13/7/07

Antonio Gramsci y la Teoría del Consenso: Problemas de interpretación

Foto: Karl Liebknecht



Omar Montilla

Antonio Gramsci hacía bien lo que sabía hacer: pensar. Una de las más grandes preocupaciones que tenía era, no sólo alcanzar el poder, que es el desiderátum de todo revolucionario, sino conservarlo, que es una tarea bastante difícil. En su época, ya tenía las experiencias de Rosa Luxemburgo [1] y Karl Liebknecht en Alemania [2], de León Trotsky [3] en Rusia [4] y Béla Kun [5] en Hungría.

Los eternos infiltrados en el movimiento revolucionario hacen su trabajo con mucha meticulosidad y hurgan aquí y allá, escarban y proponen “nuevas teorías”. Su papel es tan lamentable que se aprovechan de las derrotas que ha sufrido en movimiento revolucionario en otros países, con contextos muy específicos. Se disfrazan a la manera de Fukuyama [6] y alimentan el clima ideológico señalando que el colapso de la Unión Soviética y de los países del llamado “socialismo real”, la caída del muro de Berlín y la falsa percepción del triunfo del capitalismo y del neoliberalismo, justificarían ciertas interpretaciones del pensamiento revolucionario, en especial del gramsciano.

En cierta izquierda, ya han renegado de muchos de los principios marxistas, siendo que la teoría de la Revolución Permanente [7] de Trotsky y del partido de Lenin, son inseparables desde el punto de vista de la revolución, porque constituyen la continuidad dialéctica del Manifiesto Comunista [8]. Nuestra tarea es adecuar a nuestra realidad ese pensamiento, no deformarlo, para aniquilarlo y estudiar sin dogmas ni prejuicios absurdos a los teóricos que dieron vida a la revolución socialista en el mundo.

Una cosa es interpretar a Carlos Marx [9] a la luz de la situación actual de nuestro mundo globalizado, con todos los avances tecnológicos que nuestros precursores ni se atrevieron siquiera a imaginar, como la revolución de las telecomunicaciones, la informática, con Internet, etc., y otra es desdibujar su pensamiento y el de Gramsci para fines inconfesables. Mientras que Marx acentuaba la trascendencia de las condiciones objetivas para el cambio del capitalismo al socialismo, Gramsci elaboró la teoría del consenso como doctrina subjetiva para la revolución, aprovechando la experiencia rusa. Según Gramsci, las condiciones y posibilidades para la revolución sólo eran posibles interpretando el contexto en el que se desarrolla cada país. Para ello era necesario implantar una hegemonía sobre la sociedad civil, como paso previo para la conquista del poder. Es en la sociedad civil desarrollada en el Estado moderno donde se halla el mecanismo para conquistar el poder, de aquí la importancia de los intelectuales orgánicos. Gramsci hace suyo lo que Lenin había elaborado sobre la teoría de la hegemonía.

Gramsci atribuye a los intelectuales un papel muy importante en su teoría de la revolución socialista, que puede tener lugar en un país donde el capitalismo no se hubiera profundizado. Ello podría ser posible en virtud de los esfuerzos de una vanguardia para hacer posible la atracción de las masas para el proyecto socialista, mediante la formulación de la teoría del consenso [10]. Mientras el término fuerza es propio de la sociedad política, el de consenso resulta atinente a la sociedad civil. Entonces, ¿a quien le corresponde obtener y construir tal consenso? Pues, a la vanguardia intelectual, a los intelectuales orgánicos.

El Bloque Histórico [11] de acuerdo a Antonio Gramsci, propicia una íntima interacción entre la base (estructura) y la superestructura. Está muy clara la influencia en el pensamiento gramsciano de la filosofía de Benedetto Croce, en la cual los fenómenos culturales y espirituales tienen una gran importancia en la sociedad. Los marxistas “puros” no encuentran esta concepción adecuada, porque Marx, hace depender la superestructura de las relaciones de producción y los llamados fenómenos culturales y espirituales, serían obviados, cuando en realidad gozan de gran relevancia.

Gramsci no estaba de acuerdo con Marx ni con los marxistas que consideraban que la lucha de clases, se reduciría prácticamente a un choque de trenes entre los capitalistas y los trabajadores, de allí que pensase en que la toma violenta del poder era una estrategia no solo equivocada, sino peligrosa e incontrolable. Gramsci creía que la lucha de clases requería además de la cooperación de otras fuerzas sociales, pero contando siempre con la hegemonía del proletariado, que no de su dictadura.

La teoría de la hegemonía es una teoría al servicio de una estrategia revolucionaria, mediante la cual es posible organizar el consenso entre las clases oprimidas. Gramsci estaba consciente que, además de utilizar la fuerza del aparato del Estado y de la coerción, la clase capitalista también usa la fuerza política e ideológica del consenso. Para hacer la revolución no sólo basta con tomar el poder por asalto, sino que se hace imprescindible un trabajo de convencimiento, para acabar con las contradicciones ideológicas que el pueblo tiene dentro del sistema capitalista.

Las legiones romanas [12] se preparaban para la guerra bajo dos modalidades: debían tomar las posiciones enemigas por asalto o por asedio. Ninguna de ellas eran incompatibles entre sí, sino que se imponía una sobre la otra de acuerdo a las circunstancias, con la flexibilidad que aconsejaba el terreno. Se cuenta de un general romano, que a la solicitud de rendición exigida a la guarnición enemiga, obtuvo como respuesta de los asediados que estaban dispuestos a resistir 10 años, porque tenían pertrechos y víveres suficientes para tal eventualidad. Se dice que el general replicó: Entonces tomaremos la posición en el 11º año”.

Gramsci habla de guerra de posición y guerra de maniobra, como en la antigua Roma se habló de asedio y asalto. Por ignorancia o por mala fe, o ambas juntas, algunos han tomado el concepto de la guerra de posición como el abandono de Gramsci de la estrategia revolucionaria, diciendo que para tomar el poder no es necesaria una revolución, sino un trabajo de educación ideológica, lento, pausado, por el cual las masas accederían a tomar las instituciones del Estado. La guerra de posición es cruenta, desgarradora, pero es expedita, rápida. La guerra de maniobra demanda menos bajas entre las filas, pero es más larga en el tiempo, a veces incierta y requiere de mucha prestancia entre los líderes y la vanguardia.

El consenso, es una estrategia, un modo, un camino, no un fin. Gramsci nunca argumentó que la insurrección armada (guerra de maniobra) no fuera necesaria, sino que ante el advenimiento de una crisis orgánica e inclusive económica, la misma se haría inevitable. Pensaba que el papel del partido revolucionario debía tener como norte un compromiso permanente con las luchas de las clases oprimidas, con el oído puesto en la tierra, para pulsar los sentimientos de su pueblo y poder obrar en consecuencia.

NOTAS

[1] Rosa Luxemburgo (1871-1919), fue una “… destacada figura del movimiento obrero alemán y polaco, uno de los fundadores del Partido Comunista de Alemania. […] Rosa Luxemburgo sostenía los principios de la lucha revolucionaria del proletariado. Al defender en su trabajo “Reforma social o revolución’’ (1899) las conclusiones de Marx acerca de la agravación de las contradicciones del capitalismo y la inevitabilidad de la revolución socialista, Rosa Luxemburgo […] destacó el carácter de clase del Estado burgués, combatió las ideas sobre la transformación pacífica del capitalismo en socialismo. En los trabajos “La Acumulación del Capital” (1913) e “Introducción a la Economía Política”, Rosa Luxemburgo investigaba las leyes generales del capitalismo y la teoría de la reproducción. Al divulgar la teoría de Marx enunció a la vez varias tesis erróneas. Consideraba que la acumulación del capital sólo puede darse ampliando la esfera de explotación del medio no capitalista (es decir, los campesinos y los artesanos). De ahí que llegara a la conclusión de que el capitalismo tenía que sufrir automática e inevitablemente bancarrota al desaparecer el medio no capitalista. Como corolario de dicha tesis, se definía el imperialismo cómo política de lucha de los estados capitalistas por los restos del medio no capitalista en el mundo. A esta teoría mecanicista van unidos otros errores de Rosa Luxemburgo: subestimación del factor subjetivo en la historia, de la misión histórica del proletariado, del papel del partido proletario; incomprensión del problema campesino y subestimación del movimiento de liberación nacional en la época imperialista [aunque posteriormente] superó gran parte de sus errores. Lenin, a la vez que criticaba algunos errores y desviaciones de Rosa Luxemburgo, la distinguía con gran estima como ardiente luchadora por la causa de la clase obrera, contra el revisionismo, y la calificaba de “águila”, de “gran comunista”. El 15 de enero de 1919, junto con Karl Liebknecht, fue ferozmente asesinada por los contrarrevolucionarios alemanes.”
Fuente: Edumet.net:
http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/l/Luxemburgo.html

[2]
“Karl Liebnecht fue asesinado junto a Rosa Luxemburgo el 13 de enero de 1919. Era un líder revolucionario de una integridad y valor personal inmenso. En medio de la orgía pro guerra, Liebnecht llamó a la clase obrera alemana a tomar los fusiles en contra de su propia burguesía. Lenin le profesaba una admiración inmensa. Las palabras de Liebnecht no cayeron del todo en oídos sordos. Trotsky, por ejemplo, narra momentos particulares en que los soldados alemanes y rusos declaraban ellos mismos, por encima de sus oficiales, treguas en las batallas y rehusaban pelear en espera de que sus países declararan un armisticio. El estudio de la vida de luchadores como Liebnecht y de los sufrimientos de tantos millones y millones de seres humanos cuyas vidas fueron tronchadas tempranamente por el militarismo y la guerra, puede ofrecernos claves importantes para salir de la encerrona actual en que parece encontrarse el mundo entero…”
Fuente: Rafael Rodríguez Cruz en “Rebelión”:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28172

Una vez derrocada la monarquía en Alemania, Karl Liebknecht no quiso formar parte del gobierno que la mayoría de su partido socialdemócrata propuso y junto con Rosa Luxemburgo, formó la Liga de los Espartaquistas, después convertida en 1919 en el Partido Comunista Alemán (KPD), que bajo la inspiración de Lenin, desató su propia revolución ese mismo año. La represión del movimiento corrió a cargo del ejército, y en ella murieron asesinados Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo: con ellos murieron los destellos de esa revolución imposible.

[3] Hay un texto muy interesante de León Trotsky sobre Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht, que recomiendo leer en español en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1910s/19190118.htm

[4] Se le asocia inmediatamente con la teoría de la Revolución Permanente, basada en la ley del desarrollo desigual y combinado del socialismo. Trotsky no era un solo un estudioso o un filósofo, sino un revolucionario proletario cuya teoría era aún inconsecuente y centrista, hasta 1917, con su objetivo final: la dictadura revolucionaria del proletariado. Trotsky comprendió, producto de su propia experiencia, en la necesidad de construir un partido que estuviera a la altura de esa teoría. A partir de este momento la acción de Trotsky adquiere una dimensión íntegramente revolucionaria como unidad teórico-práctica en toda su labor revolucionaria. Trotsky ha sido objeto también de muchas manipulaciones teóricas, como por ejemplo las de “rescatar” su pensamiento para oponerlo al de Lenin con la concepción de un partido excesivamente centralizado, el cual llevaba en su seno el germen de la dictadura burocrática estalinista. Es decir, rescatan al Trotsky conciliador, que denunciaba a Lenin con esos argumentos, o a Rosa Luxemburgo emparentada siempre con las concepciones del joven Trotsky. Para ellos también, Trotsky se equivocó cuando coincidió con Lenin.

[5] Véase la sucinta biografía de Béla Kun en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%A9la_Kun

[6] Mi artículo: “Fukuyama le puso fin a la Historia, a las Ideologías, a la Lucha de Clases y ahora quiere acabar con Chávez: ¡A correr se ha dicho!, en PiensaChile (Chile) y en el diario Vea (Venezuela):
http://piensachile.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=2464
http://www.diariovea.com.ve/vea/scripts/home/det_notic.php?co_notic=7599&co_secc=7

[7] Para mayor abundamiento, puede leer el texto completo de “La Revolución Permanente” en “Marxist Internet Archive” en:
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/indice.htm

[8] El texto completo del “Manifiesto Comunista” lo encuentra en:
http://www.geocities.com/CapitolHill/Lobby/6106/libros/mc-e.htm

[9] Para tener información sobre la vida y obra de Carlos Marx y Federico Engels, ver en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm

[10] “Gramsci y Marx: Hegemonía y Poder en la Teoría Marxista” de Néstor Kohan. Cátedra Libre Antonio Gramsci, en Rebelión:
http://www.rebelion.org/izquierda/kohan170301.htm

[11] Mi artículo: “Antonio Gramsci y el concepto de Bloque Histórico…”, publicado en Centro Midia Independente (Brasil) y en “Tribuna Popular” (Venezuela)
http://www.midiaindependente.org/pt/green/2007/06/386601.shtml
http://www.tribuna-popular.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1145&Itemid=31

[12] Si desean ampliar información sobre la historia y composición de las legiones romanas, pueden consultar el portal “Taringa”:
http://www.taringa.net/posts/imagenes/120148/Legiones-Romanas.html

Contacto con el autor:
Internet: http://lapaginademontilla.blogspot.com/
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