intelectual de Antonio Gramsci [22-01-1891 / 27-04-1937]. No sólo fue un pensador, un filósofo, un sociólogo, sino que la estatura moral y ética que acompaña a sus escritos están íntimamente vinculados a una vida heroica, de sacrificio, de entrega por la felicidad de su país. Aunque secuestrado por años en la cárcel, su cerebro luminoso nunca dejó de funcionar, de trabajar, de producir, de amar. Militante socialista, luego se encontró entre los fundadores del Partido Comunista Italiano (PCI). En la prisión, donde murió, fue sometido a todo tipo de vejámenes, pero por su tesón y su ardor, las reflexiones y los análisis de la sociedad italiana y su contexto histórico quedaron plasmados en sus “Cuadernos de la Cárcel” [Quaderni del Carcere]. Su lado humano lo encontramos retratado en las epístolas a su familia y a sus amigos personales y políticos, recogidas en un volumen titulados “Cartas de la Cárcel” [Lettere del carcere].

Durante muchos años Gramsci permaneció “sepultado” por el fascismo, por la guerra, por la incomprensión. Inclusive dentro del propio PCI no era del todo tolerado. Más bien se le consideraba, dentro del pensamiento marxista imperante, una especie de “hereje”, por la novedad de sus planteamientos. Sólo el colapso de la Unión Soviética permitió “reflotar” a Gramsci. ¿Por qué? Por una razón muy especial: la teoría del consenso, que consiste --palabras más, palabras menos—en que resulta materialmente imposible construir una sociedad socialista mediante la imposición de un sistema, desde adentro o desde afuera, si antes no se ha logrado el asentimiento mayoritario de la población, es decir “negociando” un consenso mediante mecanismos de persuasión cultural para conseguir la hegemonía en el campo intelectual y moral.
El nuevo Bloque Histórico que emerge, debe estar impregnado de este carácter e inscrito dentro de esta teoría del consenso. Así lo expone el filósofo polaco Adam Schaff cuando señala lo siguiente: 
“Mientras que Marx subrayaba la importancia de las condiciones objetivas de la revolución, Gramsci desarrolló, en un periodo posterior, aprovechando la experiencia de la revolución soviética, la teoría del consenso como teoría subjetiva de la revolución socialista. Sin el acuerdo de la sociedad, no se puede realizar con éxito la revolución ni mucho menos verificar el dominio de la clase obrera como hegemonía moral y política (y no como imposición violenta). Este consenso debe lograrse mediante el trabajo ideológico. De ahí el importantísimo papel que Gramsci atribuye a la intelectualidad en su teoría de la revolución socialista".
En Venezuela hemos optado por aplicar la teoría del consenso, desechando por todo tipo de imposición. Durante años hemos tratado de convencer a la población de la justeza de nuestra causa y el pueblo ha respondido, en 9 procesos electorales consecutivos, dándonos la razón, apoyándonos, señalándonos el camino. La última consulta electoral fue decisiva, cuando el presidente Chávez planteó al electorado la opción de la vía socialista y el resultado fue la aprobación mayoritaria de nuestro pueblo.

En la etapa crucial en que se encuentra Venezuela, es buena la ocasión para dotar a nuestro movimiento en ciernes, de instrumentos metodológicos para poder entender la realidad de nuestro país. Por eso el empeño del presidente Chávez en su clase magistral en el Teatro Teresa Carreño la noche del 22-06-2007. He estudiado a Gramsci y he expuesto en muchos ambientes sus ideas, pero tengo que reconocer, a riesgo de parecer lisonjero, que esa intervención fue realmente muy esclarecedora.

Pero antes de esta incursión presidencial por las ideas de Gramsci, señalaba el 02-06-2007, ante cientos de miles de personas congregadas en la Avenida Bolívar, lo siguiente:

“Por eso, es que voy a valerme del pensamiento, de algunas de las ideas de ese gran pensador revolucionario italiano, Antonio Gramsci, para hacer una reflexión sobre el momento que estamos viviendo [...] Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo pero tampoco termina de nacer [...] En el tiempo y en espacio donde esto ocurre, ahí se presenta una auténtica crisis orgánica, crisis histórica, crisis total [...] Aquí en Venezuela no lo olvidemos, desde hace varios años estamos en una verdadera crisis orgánica, una verdadera crisis gramsciana, una crisis histórica. Lo que está muriendo se niega a morir y todavía no termina de morir y lo que está naciendo tampoco ha terminado de nacer [...] Estamos en el epicentro de la crisis, buena parte de los años por venir formarán parte de esa crisis histórica hasta que no muera definitivamente la IV República y nazca plenamente la V, la República socialista y bolivariana de Venezuela”.
¿Por qué estudiar a Gramsci?

Podemos aproximarnos por la vía de su ejemplo vital, a dar una somera explicación, para poder entender lo que es el poder y el ejercicio del mismo. Primero hay que estudiar el concepto de Estado, teniendo en cuenta que cuando hizo ese análisis sobre la realidad italiana, no sólo tuvo en cuenta su estructura económica y la influencia que ejercía sobre la sociedad en su conjunto, sino que además servía de correa de transmisión de la ideología dominante de todo aquello que acontecía en la relación entre la estructura y la superestructura. A este concepto, Gramsci le dedica mucho espacio en sus estudios para explicarlo, por la influencia que ejercía en las tareas desempeñadas por las fuerzas políticas que luchaban por la transformación de esa sociedad.

Una filosofía que se empeña en la praxis, en la tolerancia, en el consenso, en la persuasión ha dado buenos resultados en nuestro país y de allí que se haga obligatorio para nuestros compatriotas estar armados ideológicamente para las eventualidades que están por venir.

El Estado, lejos de ser opresor como en el sistema capitalista, según Gramsci, se convierte en “educador”, en instrumento de “unidad intelectual y moral”, como complejo de relaciones sociales a través de las cuales no sólo se domina sino también se dirige a la sociedad, integrando a los gobernados en un consenso de valores universales. Es bajo esta dirección ética y cultural que, en el marco de un desarrollo en donde las relaciones sociales y económicas se constituyen en un “bloque histórico”, allí se encuentran orgánicamente la estructura y la superestructura, unificada por una “voluntad colectiva”.

Bloque Histórico, sistema, estructura y superestructura


El presidente Chávez insistió mucho en el concepto de Bloque Histórico, y vamos a tratar de hacer una sucinta explicación para ir adentrándonos en el contenido del concepto: En una época histórica determinada se conjuga la existencia de una estructura (que es un sistema) que genera una superestructura. Entre ambas se establece una ligazón, que las mantiene unidas, en permanente interrelación. Estas categorías sólo pueden funcionar dentro de un contexto determinado, que es lo que se denomina Bloque Histórico, que basado en una situación histórica determinada en constante evolución permite a su vez que también lo hagan la estructura y la superestructura.

Para que un Bloque Histórico sea viable, tiene que funcionar dentro y con un sistema, entendido éste por un conjunto de elementos que se unen entre sí armónicamente para alcanzar un fin determinado. Un sistema no es la mera suma de elementos, sino que este es posible sólo cuando los elementos constitutivos lo hacen a través de una serie de interrelaciones simultáneas en la diversidad, pero guardando cierta sincronía. El sistema genera a su vez manifestaciones ideológicas que permiten el control de las clases dominantes (que son la minoría) sobre las clases dominadas (que son la mayoría).

El sistema económico-social, como ya lo hemos dicho genera su superestructura, en la que se ubica la ideología, y este el secreto de la hegemonía. Pongamos un ejemplo: Un automóvil es un sistema de partes interconectadas entre sí que permiten que esta armazón funcione, que pueda rodar. Al rodar, se le da un uso, bien sea para el placer o para desarrollar actividades económicas productivas. Siendo el automóvil un conjunto de partes, éstas a su vez constituyen un sistema también, como es el caso del carburador, que está formado por otras pequeñas piezas que hacen posible su funcionamiento, o el motor, o la caja de velocidades. Entre el carburador, el motor, la caja de velocidades y demás elementos se establecen relaciones armónicas que se interconectan por un sistema eléctrico o de refrigeración. En resumen, un automóvil es un sistema de sistemas, como lo es el cuerpo humano, como lo es la sociedad, como lo es una estructura.

Llega un momento en que el sistema se va desgastando, sea éste mecánico, biológico, económico o social. Es decir, se produce una crisis dentro de los órganos, de los elementos constitutivos, es lo que Gramsci denomina una “crisis orgánica”, que se evidencia en una relajación de los vínculos entre la estructura y la superestructura, llegando al momento extremo en que el sistema colapsa, hace crisis. La manifestación más evidente es que se va produciendo una ruptura ideológica, ya que el sistema no puede seguir generando los elementos que le permite mantener su hegemonía, su control. Quienes en una sociedad tienen el papel de ser transmisores de la ideología son los intelectuales, que recuperan su papel histórico y no siguen representando más a las clases dominantes.


El concepto gramsciano de bloque histórico presupone la existencia de una íntima interacción entre la base (estructura) y la superestructura. Aquí entran en juego otras consideraciones muy subjetivas, que las toma Gramsci de la filosofía de Benedetto Croce, en la cual los fenómenos culturales y espirituales tienen una gran importancia en la sociedad. Los marxistas “puros” no encuentran esta concepción adecuada, porque Marx, hace depender la superestructura de las relaciones de producción. Gramsci lo que hace es invertir esta relación del bloque social, por lo que la economía, al contrario de Marx y Engels, deja de tener un papel fundamental, pues ya no se privilegia la estructura y en cambio piensa que la superestructura política, institucional, cultural no es sino una consecuencia del basamento histórico.
Como lo explicaba el presidente Chávez en su discurso del 02 de junio:
“…la superestructura tiene dos niveles: uno, la sociedad política y el otro la sociedad civil, la sociedad política [son] las instituciones del Estado, las instituciones del gobierno, las instituciones políticas pues; y la sociedad civil el otro nivel de la superestructura del bloque dominante es la llamada sociedad civil. La sociedad civil según Gramsci es un complejo conjunto de instituciones, instituciones económicas de organismos o instituciones comúnmente llamadas privadas, […] a través de las cuales […] esas instituciones, organismos privados, la clase dominante hegemónica puede difundir, extender y colocar en todos los planos de la vida su ideología, la ideología de la clase dominante y aquí llegamos a la realidad venezolana de hoy. Una de las grandes contradicciones que hoy tenemos en Venezuela esta precisamente allí, entre la sociedad política, el Estado que ha venido experimentado un proceso de transformación y de liberación […] y una llamada sociedad civil de instituciones comúnmente privadas que ya no controlan el Estado porque para que el bloque histórico en este caso me estoy refiriendo al bloque histórico del pasado, al bloque histórico que la clase dominante en Venezuela fue capaz de estructurar con el nombre del pacto de Punto Fijo, un pacto de la clase dominante.”
Antonio Gramsci define al bloque histórico como aquel constituido por dos esferas, siendo que a un cierto modo de producción corresponde una estructura social determinada en la que domina una clase fundamental. Será esta clase quien desarrollará progresivamente --y por medio de la especialización de sus actividades-- una superestructura diferenciada que le brindará tanto homogeneidad hacia su interior y conciencia de su propia función como la dirección política –-o hegemonía-- sobre las otras clases.

Esta dirección de la sociedad es ejercida por una capa que se encuentra orgánicamente ligada a la clase dirigente: los intelectuales orgánicos. Elaborando la ideología de la clase dominante y transformándola en una concepción del mundo que impregna a todo el cuerpo social, los intelectuales orgánicos conforman y administran el complejo superestructural estableciendo una ligazón del mismo con la estructura; constituyendo de esta manera al bloque histórico.

Gramsci recordó la afirmación de Engels de que la economía es sólo en «última instancia» el resorte de la historia. Marx sostiene que es en el terreno de las ideologías donde los hombres toman conciencia de los acontecimientos que suceden en el mundo de la economía. Sin embargo “al decir esto ¿no afirmamos la necesidad y la validez de las “apariencias?”, entendido el término “apariencia” como la afirmación de la caducidad de todo sistema ideológico.

Sin ser un pacifista a ultranza, Gramsci cree que la toma violenta del poder es una visión errónea que puede conducir al fracaso. La lucha de clases no necesariamente es un encuentro frontal entre los capitalistas y los trabajadores, en la misma es aconsejable una suerte de cooperación con otras fuerzas sociales que pudieran en determinado momento coincidir en sus planteamientos con los de los trabajadores.

Las crisis de los sistemas


Dentro de un sistema en decadencia, se produce una lucha interna por la supervivencia. Si es un sistema mecánico, como el automóvil, el cuerpo humano o la estructura económico-social, las diferentes piezas se van a encontrar con problemas que tienen que afrontar en común, pero al ser la crisis inevitable, se arriba a la etapa culminante: la entropía. La entropía es el caos, el desorden, el fin, la muerte.

Las crisis no son todas orgánicas. Son como las enfermedades en el cuerpo humano que se pueden superar con un adecuado tratamiento. En un sistema económico-social dado, se requiere una ruptura, pero de tal magnitud que sea [como también se llama], epistemológica; es decir que se sumerja en las raíces, en la base, en los fundamentos.

Sólo la unión estrecha entre los integrantes de las clases dominadas, las clases subalternas, podrá permitir la creación de un sistema hegemónico, que presupone una ruptura que arrastre a las clases dominantes (la burguesía) para así tomar el lugar que éstas detentan dentro del sistema. La lucha de clases, el enfrentamiento entre la burguesía y la clase obrera, entre los ricos y los pobres, entre los que todo lo tienen y los que poco o nada tienen, es una crisis orgánica.

Según Gramsci, la ruptura que se produce entre la estructura y la superestructura, es como ya hemos dicho, una crisis orgánica. Esta crisis es una lucha entre las pretensiones de los desposeídos y los ricos. Esta crisis se manifiesta entre la resistencia de lo viejo por extinguirse y la lucha de lo nuevo por emerger, por brotar, por salir a la superficie. En palabras de Gramsci: “La crisis consiste en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo”.

Cuando un sistema deja de cumplir los objetivos para los cuales fue creado confronta problemas: si un automóvil sufre un accidente, o una persona se enferma, o la estructura de un edificio cede, entonces se produce una crisis. Cuando la clase dirigente ya no cumple su función, que se manifiesta en el ámbito económico y cultural, entonces se produce una ruptura y la ideología que sustenta al sistema y permite la hegemonía, se pierde.

El fin del Bloque Histórico

Sólo es posible cuando la crisis es de tal magnitud que se convierte en crisis orgánica, o lo que es lo mismo, las clases dominantes ya no están en capacidad de ejercer la hegemonía, los de abajo se dan cuenta de las debilidades de sus tiranos y comienzan a “perderle el respeto”, los ricos ya no están en capacidad de hacerse obedecer, como ocurrió en el “Caracazo”. Gramsci la denomina “crisis de autoridad”, por ende es un fenómeno atribuible sólo a quienes ejercen el dominio, la hegemonía.

La crisis de autoridad necesita la conjugación de dos eventos: uno es el estallido de una situación que genera un vendaval político, como el “Caracazo” (27, 28 y días siguientes, en febrero de 1989), o la sublevación del 4 de febrero de 1.992, que permite pasar de la inactividad a la actividad; y el otro evento es la derrota del bloque histórico en una situación política determinada, como fueron las elecciones del 6 de diciembre de 1.998. En otras palabras, se pasa de un salto cualitativo a un salto cuantitativo, de eventos o sacudones insurreccionales y de derrotas políticas a una nueva etapa, que es el camino a la revolución. Se pueden hacer consideraciones y especulaciones en torno a la teoría gramsciana, pero creo que esta sería la interpretación adecuada para la situación de Venezuela.

¿Todas las crisis conducen a una revolución? Por supuesto que no, pero todas guardan en su seno el germen que tarde o temprano destruirá el sistema. Las clases dirigentes tienen amplia capacidad de maniobra y tienen la plena conciencia de su papel histórico para usar los instrumentos que tienen a la mano para conjurarlas. Por ejemplo, Carlos Andrés Pérez y su equipo sortearon por un tiempo la crisis del “Caracazo”: usaron todos los resortes del poder, recurrieron a sus intelectuales, a las leyes, a la convicción, a la coacción y la coerción. En fin, pudieron por un tiempo recomponer a la sociedad civil. En el caso del “Caracazo” no existía un liderazgo, de manera que ese gobierno y las clases dominantes que lo apoyaban pudieron hacer cambiar algunas cosas, para que todo siguiera igual.

Las crisis son impredecibles. No tienen un comienzo ni un fin determinado y pueden evolucionar e involucionar de acuerdo a las condiciones objetivas y subjetivas.

Bibliografía


Sobre Gramsci:
01. Robert Maggiori y Dominique Grisoni, “Leer a Gramsci”, Editorial Zero, Madrid 1974
02. María Antonietta Macciocchi, Gramsci y la revolución en Occidente, México 1976
03. Hugues Portelli, “Gramsci y el bloque histórico”, Siglo XXI Editores, 1973


De Gramsci:
04. “El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce”, Ediciones Visor, Buenos Aires 1971
05. “Lettere dal carcere” (1947)
06. “Gli intellettuali e l'organizazione della cultura (1949)
07. “Letteratura e vita nazionale” (1950)
08. “Passato e presente” (1951)
09. “L’Ordine Nuevo” (1954)

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