31/10/07

La Irreverencia de Gramsci


Narciso Isa Conde

Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista de Italia, fue un teórico marxista absolutamente irreverente; tan renovador como el propio Marx, quien previendo ciertas y nocivas adhesiones dogmáticas se atrevió a proclamar: “yo lo que sé, es que yo no soy marxista”.
El pensamiento de Marx no tiene nada que ver con el dogma, aunque han abundado los que se empeñaron en petrificarlo.
No fue este el caso de Lenin. Tampoco el de Trosky.
Y eso es lo que precisamente reivindicó Gramsci cuando le tocó escribir en 1918 respecto a la revolución bolchevique, la primera revolución obrera y popular de orientación socialista que resultó triunfante e inauguró una nueva época en el pasado siglo: la época del tránsito del capitalismo al socialismo.
Tránsito difícil, complejo, accidentado…; cargado de herejía y originalidad, pero tambien de dogmas y negaciones de valores.

Conciente de lo contento que se pondría el “espíritu” de Carlos Marx, este formidable pensador revolucionario italiano, escribió entonces un trabajo titulado: “La revolución contra ´El Capital´”.
A la ligera cualquiera pudo pensar que Gramsci decía una verdad de perogrullo, esto es, que en ese artículo simplemente subrayaba el carácter anticapitalista de la revolución proletaria rusa.

Pero no. Se trató de algo más profundo y atrevido: Gramsci quiso destacar que la revolución bolchevique se llevaba a caso en sentido diferente y contrario a ideas planteadas por Marx en su famosa obra “El Capital”; aunque ciertamente después de elaborar sus tesis fundamentales, Marx llegó a hablar marginalmente de la posibilidad de la revolución en Rusia, pese a su capitalismo atrasado)

Yo quiero que sea el propio Gramsci quien exprese a través de esta columna ese atrevimiento, algo que sonrojó y sigue sonrojando a quienes quisieron –y quieren- hacer del socialismo científico (marxismo ??) una especie de religión; y de Marx, un ser infalible hasta en materia de predicciones, aunque ciertamente el tipo resultó en eso, y en muchas otras cosas más, algo mas que genial.
Pongámosle atención a Gramsci:
“La revolución de los bolcheviques se ha insertado definitivamente en la revolución general del pueblo ruso. Los maximalistas, que hasta hace dos meses fueron el fermento necesario para que los acontecimientos no se detuvieran, para que la marcha hacia el futuro no concluyera, dando lugar a una forma definitiva de aposentamiento -que habría sido un aposentamiento burgués- se han adueñado del poder, han establecido su dictadura y están elaborando las formas socialistas en las que la revolución tendrá finalmente que hacer un alto para continuar desarrollándose armónicamente, sin exceso de grandes choques, a partir de las grandes conquistas ya realizadas [...] La revolución de los bolcheviques se compone más de ideologías que de hechos. (Por eso, en el fondo, nos importa poco saber más de cuanto ya sabemos). Es la revolución contra El Capital de Carlos Marx. El Capital de Marx era, en Rusia, el libro de los burgueses más que el de los proletarios. Era la demostración crítica de la necesidad ineluctable de que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera siquiera pensar en su insurrección, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución. Los hechos han superado las ideologías. Los hechos han reventado los esquemas críticos según los cuales la historia de Rusia hubiera debido desarrollarse según los cánones del materialismo histórico. Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx al afirmar, con el testimonio de la acción desarrollada, de las conquistas obtenidas, que los cánones del materialismo histórico no son tan férreos como se pudiera pensar y se ha pensado. [...] No obstante hay una ineluctabilidad incluso en estos acontecimientos y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones de El Capital, no reniegan el pensamiento inmanente, vivificador. No son marxistas, eso es todo; no han compilado en las obras del Maestro una doctrina exterior de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles. Viven el pensamiento marxista, lo que no muere nunca, la continuación del pensamiento idealista italiano y alemán, contaminado en Marx de incrustaciones positivistas y naturalistas. Y este pensamiento sitúa siempre como máximo factor de historia no los hechos económicos, en bruto, sino el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se acercan unos a otros, que se entienden entre sí, que desarrollan a través de estos contactos (civilidad) una voluntad social, colectiva, y comprenden los hechos económicos, los juzgan y los condicionan a su voluntad, hasta que esta deviene el motor de la economía, plasmadora de la realidad objetiva, que vive, se mueve y adquiere carácter de material telúrico en ebullición, canalizable allí donde a la voluntad place, como a ella place. [...] Marx ha previsto lo previsible. No podía prever la guerra europea, o mejor dicho, no podía prever la duración y los efectos que esta guerra ha tenido. No podía prever que esta guerra, en tres años de sufrimientos y miseria indecibles suscitara en Rusia la voluntad colectiva popular que ha suscitado. Semejante voluntad necesita normalmente para formarse un largo proceso de infiltraciones capilares; una extensa serie de experiencias de clase. Los hombres son perezosos, necesitan organizarse, primero exteriormente, en corporaciones, en ligas; después, íntimamente, en el pensamiento, en la voluntad... de una incesante continuidad y multiplicidad de estímulos exteriores. He aquí porqué normalmente, los cánones de crítica histórica del marxismo captan la realidad, la aprehenden y la hacen evidente, inteligible. Normalmente las dos clases del mundo capitalista crean la historia a través de la lucha de clases cada vez más intensa… “Todo esto, normalmente. Cuando los hechos se repiten con un cierto ritmo. Cuando la historia se desarrolla a través de momentos cada vez más complejos y ricos de significado y de valor pero, en definitiva, similares. Más en Rusia la guerra ha servido para sacudir las voluntades. Estas, con los sufrimientos acumulados en tres años, se han puesto al unísono con gran rapidez. La carestía era inminente, el hambre, la muerte por hambre, podía golpear a todos, aniquilar de un golpe a decenas de millones de hombres. Las voluntades se han puesto al unísono, al principio mecánicamente; activa, espiritualmente tras la primera revolución.”“Las prédicas socialistas han puesto al pueblo ruso en contacto con las experiencias de los otros proletarios. La prédica socialista hace vivir en un instante, dramáticamente, la historia del proletariado, su lucha contra el capitalismo, la prolongada serie de esfuerzos que tuvo que hacer para emanciparse idealmente de los vínculos de servilismo que le hacían abyecto, para devenir conciencia nueva, testimonio actual de un mundo futuro. La prédica socialista ha creado la voluntad social del pueblo ruso. ¿Por qué debía esperar ese pueblo que la historia de Inglaterra se renueve en Rusia, que en Rusia se forme una burguesía, que se suscite la lucha de clases para que nazca la conciencia de clase y sobrevenga finalmente la catástrofe del mundo capitalista? El pueblo ruso ha recorrido estas magníficas experiencias con el pensamiento, aunque se trate del pensamiento de una minoría. Ha superado estas experiencias… “Las críticas que los socialistas han hecho y harán al sistema burgués, para evidenciar las imperfecciones, el dispendio de riquezas, servirán a los revolucionarios para hacerlo mejor, para evitar esos dispendios, para no caer en aquellas deficiencias. Será, en principio, el colectivismo de la miseria, del sufrimiento. Pero las mismas condiciones de miseria y sufrimiento serían heredadas por un régimen burgués.”“El capitalismo no podría hacer jamás súbitamente más de lo que podrá hacer el colectivismo. Hoy haría mucho menos, porque tendría súbitamente en contra a un proletariado descontento, frenético, incapaz de soportar durante más años los dolores y las amarguras que le malestar económico acarrea. Incluso desde un punto de vista absoluto, humano, el socialismo inmediato tiene en Rusia su justificación. Los sufrimientos que vendrán tras la paz sólo serán soportables si los proletarios sienten que de su voluntad y tenacidad en el trabajo depende suprimirlos en el más breve plazo posible.”` “Se tiene la impresión de que los maximalistas hayan sido en este momento la expresión espontánea, biológicamente necesaria, para que la humanidad rusa no caiga en el abismo, para que, absorbiéndose en el trabajo gigantesco, autónomo, de su propia regeneración, pueda sentir menos los estímulos del lobo hambriento y Rusia no se transforme en una enorme carnicería de fieras que se entre devoran”. (A. Gramsci, Fragmentos del artículo: “La revolución contra El Capital”, tomado del libro: "Introducción al Pensamiento Socialista", de Néstor Kohan, pags 149, 150, 151, 152, y 153, Editora Ocean Sur).
Esa manera heredoxa de pensar al socialismo tiene un hilo conductor en las obras de Marx-Engels-Lenin-Trosky-Rosa Luxemburgo-Sorel-Gramsci-Mariategui-Ernesto Guevara-Schafik Handal, entre otros y otras.
Y es la manera de pensar que ha posibilitado la trascendencia de la creación teórica de estos seres extraordinarios, que pasando por épocas distintas, mantienen una gran vigencia.
Socialismo del siglo IXX, válido para recrearlo en el XX y en el XXI. Socialismo del siglo XX, válido para el rearme del proyecto socialista en pleno siglo XXI
El milagro de la herejía, de la creatividad, de la apertura de mente¡
27 de octubre 2007, Santo Domingo, RD.

23/7/07

Bolívar, Garibaldi y Gramsci: Emancipación y revolución




Luis Britto García
1
Las dos gestas más inspiradoras para revolucionarios italianos y latinoamericanos son la de Simón Bolívar y la de Giuseppe Garibaldi. Ambos emprenden luchas de emancipación política para cortar los vínculos externos que sujetan a sus pueblos a soberanías extranjeras. Ambos emancipan para unificar pueblos liberados. Ambos promueven ideas republicanas, democráticas y de secularización del Estado, y con las limitaciones propias de cada época, planes de reforma social y económica. Los dos emancipadores sufren un destino patético: culminada la epopeya militar, fuerzas oscuras truncan su proyecto político y social. Dijo Voltaire que los profetas armados siempre derrotaron a los desarmados. Dos profetas invencibles parecen aniquilados por fuerzas sin rostro y sin armas. Invoquemos al profeta desarmado Antonio Gramsci para identificarlas.
2
Ante todo, desentrañemos las relaciones entre luchas de emancipación y revoluciones. Mentalidades neocoloniales descalifican todo patriotismo y tachan de delito la aspiración de los pueblos en desarrollo de no ser gobernados por extranjeros, mientras que ellos se afanan en preservar incólumes indisolubles e inviolables lealtades políticas, jurídicas e ideológicas con poderes imperiales. Tras la globalización del capital, la transnacionalización de la ciudadanía. Lo cierto es que las guerras de emancipación política o liberación nacional son episodios de la lucha de clases. En ellas una clase dominante para expulsar a otra llama en su auxilio a las castas dominadas, como ocurrió con los blancos criollos en América. O bien una clase dominada casi aniquila a la dominante, como hicieron los esclavos con sus amos en Haití, los campesinos asiáticos con japoneses y colonialistas europeos en la Revolución China y los campesinos antillanos en la Revolución Cubana. La emancipación se convierte en revolución cuando arrebata a la clase dominante tanto sus explotados como su ejército y sus aparatos ideológicos.
3
Así, Bolívar culmina la campaña de emancipación política iniciada por la oligarquía local de los blancos criollos contra los peninsulares, pero ésta sólo se decide cuando los independentistas convocan en su ayuda a indígenas, esclavos, pardos y blancos de orilla. Para crear un nuevo ejército, Bolívar ofrece la libertad a los esclavos que se alisten, reparte títulos de tierras a los milicianos, libera de la servidumbre a los indígenas. Vale decir, todo proceso de emancipación política marcha al mismo paso que su proyecto de emancipación social. La Independencia no sólo corta vínculos con la monarquía española: también le clausura toda posteridad en América al imponer instituciones republicanas que constituyen una revolución política equivalente a la francesa. El proyecto emancipatorio no puede sin embargo unir grandes bloques geopolíticos para equilibrar la influencia estadounidense y europea. El Congreso de Panamá falla en el intento de consolidar una federación americana con ejércitos bajo dirección común. La Gran Colombia, que unificaba la capitanía general de Venezuela y el virreinato de la Nueva Granada, se disuelve poco antes de la muerte de El Libertador. Los próceres independentistas se apoderan de las tierras concedidas a sus soldados; mantienen la esclavitud y confiscan el poder político reservando el ejercicio del voto para los propietarios, en esa prolongación de la sociedad de castas que será denominada República oligárquica.
4
Apliquemos a esta perduración de superestructuras las categorías de análisis de Gramsci. En la América recién emancipada apenas varían las fuerzas productivas: esclavos y trabajadores semifeudales siguen explotando minas y latifundios con técnicas arcaicas. Apenas se alteran las relaciones de producción basadas en la esclavitud y la semiesclavitud por deudas del trabajo asalariado. El mismo bloque hegemónico ejerce casi idénticos poderes mediante instituciones religiosas, educativas y medios de comunicación que apenas se modifican. Los próceres que devienen terratenientes se alían al bloque dominante y ejercen provechosos despotismos. Quienes intentan reformas son asesinados como Antonio José de Sucre, o empujados al exilio, como Bolívar y San Martín. Las reivindicaciones pendientes se dirimirán después en sangrientos conflictos fratricidas.
5
Igual de gallarda y trágica es la gesta de Giuseppe Garibaldi. Tiene por escenario dos mundos, en los que reúne ejércitos no convencionales para lograr brillantes triunfos militares. Como Bolívar, asume la emancipación política como pedestal para un proyecto integrador, en este caso el de la unidad italiana. Libra una guerra de emancipación por Uruguay y tres por Italia; participa en la contienda franco prusiana y abriga proyectos de liberación de Grecia, Croacia y Hungría. También batalla por estructuras modernizantes: igualdad jurídica garantizada por gobiernos laicos, republicanos y democráticos, y por reformas económicas y sociales. Así, tras el desembarco de los Mil en Marsala y la asunción de la dictadura en nombre de Vittorio Emanuele II, Garibaldi promete una reforma sobre los latifundios, la eliminación de tributos y de cánones sobre las tierra. Estas promesas atraen a sus filas legiones de campesinos que le facilitan su gran victoria en Calatafimi y la continuación de la campaña hacia el Norte. En nombre de Garibaldi los campesinos invaden los feudos de los barones latifundistas y las tierras comunales; Mazzini, por su parte, propone una constituyente que institucionalice la propiedad de las tierras invadidas. Todas estas iniciativas quedan en el aire ante el temor de una expedición de Napoleón III y de una guerra campesina que hubiera podido entorpecer el desarrollo industrial del Norte.En definitiva, Garibaldi se ve forzado a aceptar la monarquía de Vittorio Emanuel y las concesiones de Cavour por no dificultar la casi culminada unidad italiana, que quedará inconclusa hasta entrado el siglo XX en el llamado Irredentismo. Consciente de la frustración de sus proyectos republicanos, después de ser elegido diputado renuncia al Parlamento italiano en 1870, para retirarse a una suerte de exilio interno en la isla de Caprea hasta su fallecimiento en 1882.
6
Los brillantes comandos militares y políticos de Bolívar y Garibaldi fueron tan decisivos para el triunfo de sus proyectos emancipadores como ineficaces para la culminación de sus planes unificadores y modernizantes. Para el segundo caso, Gramsci señala con nitidez cómo la ausencia o la morosidad de un programa de reivindicaciones políticas y sociales retrasó el proceso:En el Risorgimento italiano puede observarse la desastrosa falta de dirección político-militar, especialmente en el partido d´Azione (por incapacidad congénita), pero también en el partido piamontés-moderado, igual antes que después de 1848, y no por incapacidad, ciertamente, sino por “maltusianismo económico-político”, o sea, porque no quería aludir siquiera a la posibilidad de una reforma agraria ni convocar una asamblea nacional constituyente, sino que tendía simplemente a conseguir que la monarquía piamontesa se extendiera por toda Italia sin condiciones ni limitaciones de origen popular, con la mera sanción de los plebiscitos regionales (Gramsci: Escritos políticos (1917-1933), Siglo XXI editores, México 1977, p.349).Vale decir, no hay proceso emancipatorio de probeta, que no enarbole reivindicaciones económicas y sociales. Pero tras la gesta de Garibaldi, las fuerzas productivas y las relaciones de producción que mantenían la propiedad agraria feudal y el incipiente capitalismo italiano tampoco fueron casi alteradas. Religión, aparato educativo y medios de comunicación sufrieron pocas transformaciones. El compacto bloque hegemónico quedó libre de las diversas dominaciones extranjeras casi sin experimentar modificaciones, dejando pendientes agendas que darían lugar a exacerbadas pugnas políticas y sociales.
7
Todos somos herederos de Bolívar, de Garibaldi y de Gramsci: tanto de sus esplendorosos triunfos militares e intelectuales como de sus agendas inconclusas. En algunos países desarrollados los movimientos revolucionarios se estancaron. En los dependientes, dinámicos procesos de emancipación política o de descolonización coinciden con tomas de control de fuerzas productivas, irresistibles movilizaciones sociales y reestructuraciones o realineaciones de la lealtad de los ejércitos. Así como un proceso de emancipación no marcha sin programa económico y social, el programa social y económico puede convertir la emancipación en revolución. Las espadas de Bolívar y de Garibaldi y la reflexión de Gramsci tienen todavía mucho que hacer en el mundo. Armas libertadoras y pensamiento esclarecido capaz de conquistar infraestructuras productivas y superestructuras ideológicas son nuestras primeras necesidades.

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19/7/07

De "Las Cenizas de Gramsci" a las de Pier Paolo Pasolini

Foto: Pier Paolo Pasolini ante la tumba de Gramsci, en Roma


Omar Montilla

Nada me ha atraído tanto como las vidas y las obras de Antonio Gramsci y de Pier Paolo Pasolini. Muchos amigos, con una mezcla de sorna y desdén no concebían mi admiración por estos personajes, argumentando que había otros quizá más interesantes e influyentes que éstos, que humildemente yo mostraba en mi vitrina. Quizá tenían razón, pero ese no era el motivo que justificaba mis preferencias, ahora mismo no lo sé plenamente, pero quizá me atrajo algo que los unía: en la vida y en la muerte fueron perseguidos. Y lo trágico no fue la muerte física de ambos, sino la saña conque las mismas se produjeron y en circunstancias muy diversas.

Mas curiosidad sentí por ambos personajes cuando se unieron frente a mí cuando leí a Pasolini en su obra “Las Cenizas de Gramsci” [1]. Lo esencial de esa obra, es que le permitió encontrar a Pasolini un código para entender a Gramsci y comunicarse con él, pero a la vez muestra cierta incapacidad para responder con certeza a las preguntas, a las interrogantes, a las solicitudes que le hace Gramsci. El mismo Pasolini piensa, y lo dijo públicamente, que en lo que concierne a la cuestión intelectual existe también una continuidad objetiva entre su experiencia literaria y el pensamiento gramsciano relativo a un cierto tipo de cultura comunista, a un tentativo de encontrar un punto común entre la inteligencia y la voluntad.

Pasolini se describe así: “He nacido [2] en una familia típicamente representativa de la sociedad italiana, un auténtico producto del cruce… un producto de la Unidad de Italia. Mi padre procedía de una antigua familia noble de la Romagna; mi madre, en cambio, viene de una familia de campesinos friulanos que con el tiempo, poquito a poco, han subido a la categoría pequeño burguesa.”

Por ser un admirador profundo del pensamiento de Antonio Gramsci, a quien se intentó silenciar [3], Pasolini le dedicó lo mejor de su obra literaria, y como su “maestro”, fue siempre un contestatario y un trasgresor, no sólo ante los dogmas de la iglesia católica, sino también ante los que había adoptado el marxismo. Pero es el cine y el teatro, hay que reconocerlo, los medios ideales para la expresión artística de Pasolini, cuyas angustias las tradujo en imágenes y crudos diálogos tal como lo hizo en la primera de sus películas, una obra maestra del cine italiano: “Accatone”.

Vivió sin perjuicios su homosexualidad como parte de su propia poética. Pasolini producirá toda una serie de largometrajes, como “Mamma Roma”. En “El Evangelio según San Mateo”, con un guión de extraordinaria calidad, encuentra en la fotografía el cenit de esta obra. La composición y la realización de esta obra maestra han sido producto de una gran minuciosidad en los detalles, recordándonos, cuando desfilan ante nuestros ojos, a muy conocidos cuadros de pintores renacentistas italianos.

Otra obra no menos tentadora que la anterior es “Medea”. Siendo Pasolini un poeta, no le es difícil pensar a través de las imágenes, para abordar con rigor el ancestral mito griego que motivó una de las máximas tragedias de Eurípides. Como si fuera poco está protagonizada esta película por la legendaria cantante María Callas; Giuseppe Gentile, Máximo Girotti y el francés Laurent Terzieff.

En "El Decamerón", que con "Los Cuentos de Canterbury” (I racconti di Canterbury)" y "Las mil y una noches” (Il fiore delle Mille e una notte) forman la "Trilogía de la Vida", inspirada en la obra de Giovanni Boccaccio. Con esta película, se proponía expresamente recuperar el lado humorístico y natural del sexo, echando por tierra los tabúes que suele llevar a cuestas.

“Teorema” le produjo a Pasolini las más feroces críticas, tanto de la derecha que le disgustaba como presentaba el tema de la sexualidad, como de la izquierda que lo creía reaccionario, con el convencimiento de que se había convertido en un místico. Como en todos los lenguajes, los códigos no son fáciles de descifrar, creo que la intención del autor era retratar la forma cómo la burguesía italiana de su momento estaba perdiendo su identidad nacional.

Mi intención en esta breve crónica no es la de hacer una crítica de la obra cinematográfica de Pasolini [4] –tarea muy laboriosa-, sino la de interesar a quienes me lean e intentar acercarlo a su quehacer diario. Cuando llegué a Italia en 1976, a sólo unos meses de haberse producido el asesinato de Pasolini [5] me tocó vivir el drama de su muerte continuada, día a día, y que se prolonga hasta el día de hoy. Allá como aquí se pueden justificar crímenes, atrocidades, golpes de estado, alegando siempre dudosas razones. En Italia, el mismo acusado del crimen adujo en su descargo razones “morales”, por las supuestas proposiciones sexuales que Pasolini le habría hecho.

Ese fue el calvario que tuvo que soportar Pasolini después de muerto. Se trataba de justificar su muerte porque era homosexual. Más tarde se comprobó que para perpetrar ese crimen, intervinieron por lo menos 3 personas. Es decir, no fue un crimen por razones morales, sino que se trató de una conspiración para silenciar y privar de su talento a la cultura italiana y al mundo de un cineasta, dramaturgo y poeta extraordinario. Dos días antes de morir, Pasolini había escrito el discurso que leería en el congreso del Partido Radical. Otra persona lo hizo por él ante un auditorio silencioso y adolorido, que se electrizó desde sus comienzos cuando diría:

En primer lugar, quisiera justificar mi presencia. No estoy aquí en calidad de radical. No estoy aquí como socialista. No estoy aquí como progresista. Estoy aquí como marxista que vota por el [Partido comunista italiano] y que ha depositado sus esperanzas en la nueva generación de comunistas. Que confía en la generación de comunistas por lo menos como confía en los radicales. Es decir, con esa dosis de voluntad e irracionalidad y tal vez algo de arbitrariedad que permiten desplazar -un poco escuchando a Wittgenstein- [6] la realidad para poder razonar libremente. Por ejemplo, el [Partido comunista] oficial declara que acepta, sine die, la praxis democrática. Así pues, yo no debiera dudar. Por descontado, el [Partido comunista] no se refiere con ello a la praxis democrática codificada y convencionalizada por el uso durante los últimos tres decenios, sino que se refiere, sin lugar a dudas, a la praxis democrática entendida en la pureza original de su forma, dicho con otras palabras, de su pacto formal. [7]

Notas:
[1] “Las Cenizas de Gramsci”, Editorial Visor, 144 págs. (Traducción de Antonio Colinas”). Hay una traducción de Elena Tardonato Faliere en
http://www.tardonato.com.ar/cenizas1.htm
“Le ceneri di Gramsci”, Editoriale Garzanti.
[2] Nacido en Bologna, de un padre militar y de una madre maestra, será como su familia también un viajero siempre en movimiento de una región a otra, donde apreciará y reconocerá, desde muy niño, la influencia de la cultura popular y los valores estéticos de las diversas lenguas y dialectos de Italia. Pasolini comienza en el mundo de las letras como poeta y también incursiona en el periodismo, que crece en medio del fascismo y en la crisis de la Segunda Guerra Mundial. Como ensayista escribirá importantes cuadernos sobre la poesía popular italiana y, también, sobre la poesía dialectal que, en su infancia, era tan perseguida y silenciada en tiempos de Mussolini.
[3] “Debemos impedir a este cerebro funcionar por veinte años”, expresó Michelle Isgrò, Fiscal del Ministerio Público en el proceso donde se juzgaba a Gramsci y a otros dirigentes comunistas italianos.
[4] Consultar la página especialmente dedicada a Pier Paolo Pasolini:
http://www.pasolini.net/espanol.htm (en español) y
http://www.pasolini.net/index00.html (en italiano)
[5] Véase la breve reseña de la vida y de la muerte de Pasolini en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Pier_Paolo_Pasolini
[6] Ludwig Wittgenstein nació en Viena en 1889, hijo de un próspero industrial del acero. En la casa paterna, Ludwig creció junto a sus siete hermanos, en un ambiente rico en estímulos culturales y artísticos. Brahms y Mahler, por ejemplo, eran huéspedes habituales de la familia. Véase la información completa en:
http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=616
[7] El Escándalo radical, de Pier Paolo Pasolini:
http://www.radicalparty.org/opinion/pas1_s.htm

Contacto con el autor:
Internet: “La Página de Omar Montilla”
http://lapaginademontilla.blogspot.com/
Correo:
omar1montilla@gmail.com

17/7/07

Antonio Gramsci: Socialismo y Revolución en Occidente

Foto: José Carlos Mariátegui

Emilio J. Corbière [*]

Tras la caída del Muro de Berlín los únicos comunistas históricos que han quedado vigentes son el italiano Antonio Gramsci y el peruano José Carlos Mariátegui. Curiosamente, los dos, fueron ignorados o criticados por el estalinismo y la Internacional Comunista. Gramsci, igual que el Amauta peruano, moviliza el pensamiento y la acción de la izquierda en el nuevo milenio.

Hace poco más de dos décadas, en su ensayo La revolución italiana, Rossana Rossanda se preguntaba qué lectura de Gramsci tenía vigencia, la del político juvenil que planteaba la renovación del Partido Socialista en los años de la primera posguerra mundial, que buscaba en los consejos de fábrica de Turín un nuevo poder democrático, o la lectura del intelectual maduro de los Cuadernos de la cárcel, donde replanteó la política marxista adaptándola a la realidad de Italia, frente a la tiranía mussoliniana, la estructura de las clases sociales y el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas.

La intelectual italiana decía que Gramsci interesa en lo específico del poder y ese poder no se concentra en un palacio de Invierno que haya que tomar, sino que se establece en un Estado-gobierno que difunde y permea la sociedad. Es la búsqueda del autogobierno de los trabajadores, como una nueva forma del ejercicio del poder. Esta nueva forma constituye el embrión y el proyecto de la sociedad futura.

Gramsci fue un intelectual revolucionario, no un académico. El problema de la organización de los trabajadores atraviesa centralmente todo su pensamiento. La organización no se plantea como instrumento de reclutamiento y selección o como tarea de especialistas que dirigen a las masas, sino como el príncipe moderno, el intelectual orgánico, una organización a través de la cual los trabajadores ponen en pie su propia organización. El italiano revaloriza el papel del Partido y de los sindicatos y construye el concepto de "bloque nacional-popular", de alianzas dirigidas a establecer, necesariamente, las nuevas formas de hegemonía. Esto visto desde la realidad italiana, especialmente con su aporte: La cuestión meridional.¿A qué apunta el príncipe moderno, el intelectual orgánico? Gramsci responde: "A buscar la relación entre la organización y las masas como una relación entre educadores y educados que se invierte dinámicamente (y constantemente), el papel de los intelectuales -y, por tanto, de los especialistas- en el seno del intelectual orgánico, la conquista y transformación de los aparatos del Estado para crear las condiciones de esa nueva hegemonía, la conquista y transformación de los aparatos de la sociedad civil".

El concepto de hegemonía en Gramsci está ligado a la distinción, y a la vez interrelación, entre sociedad política (el Estado) y sociedad civil. El Estado, para el italiano, no se reduce sólo a sus aspectos coercitivos (como en la concepción de Stalin) sino que comprende el conjunto de procesos que se desarrollan en la sociedad civil, las fuerzas espontáneas y creadoras que nacen en la práctica social del pueblo, de los trabajadores. La sociedad civil conforma la esfera ideológica del Estado.

Guerra de posiciones
Para Gramsci, en las sociedades occidentales, el cambio revolucionario sólo puede darse si se lucha por la hegemonía social y cultural. Esa hegemonía se desarrolla cuando las clases oprimidas despliegan su propia concepción del mundo y obtienen para ella el "consenso activo" de otras clases y capas sociales. En síntesis, la revolución se prepara y sobreviene como cambio estructural violento cuando los trabajadores organizados trascienden el gueto sindical y se transforman en clase nacional, asumiendo a la nación en su conjunto y bajo su hegemonía y dirección política. "El proletariado -afirmaban Marx y Engels en el Manifiesto de 1848- debe erigirse en clase nacionalmente dominante, constituirse como Nación".

El partido y el sindicato, en Gramsci, dentro de lo que él denominó guerra de posiciones -es decir lo contrario a la ofensiva frontal- implicaba la búsqueda correcta de alianzas de clase, la teorización de la fase actual del capitalismo globalizado y de las contradicciones específicas engendradas en el desarrollo desigual.El aspecto fundamental en Gramsci se encuentra en su reflexión sobre la necesidad, que es a la vez exigencia, de que el movimiento de los trabajadores despliegue su propia conciencia de una nueva humanidad y cultura. El filósofo Rodolfo Mondolfo señalaba que "por esa hegemonía Gramsci aspira a la formación del bloque histórico de élite y masa... es decir a la superación de su cisma actual".

En ese sentido, Gramsci decía que "el elemento popular siente, pero no siempre comprende o sabe; el elemento intelectual sabe, pero no siempre comprende y especialmente no siempre siente".

Por eso postula la unión entre intelectuales y pueblo-nación en la cual "el sentimiento-pasión se convierte en comprensión y por lo tanto en saber (no mecánicamente sino de un modo vivo)" y "sólo entonces la relación es de representación y se produce el intercambio de elementos individuales, entre gobernantes y gobernados... esto es, se realiza la vida de conjunto que es lo único que constituye la fuerza social, se crea el bloque histórico".

Política y pasión
Gramsci, que había nacido en 1891, fue el organizador del Partido Comunista Italiano, fue el secretario general de esa organización y diputado. Colaboró con El Grito del Pueblo (1915) y el diario socialista Avanti (1916). Fundó La Ciudad Futura y el legendario L'Ordine Nuovo. Impulsó los consejos de fábrica en Turín (1919) y fue uno de los políticos fundamentales de la resistencia antifascista, hasta que fue encarcelado en 1927, muriendo trágicamente tras largo cautiverio el 27 de abril de 1937. El fiscal mussoliniano que contribuyó a su condena dijo durante el proceso:

"Tenemos que impedir durante veinte años que este cerebro funcione".
Durante su prisión logró escribir los famosos Cuadernos de la Cárcel que, en una primera versión fueron desglosados por Palmiro Togliatti, su compañero y amigo, en seis volúmenes titulados: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce; Los intelectuales y la organización de la cultura; Il Risorgimento; Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado Moderno; Literatura y vida nacional y Pasado y Presente. Valentino Gerratano editó luego los Cuadernos de manera cronológica, como habían sido escritos originalmente, restaurando así la unidad filológica y teórica del pensador y político italiano.

Togliatti señaló, en 1952, en una conferencia sobre El Antifascismo de Gramsci que "Gramsci ha conmovido, animado, exaltado con su sacrificio a millares de seres humanos. Empero también los ha iluminado con su pensamiento potente, genial. En la luz de ese pensamiento y por el bien de todos, nosotros caminamos".

Nota:
[*] Presidente de la Asociación Argentina Antonio Gramsci, sección de la International Gramsci Society.

14/7/07

Simposio Libertad y Liberación: Bolívar, Garibaldi y Gramsci




Dirigido a estudiantes, intelectuales, instituciones y público en general. El Simposio es organizado por la Fundación Celarg, y la Oficina Cultural de la Embajada de Italia, con la colaboración de la Universidad Latino Americana y del Caribe (U.L.A.C.), el Istituto di Studi Latino Americani (I.S.L.A.) - Pagani (Salerno) - Italia, el Istituto Italo-Latino Americano (IILA) Regione Campania y la editorial La Città del Sole (Nápoles).

La relación libertad-liberación es uno de los principales temas de discusión en el mundo moderno. Sin los principios de libertad, creados por el pensamiento del Siglo de las Luces, ninguna lucha de liberación habría sido realizada, ni se habrían concretado las grandes revoluciones americanas y europeas. Pero, al mismo tiempo, sin el empuje de las grandes masas oprimidas por la discriminación social, la política y la dominación económica, difícilmente aquellos principios se habrían consolidado y enriquecido con las nuevas ideas socialistas y libertarias del Siglo XIX y XX.

Bolívar, Garibaldi y Gramsci son tres figuras paradigmáticas que en sí pueden históricamente representar esa relación. Simón Bolívar es la figura más destacada de la Emancipación Americana frente al Imperio español, contribuyendo de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, que conformaran la Gran Confederación política y militar de América de la que fue Presidente. Su ejemplo constituye el legado histórico al que se ata Giuseppe Garibaldi en su anhelo de libertad para con las masas oprimidas por los yugos de la dominación. En Sudamérica luchó por la independencia de Río Grande del Sur y la naciente República de Uruguay contra el dictador Rosas, mientras que en Italia participó en los movimientos revolucionarios para la liberación de la península del extranjero y su unificación política.Una vida dedicada a la lucha contra toda forma de opresión, combatida constantemente entre sus ideas revolucionarias y la “razón de Estado” impuesta por los partidos conservadores.

La todavía reciente historia de la lucha de liberación e independencia italiana de la que fueron intérpretes Mazzini y Garibaldi, constituye el material de estudio del filósofo y teórico marxista Antonio Gramsci que, examinando las razones del fracaso por las cuales no se dieron las condiciones para una “revolución italiana”, elabora el concepto de hegemonía como instrumento a través del cual habría sido posible unificar los sectores progresistas de la sociedad del tiempo con las masas campesinas que constituían la mayoría de la población. De ahí la creación de su teoría sobre los intelectuales que, en cuanto mediadores de ideas, poseen la prerrogativa de transmitir la cultura de los grupos dominantes hacia los grupos que todavía no hacen parte del dominio de clase.

El Simposio contará con la participación de : Jorge Rodríguez, (Vice Presidente de la República Bolivariana de Venezuela); Rodrigo Chaves (Viceministro de Relaciones Exteriores para Europa); Roberto Hernández Montoya (Escritor, Presidente de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos); Paolo Bruni (Secretario General del organismo internacional Instituto Italo-Latinoamericano “IILA” Roma); Giuseppe Cacciatore (Profesor de la Facultad de Letras y Filosofía del Departamento de Filosofía “Antonio Aliotta”); Gerardo Carante (Embajador de la República Italiana en Venezuela); Elio D’Auria (Profesor de la Universidad Tuscia de Viterbo, Italia) Luís Damiani (Vicerrector de la Universidad Bolivariana de Venezuela); Luís Britto García, (Escritor venezolano, dramaturgo, historiador, profesor universitario); Francesco Garibaldi, (Descendiente y estudioso de Giuseppe Garibaldi); Antonio Gramsci jr., (Descendiente y estudioso de Antonio Gramsci); Carlos Lanz Rodríguez, (Profesor y Sociólogo); Luís Felipe Pellicer (Profesor e Historiador); Antonio Scocozza (Profesor de la Universidad de Salerno, Italia); Luis Villafaña (filósofo y directivo de la Oficina de Cooperación Técnica de la Biblioteca Nacional).La participación en el Simposio Libertad y Liberación: Bolívar, Garibaldi y Gramsci, no tiene costo alguno y se entregará certificado de asistencia. Para mayor información comunicarse con la Dirección de Investigaciones del Celarg al 285-2721 / 2990.

Hugo Chávez presenta a Gramsci ante cientos de miles de personas



Antonio Maira


¿Quién concibe a un Zapatero o a un Llamazares explicando la actual situación política española con los poderosos conceptos del pensador italiano Antonio Gramsci? ¿Quién es capaz de imaginarlos compartiendo ideas con el pueblo, proponiendo análisis políticos y sociales; hablando de la historia, del futuro y del proceso actual con los gobernados a los que dicen representar? El día 2 de junio, Chávez se dirigió a una multitud que algunos cifraron en más de un millón de personas, casi todas ellas correspondientes a los sectores más populares y más humildes de Venezuela. El presidente bolivariano quería explicar lo que ocurría a un país alertado, hasta cierto punto sorprendido y sobresaltado por la sucesión de violentas guarimbas…

El presidente bolivariano empezó haciendo referencia a la historia como “maestra, espejo y fuente de la que hemos de beber” para entender el presente y el curso actual de los acontecimientos. Y después de la historia habló de la filosofía: “la filosofía no es más que la expresión de los momentos de la historia, interpretados por pensadores y estructurados en cuerpos filosóficos”; y de la realidad más visible: “lo que hoy, lo que hoy vemos, esas estructuras, esos edificios, este valle, esos barrios, esta avenida es producto de una historia. Nosotros somos producto de una historia”.Con su auditorio situado en la historia, en el pensamiento que reflexiona sobre ella y en la realidad más concreta que es su resultado, Chávez le habló al pueblo del camino. “Por ese camino venimos… apenas estamos iniciando el ciclo bicentenario que ha arrancado acelerando el proceso de transformación revolucionaria”. La recuperación del control de la Faja Petrolífera del Orinoco, la nacionalización de la compañía de teléfonos, la nacionalización de empresas eléctricas. La búsqueda de la unidad revolucionaria: “nos hemos registrado como aspirantes a militantes del partido socialista unido de Venezuela la cantidad de cuatro millones 735 mil venezolanos y venezolanas, ¡que molleja primo! ¡ná guara!”. Y, por ahí, hablando del largo camino en las revueltas históricas contra la oligarquía, llegó Chávez al corazón del problema, al origen del nuevo intento desestabilizador: “se acabó la concesión que desde hace 53 años la élite oligárquica venezolana manejaba para su uso y abuso y beneficio del canal 2 de televisión del espectro electromagnético venezolano y hoy tenemos ese canal 2 liberado, ya no es de la oligarquía, ni volverá a ser de a oligarquía, ahora es del pueblo venezolano, ahora es de la sociedad venezolana”.Chávez quería explicar al pueblo las razones de tanta violencia. Quería situar también en un contexto de poder disputado, de dignidad popular recuperada, el discurso disparatado de la burguesía sobre la “libertad de expresión”.

El pensamiento de Antonio Gramsci: la crisis histórica
Para hablar de la revolución en marcha, Chávez recurrió expresamente a Gramsci: “quiero recurrir al pensamiento de Gramsci para utilizando las ideas, utilizando las luces del pensamiento, entendamos cada día mejor lo que está pasando aquí hoy en Venezuela”. “Para interpretar las amenazas que siempre estarán sobre nosotros, para poder interpretar nuestras debilidades y combatirlas. Para poder visualizar nuestros flancos débiles y fortalecerlos, para poder entender pues el acontecer pleno en el cual estamos”.

El presidente venezolano explicó primeramente el concepto gramsciano de crisis histórica. “Por eso, es que voy a valerme del pensamiento, de algunas de las ideas de ese gran pensador revolucionario italiano, Antonio Gramsci, para hacer una reflexión sobre el momento que estamos viviendo”. “Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo pero tampoco termina de nacer“. “En el tiempo y en espacio donde esto ocurre, ahí se presenta una auténtica crisis orgánica, crisis histórica, crisis total”. “Aquí en Venezuela no lo olvidemos, desde hace varios años estamos en una verdadera crisis orgánica, una verdadera crisis gramsciana, una crisis histórica. Lo que está muriendo se niega a morir y todavía no termina de morir y lo que está naciendo tampoco ha terminado de nacer”. “Estamos en el epicentro de la crisis, buena parte de los años por venir formarán parte de esa crisis histórica hasta que no muera definitivamente la IV República y nazca plenamente la V, la República socialista y bolivariana de Venezuela”.“Perdónenme ustedes que me ponga un poco académico”: El bloque histórico, la hegemonía, la sociedad civilY fue magnífica la explicación de Chávez sobre los distintos escenarios y momentos de la crisis: “Ahí estaremos siempre en una crisis de distintos matices, de distintos colores, con distintas formas de expresarse en la realidad fenoménica, la realidad visible en la superficie pues”.Y Chávez buscó la complicidad más profunda en el saber y en el comunicar, y pidió permiso a sus compatriotas: “perdónenme ustedes que me ponga un poco académico pero yo sé que el nivel intelectual de nuestro pueblo ha dado un salto impresionante en calidad y que en cualquier momento y en cualquier lugar estamos todos en capacidad de reflexionar sobre estos pensamientos, sobre estas teorías que iluminan la realidad para entenderla mejor”.Y el “Hugo amigo” que gritaba el pueblo minutos antes esbozó, siguiendo a Gramsci, con el detalle suficiente para un primer encuentro, la teoría del bloque histórico dominante que consigue ejercer la hegemonía social. Habló de los dos niveles de la superestructura: la sociedad política y la sociedad civil, y de cómo se enfrentan en ellos la oligarquía y el pueblo de Venezuela.

En Venezuela, ilustra Chávez, la sociedad política formada por las instituciones del Estado ha venido experimentando un proceso de transformación y de liberación. No ocurre así, de igual modo, con la sociedad civil formada por las instituciones comúnmente llamadas privadas “a través de las cuales, a través de esas instituciones, organismos privados, la clase dominante hegemónica puede difundir, extender y colocar en todos los planos de la vida su ideología, la ideología de la clase dominante”. Es ahí, apuntaba ya Chávez, en donde reside la enorme importancia de la no renovación del permiso de emisión de RCTV.

Chávez salió montuno
El antiguo bloque en el poder, la oligarquía del Pacto de Punto Fijo, ya no consigue controlar y subordinar el estado a la sociedad civil. Intentaron adueñarse de Chávez pero “Chávez salió montuno”. Ésta es una de las grandes contradicciones que definen a la sociedad venezolana: “Chávez jamás se subordinará a esa vieja sociedad civil”.

Chávez sabe que el pueblo de Venezuela que le escucha puede observar claramente el conflicto político que lanza esa sociedad civil contra el estado, y enumera el conjunto de instituciones en las que se apoya la vieja oligarquía que explotó el país en beneficio de una élite criminal. La primera es la Iglesia. “La elite católica arremete contra nosotros, ahí está la explicación: es histórica, es científica. La elite católica con algunas excepciones pero que no son sino excepciones, siempre en todo el mundo se ha alineado y ha formado parte de los bloques dominantes del capitalismo en todo el mundo”.

La iglesia, los medios de comunicación y el sistema escolar son las tres grandes instituciones de la sociedad civil que lograron dominar el escenario nacional e internacional en casi toda América durante 100 años. “Son los tres grandes cuerpos orgánicos que Gramsci señala como las instituciones fundamentales de la sociedad civil usadas por ésta para difundir a los extractos y capas sociales y populares su ideología dominante”. La Iglesia, los medios de comunicación y el sistema escolar, desarman al pueblo, lo colocan al servicio de la oligarquía.

Otra vez aparece la enorme importancia de no renovar el permiso de emisión a RCTV, una cadena golpista que destila ideología reaccionaria, clasista y conformista hacia los sectores populares.

Los pisos de la ideología ¿Pero que es eso de la ideología?
“La ideología –dice Chávez- Gramsci la clasifica en extractos o en pisos, él señala que la forma más elaborada de ideología es la filosofía pero no todos podemos ser filósofos. Entonces las clases dominantes fueron diseñando distintos extractos de ideología y así ellos tienen sus filósofos y su filosofía y sus escuelas de filosofía y sus libros de filosofía a través de los cuales van bañando de la ideología dominante a la sociedad”. “Hay un segundo nivel de la ideología que Gramsci señala como las ideas propiamente dichas por debajo del nivel de la filosofía”.

En este momento, en el de la distinción entre los conceptos filosóficos y las ideas más concretas, Chávez acude a la vida real para ilustrar al pueblo: “El neoliberalismo, por ejemplo, tiene una filosofía pero como ese nivel es muy elaborado y no es digerible por otras capas sociales entonces la clase dominante elabora la tesis del neoliberalismo, del mercado: la tesis de la libertad de mercado, la tesis de la libertad de expresión entendida como ellos la entienden manipulándola, la tesis de la integración en un modelo como el ALCA la propuesta del imperio norteamericano”.“Son también las ideas de la democracia burguesa, la división de poderes con eso manipulan, la división de poderes, la alternancia, la representación como fundamento de la democracia ¡grandes mentiras! Pero son el cuerpo ideológico de esa filosofía hegemónica que aquí en Venezuela ejerció su hegemonía durante 100 años y en el mundo la ha ejercido en buena parte de occidente también durante 100 años”.

Hay un tercer nivel, un tercer piso en la ideología, el del “sentido común”. “Ahora el sentido común es producto del baño de la filosofía dominante y de la ideología a través de distintas formas, a través de telenovelas, a través de películas, a través de canciones, a través de propagandas, de vallas, de colores hasta los colores son utilizados científicamente para lograr la hegemonía de la clase burguesa dominante”. Y hay un cuarto nivel que es el que Gramsci denomina folklore: “es posible que algún muchacho de esos a los que le preguntan en una calle o en una plaza que por qué sale a defender los intereses de lo que fue Radio Caracas Televisión, es posible que él no sepa explicarlo filosóficamente ni ideológicamente, algunos podrán hacerlo, seguramente, pero hay otros víctimas de la manipulación que no sabrán sino expresar frases folklóricas, como decir por ejemplo: “Se va Chávez”, ese es folclore, así entiende Gramsci el folclore: “Chávez se va”, o “abajo Chávez”; o porque dicen, no estoy defendiendo la libertad de expresión, esto es una dictadura”.Es muy fuerte el poder de sumisión que genera la ideología.

Chávez pone un ejemplo, con lo que se ha visto en Venezuela los últimos días: “El colmo de los colmos, para un joven, el colmo de los colmos para un muchacho es salir a defender los intereses del imperialismo que ha atropellado a su patria durante mucho tiempo, eso es el colmo de los colmos para un joven”.

El tablero de la batalla: los núcleos duros de la sociedad civil burguesa
¿Cómo entender lo que está ocurriendo?Así lo explica Chávez:“Nosotros hemos venido liberando al estado, porque la sociedad civil burguesa controló el estado venezolano a su antojo, manejaban el gobierno, manejaban el Poder Legislativo, manejaban el Poder Judicial, manejaban las empresas del estado, manejaban la banca pública, manejaban el presupuesto nacional; todo eso ellos lo han venido perdiendo, sino totalmente, esencialmente”.“Y ellos están ahora, replegados en los núcleos duros de la sociedad civil burguesa, utilizando a veces de manera desesperada los reductos que le quedan de esas instituciones señaladas por Gramsci, la iglesia, los medios de comunicación y el sistema educativo. De allí la importancia de entender el tablero de batalla”.Chávez le ofrece a la burguesía la convivencia con la Revolución: “nosotros no tenemos ningún plan para arrasar a la oligarquía”, y seguidamente le advierte: “Ahora, si la oligarquía venezolana, si la burguesía venezolana no entiende esto, no acepta el llamado a la paz, a la convivencia que nosotros, las grandes mayorías revolucionarias le estamos haciendo; si la burguesía venezolana continúa arremetiendo desesperadamente, utilizando los reductos que le quedan, pues la burguesía venezolana seguirá perdiendo uno a uno los reductos que le quedan”.“Uno a uno los ira perdiendo. Dominaron la Fuerza Armada, la perdieron. Dominaron… Dominaron el canal 2 de televisión, lo perdieron y más nunca volverán a recuperarlo”.Y así continuará, la contrarrevolución alimentando la revolución: “Cada plan desestabilizador de la oligarquía venezolana, manipulada por el imperio norteamericano será respondido con una nueva ofensiva revolucionaria”.

Pico y pala para conformar el bloque histórico
Al pueblo, al pueblo revolucionario de Venezuela le corresponde conformar el nuevo bloque histórico. Lo enfatiza, con energía, Chávez: “somos nosotros los responsables de seguir echando pico y pala, pegando bloques y concreto para hacer así más grandes, más sólidos que las torres del Parque Central, el nuevo bloque histórico venezolano”. “Indígenas de la patria, pueblos indígenas, pueblos negros, pueblos blancos, empresarios, empresarios venezolanos, trabajadores de todos los sectores, públicos, privados, continuemos estudiando, reflexionando y haciendo, construyendo el socialismo desde nuestros pequeños espacios, continuemos con los cinco motores constituyentes, continuemos por los siete carriles, el político, construyendo la democracia socialista, el económico construyendo la economía socialista, el ético, poniendo en marcha la nueva moral socialista; el social, construyendo la suprema felicidad social, la mayor suma de felicidad posible, la nueva geopolítica nacional, la nueva geometría del poder, la nueva geopolítica internacional; el mundo pluripolar”. “Nosotros pues, sigamos con las dos manos, con una construyendo el nuevo bloque histórico, construyendo el socialismo, construyendo la nueva sociedad política que será el estado social, el estado socialista, la república socialista, en todos sus niveles, el poder central, los poderes locales, los gobiernos locales los gobiernos comunales, ustedes desde abajo, desde las bases sigan empujando construyendo el nuevo estado, la nueva sociedad política y mientras tanto la vieja sociedad civil, elitesca, burguesa, profascista, que se pone las camisas negras de Mussolini, para acusarme a mi de que soy como Mussolini, que se pone las camisas negras de Hitler, para acusarme a mi de Hitler, que se pone las camisas y los cachos negros del diablo para llamarme a mi el diablo, esa vieja sociedad civil burguesa debemos seguirla transformando, óiganme bien en la nueva sociedad socialista, sociedad socialista, estado socialista, república socialista, estructura socialista, súper estructura socialista, a eso es a lo que le tiene miedo la burguesía venezolana que ahora siguiendo instrucciones de Washington trata una vez más, ellos están tratando de hacer aquí una de esas llamadas revoluciones de colores…”.

“Pero podemos decir, que esa estrategia de la Casa Blanca, de los llamados golpes suaves, o revoluciones de colores como quieran llamarla en algunas partes han funcionado relativamente, aquí la vamos a pulverizar, la estrategia imperialista del golpe suave, o la llamada revolución de colores, los símbolos son los mismos, las camisas negras, la bandera al revés, ustedes no ven incluso ese show para el que usan algunos muchachos que cuando llega la prensa sobre todo internacional, salen corriendo y se arrodillan delante de una policía que no les está haciendo nada, se arrodillan y levantan las manos, es un show, es un show, preparado para que la foto esa recorra el mundo, de esa manera fue que ellos pudieron levantar algunas crisis, en algunos países cuyos gobiernos no se subordinaban a Washington, aquí están tratando de hacerlo, aquí están tratando de hacerlo utilizando algunos medios de comunicación, jugando con el sentimiento de algunos venezolanos, con la sensiblería barata, con la que despidieron el antiguo canal que ya no quiero ni nombrarlo, ya no me acuerdo ni como se llamaba ese canal, ni me acuerdo, yo lo que sé es que hoy el canal 2 es TVES, la nueva televisora venezolana social, eso es lo que yo sé”.

Ante todas las amenazas, Chávez recomienda continuar con el trabajo revolucionario:“Que nadie se desespere, que nadie se altere el ritmo de sus días, de sus responsabilidades, de sus tareas, que no se frene para nada el avance de los planes revolucionarios en todos los frentes de batalla, en el económico, en el social, en el político, en el territorial, en el internacional, en el moral”.

La lucha se extiende al exterior de Venezuela
Una de las percepciones más interesantes de Hugo Chávez, sobre todo para los amigos de la revolución bolivariana en el mundo, es la que se refiere al inevitable contagio exterior del proceso revolucionario. El ataque a Venezuela de las oligarquías de otros países del mundo, como Francia, España, Brasil o Perú, se convierte para esas burguesías en una situación desagradable: acaban tropezando con la piedra que han colocado ellos mismos sobre su propio terreno.En Brasil, después de que el Senado aprobase una declaración contraria a la no renovación de la concesión a RCTV –una decisión evidentemente soberana de Venezuela-, una cadena de televisión abría un debate sobre la naturaleza de la “libertad de información” en Brasil. En México, López Obrador, denunciaba el carácter profundamente oligárquico de todo el sistema de comunicación en su país.En España, un debate sobre Venezuela se le fue de las manos a Antena 3 que terminó acusada, con otros medios afines, de alentar y apoyar el golpe fascista de abril de 2002.“Por cierto que hablando de la política internacional, todos sabemos como los grandes medios de comunicación de occidente, en manos de las élites nos han llevado al paredón de fusilamiento, pero ese paredón a nosotros no nos afecta, esas criticas insanas y manipuladas lo que están produciendo es una reacción mundial también”.”Y estuve viendo la televisión francesa, yo veo mucho televisión porque tengo conciencia de que esa pantallita es escenario de una guerra mundial, una verdadera guerra mundial mediática. En Francia, han salido líderes de la izquierda francesa, intelectuales de Francia, nuestro amigo Ignacio Ramonet —uno de ellos— a defender a Venezuela y además a poner la piedra en su propio terreno”. ”A poner la piedra en su propio terreno. Así que la oligarquía mundial no se está dando cuenta a lo mejor, o se va a dar cuenta demasiado tarde que el ataque contra Venezuela se va a convertir en un ataque allá, un contraataque en su propio territorio”.Defender a Chávez, defender la revolución bolivariana, es enfrentarse a todas las oligarquías del mundo que controlan los mismos o parecidos sistemas de poder y de producción de ideología para la dominación y la explotación. También a aquí, en España, tenemos que recuperar para el pueblo la “sociedad política”, provocando, como hizo Chávez, un proceso constituyente que se levante sobre las ruinas de una “democracia” corrompida y de unos acuerdos políticos entre élites oligarcas similares a los del Pacto del Punto Fijo en Venezuela. Simultáneamente tenemos que conquistar el carácter popular de la sociedad civil luchando con los mismos enemigos contra los que se enfrentan los venezolanos: la Iglesia, los medios de comunicación y el sistema escolar.No hay otro camino. De allí, de Venezuela, nos llega el ejemplo. Gracias, Chávez

Nota: Este artículo recopila y estructura distintos fragmentos del discurso de Chávez del día 2 de junio, con motivo de la marcha antiimperialista y en defensa de la no renovación de la concesión a la televisión golpista RCTV. Al autor no le corresponde más mérito que el de la selección y ligazón de textos, y el trabajo de resumir sin mutilaciones mayores un magnífico discurso del presidente de Venezuela.

Fuente: Insurgente

13/7/07

Aproximaciones al concepto de Sociedad Civil en Antonio Gramsci y sus repercusiones en Venezuela

Foto: Georg Wilhelm Friedrich Hegel




Omar Montilla


Antecedentes

Antonio Gramsci [1] (1891-1937), antes de su secuestro y durante su larga prisión de 11 años que lo condujo a la muerte, produjo una inmensa cantidad de material bibliográfico, que no ha sido evaluado en su justa dimensión. Elaboró, estudió y reformuló una serie de conceptos, que resultan actuales. Uno de esos conceptos que abordó Gramsci es el de Sociedad Civil, tan de moda en Venezuela y que prácticamente ha sido secuestrado por la derecha para designar a todas aquellas “organizaciones” cuyo único fin es el derrocamiento por vías extraconstitucionales (pacíficas y no pacíficas, violentas y “no-violentas”) del gobierno del presidente Hugo Chávez.

La mayoría de esas “organizaciones” son grupos de personas que en su gran parte reciben financiamiento directo del gobierno de los Estados Unidos, según lo ha documentado y difundido ampliamente Eva Golinger [2], y que ha evidenciado el carácter transnacional de tales “ideas”.

Pero me dedicaré a exponer el concepto de sociedad civil según Gramsci. En este caso como en otros, parte de los conceptos previos expuestos por Adam Ferguson [3], Thomas Hobbes [4] y John Locke [5], cuyas formulaciones han evolucionado hasta el día de hoy para entender el concepto de Sociedad Civil, visto desde el punto de vista neoliberal. Como estamos en época de debates, bueno es tratar de ir al fondo del asunto.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel [6] -mejor conocido como Hegel , a secas- en su obra “Principios de la Filosofía del Derecho [7] a partir de las exposiciones hechas por sus antecesores, pone énfasis en el aspecto ético “… la Sociedad Civil arranca al individuo de este lazo, aleja unos de otros a los miembros de ese vínculo y los reconoce como personas autónomas”. Y aún la persona una vez llevada al nuevo contexto de la SC se torna hijo de ella, “la cual tiene tantas pretensiones respecto a él, como derechos tiene él respecto a ella”. Hegel, piensa en el ámbito en que las personas se desenvuelven con sus capacidades privadas, pero coincidirían en un proceso que conduciría a hacer causa común con los fines del Estado. Así, la sociedad civil organizada en sus asociaciones, comunidades y corporaciones constituidas mantienen una “conexión política”, mediante las cuales interactúan con el Estado.

Carlos Marx [8] por su parte en su obra “Crítica de la filosofía hegeliana del Derecho” [9], donde sostiene que si en Hegel el Estado era el sujeto “por excelencia”, y la Sociedad Civil su predicado, su consecuencia. La realidad muestra que es todo lo contrario, y que el sujeto se busca en la Sociedad Civil, y Marx cree que estaba compuesta por la familia, los estamentos y clases sociales, la relación de los medios de producción, los procedimientos de la distribución, y las condiciones generales que hacen a la existencia misma de la sociedad y las actividades específicas del hombre.

Posteriormente en el prólogo de su obra “Contribución a la Crítica de la Economía Política” [10], asienta que “… la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la Economía Política”, en concordancia con su forma de pensar referente a las condiciones materiales de existencia que determinan las interrelaciones entre lo jurídico y las formas del Estado. De allí que de acuerdo al nivel de desarrollo económico que haya alcanzado una sociedad, se corresponde una determinada forma de constitución social y que “… a una determinada sociedad civil, corresponde un determinado Estado Político…”.

¿Qué opinaba Gramsci de la Sociedad Civil?

Después de 70 años de su muerte, sepultado físicamente por el fascismo y espiritualmente por sus propios camaradas (compagni), ignorado por quienes deberían exhumarlo ideológicamente, Gramsci como Frida Kahlo y el Che Guevara, gozan de muy buena salud. Tan buena es que hasta comercialmente han sido utilizados. En lo que a Gramsci concierne, ha sido secuestrado nuevamente, esta vez por quienes se dedicaron a hacer de su figura un culto en el Instituto Gramsci de Roma, presidido por Giuseppe Vacca, quien lo considera un “liberal”, adosándoselo como bagaje ideológico al Partido Democrático de la Izquierda (PDS) constituido por renegados del antiguo Partido Comunista Italiano (PCI) [11]. Hay que recordar siempre que Gramsci era comunista, marxista, revolucionario militante, pensador y filósofo, fue además uno de los fundadores del Partido Comunista de Italia (PCd’I) que surgió de una escisión del viejo Partido Socialista; así que hay una distancia muy grande entre un “liberal” y un “comunista”.

Gramsci en sus “Cuadernos de la Cárcel”, le atrae el término de Sociedad Civil, lo estudia y analiza con otros conceptos originales como “sociedad política”, “hegemonía” o “filosofía de la praxis”. Según Gramsci la Sociedad Civil está ubicada en la superestructura de la sociedad, mientras que Carlos Marx la ubicaba en la estructura. No existe pues, diferencias frontales entre sociedad civil (escuelas, sindicatos, iglesias, medios de comunicación de masas, etc.), que a su entender son “órganos vulgarmente considerados privados”, y por la otra parte el concepto de sociedad política.

Gramsci, dice que la Sociedad Civil es “donde se forma la voluntad colectiva, se organiza el convencimiento y la adhesión de las clases subalternas”. Es decir, que no se concibe la existencia plena de la sociedad civil, sin que esté presente una sociedad política, que es el Estado-Gobierno, es decir, el aparato gubernamental que funciona con leyes y aparatos de represión (cuerpos de seguridad del estado, policías, fuerzas armadas, etc.) y ejerce control sobre los medios de comunicación de masas, la educación, la jerarquía eclesiástica y en general, sobre la ideología que reproduce y que conviene al sistema.

Como antes lo hiciera Hegel, el contenido ético es fundamental en el concepto de Sociedad Civil en Gramsci, al resaltar la importancia que tiene la educación. Para conquistar el poder, los revolucionarios deben consensuar con la Sociedad Civil, porque aquí se encuentra el lugar, precisamente, donde acontecen las batallas políticas. La hegemonía de la clase gobernante, se apoya en los partidos políticos, en los medios, en la Iglesia, pero para ello se hace necesario el concurso de la Sociedad Civil. La hegemonía está presente cuando la clase dominante también es dirigente.

Consideraciones teóricas sobre la Sociedad Civil

El problema de los revolucionarios en Venezuela, es que no hemos leído debidamente a Gramsci, ni verdaderamente a Marx, reservándose esas ideas como fórmulas sacramentales prescriptas sólo a las cúpulas dirigentes, que las interpretaban y digerían a su antojo, sin importarles que las masas dominadas tuvieran acceso, aun hoy, a las extraordinarias fuentes de conocimiento filosófico preexistente. Lo más cercano que había al alcance era lo que se difundía y se difunde, día tras día, a través de los medios de comunicación sobre lo que significa el término de sociedad civil, que es un discurso netamente de derecha

A través de la Sociedad Civil se busca el cambio revolucionario y de transformaciones profundas en las estructuras de la sociedad, pero como paso previo hay que demostrar el carácter ilegítimo de la clase gobernante en el poder, su falta de consenso y la imposibilidad que ésta tenía para representar los verdaderos intereses nacionales. Se necesita entonces, como alguien dijo, “de desvestir a la clase gobernante”. Gramsci nunca fue ambiguo, pero generalmente es citado fuera de contexto, dándose el caso de que las mismas clases dominantes que han sido apartadas del poder, como ha sucedido en Venezuela, pueden recurrir a Gramsci para intentar recuperar el terreno perdido, o como hacen en Italia, para justificar la traición a las verdaderas tradiciones revolucionarias.

Para Gramsci, la Sociedad Civil es pluralista, multiforme, allí en su seno se producen permanentes choques internos por la hegemonía y la contra-hegemonía, ella misma elabora su propia ideología y la propaga.

La Sociedad Civil como expresión de la pluralidad de clases sociales, de diversa índole y características, busca construirse como otro poder y hacerse con el gobierno desde abajo, para establecer un equilibrio de fuerzas entre gobierno y sociedad, de manera que gobierno y estado, representen y gobiernen de acuerdo a los intereses de todas las clases sociales y no de una sola.

Llega el momento en que se produce una crisis –no importa la magnitud- entre Sociedad Política y Sociedad Civil, que tiene lugar cuando en esa crisis la clase gobernante ha llegado, digamos, al máximo de ebullición, y en lugar de acrecentar su influencia ésta se desperdiga, está imposibilitada de absorber a aquellos factores que puedan contribuir a su fortaleza, sino que de la misma se producen desgarramientos que la debilitan, la aletargan. Este proceso no es simétrico, matemático o algebraico. Al contrario, es un proceso sinuoso, largo, impredecible, donde confluyen diversas influencias y se presentan eventos con variables difíciles de controlar o asimilar. Cuando la crisis deriva o adviene en orgánica, se produce una ruptura entre los filamentos que mantienen la ligazón estructural. Eso fue lo que ocurrió a finales de la década de los noventa en Venezuela, con la particularidad de que se produjo un consenso entre las mayorías nacionales que hizo posible que se despalancaran las puertas que conducían a esta revolución.

Ello condujo tambien a una resistencia por parte de las clases dominantes, y la verdadera Sociedad Civil se fue conformando como una verdadera fuerza que combatía la hegemonía de las clases dominantes. Si bien el concepto de Sociedad Civil proviene de fuentes liberales, como Locke, Hobbes, Ferguson y el mismo Hegel; para Gramsci, nunca se puede entender que sea contrarrevolucionario, por el contrario, es un concepto que debe ser rescatado por la teoría marxista, para poder tener una visión de conjunto de los problemas nacionales y trazar la estrategia adecuada para los fines de la revolución.

Por muchos años, la derecha neoconservadora a nivel mundial ha explotado el concepto de Sociedad Civil como heredero del pensamiento clásico liberal, lo que es totalmente falso, pues nada tienen que ver con eso. Menos aún a las ideas expuestas por Gramsci en sus “Cuadernos de la Cárcel”. Para Gramsci la sociedad civil es, ante todo, un instrumento para el análisis de la realidad social, de por sí muy difícil, pero muy útil si se le usa con cordura y honestidad.

NOTAS

[1] Antonio Gramsci: Biografía. José María Laso Prieto: http://www.rie.cl/?a=31471
[2] Eva Golinger vs. María Corina Machado, en Soberanía:
http://www.soberania.org/Articulos/articulo_1107.htm
Según la autora del Código Chávez, uno de los frentes es el financiero, expresado en el financiamiento de la oposición; el segundo, es el diplomático. Y el último, la clasificación que impone sanciones por no cooperar contra el terrorismo
http://www.rnv.gov.ve/noticias/index.php?act=ST&f=2&t=41127
Eva Golinger:"El gobierno estadounidense continuará sus esfuerzos para derrocar a Chávez", en La Fogata:
http://www.lafogata.org/04latino/latino12/vene2_10.htm
[3] Francisco Vega Méndez: “La Sociedad Civil en la concepción de Adam Ferguson”
http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/soccivderg.pdf
[4] Tomas Hobbes, perfil biográfico en Cibernous:
http://www.cibernous.com/autores/hobbes/teoria/biografia.html
Historia de la Filosofía en Webdianoia: La Filosofía de Hobbes
http://www.webdianoia.com/moderna/hobbes/hobbes_fil.htm
[5] John Locke: Biografía
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/locke.htm
Felipe Jiménez: “Lecciones sobre John Locke”:
http://www.filosofia.net/materiales/tem/locke.htm
[6] Semblanza biográfica de Hegel en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel
[7] Resumen de los “Principios de la Filosofía del Derecho” de Hegel
http://www.nodo50.org/dado/textosteoria/hegel.rtf
[8] Sobre Carlos Marx, su vida y obra, consultar en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm
[9] Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel:
http://www.cimm.ucr.ac.cr/aruiz/Libros/Ocaso%20de%20una%20utopia/Capitulo_01/Parte_03_01.htm
[10] Recomendamos la lectura de un trabajo de Engels sobre
“Carlos Marx. Contribución a la crítica de la Economía Política”
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe1/mrxoe116.htm
[11] Declaraciones de Giuseppe Vacca (en italiano) en You Tube:
http://it.youtube.com/watch?v=qm3P6NQCfhg)

BIBLIOGRAFIA:
[1] Antonio Gramsci: Quaderni del Carcere, Einaudi, Torino
[2] Antonio Gramsci: Lettere dal Carcere 1926-1937 (1947)
Ed. Sellerio, Palermo 1996. La nuova diagonale.
[3] Antonio Gramsci: El Materialismo Histórico y la Filosofía de Benedetto Croce (traducción de Isidoro Flambaum), Nueva Visión, 1973,
[4] Antonio Gramsci: Pasado y Presente, edición española de Granica, Buenos Aires, 1977
[5] Antonio Gramsci: Los intelectuales y la organización de la cultura, (traducción de Raúl Sciarreta) Nueva Visión, 1984.
[6] Marina Paladini Musitelli: Introduzione a Gramsci, Laterza, Bari, 1996

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Antonio Gramsci y la Teoría del Consenso: Problemas de interpretación

Foto: Karl Liebknecht



Omar Montilla

Antonio Gramsci hacía bien lo que sabía hacer: pensar. Una de las más grandes preocupaciones que tenía era, no sólo alcanzar el poder, que es el desiderátum de todo revolucionario, sino conservarlo, que es una tarea bastante difícil. En su época, ya tenía las experiencias de Rosa Luxemburgo [1] y Karl Liebknecht en Alemania [2], de León Trotsky [3] en Rusia [4] y Béla Kun [5] en Hungría.

Los eternos infiltrados en el movimiento revolucionario hacen su trabajo con mucha meticulosidad y hurgan aquí y allá, escarban y proponen “nuevas teorías”. Su papel es tan lamentable que se aprovechan de las derrotas que ha sufrido en movimiento revolucionario en otros países, con contextos muy específicos. Se disfrazan a la manera de Fukuyama [6] y alimentan el clima ideológico señalando que el colapso de la Unión Soviética y de los países del llamado “socialismo real”, la caída del muro de Berlín y la falsa percepción del triunfo del capitalismo y del neoliberalismo, justificarían ciertas interpretaciones del pensamiento revolucionario, en especial del gramsciano.

En cierta izquierda, ya han renegado de muchos de los principios marxistas, siendo que la teoría de la Revolución Permanente [7] de Trotsky y del partido de Lenin, son inseparables desde el punto de vista de la revolución, porque constituyen la continuidad dialéctica del Manifiesto Comunista [8]. Nuestra tarea es adecuar a nuestra realidad ese pensamiento, no deformarlo, para aniquilarlo y estudiar sin dogmas ni prejuicios absurdos a los teóricos que dieron vida a la revolución socialista en el mundo.

Una cosa es interpretar a Carlos Marx [9] a la luz de la situación actual de nuestro mundo globalizado, con todos los avances tecnológicos que nuestros precursores ni se atrevieron siquiera a imaginar, como la revolución de las telecomunicaciones, la informática, con Internet, etc., y otra es desdibujar su pensamiento y el de Gramsci para fines inconfesables. Mientras que Marx acentuaba la trascendencia de las condiciones objetivas para el cambio del capitalismo al socialismo, Gramsci elaboró la teoría del consenso como doctrina subjetiva para la revolución, aprovechando la experiencia rusa. Según Gramsci, las condiciones y posibilidades para la revolución sólo eran posibles interpretando el contexto en el que se desarrolla cada país. Para ello era necesario implantar una hegemonía sobre la sociedad civil, como paso previo para la conquista del poder. Es en la sociedad civil desarrollada en el Estado moderno donde se halla el mecanismo para conquistar el poder, de aquí la importancia de los intelectuales orgánicos. Gramsci hace suyo lo que Lenin había elaborado sobre la teoría de la hegemonía.

Gramsci atribuye a los intelectuales un papel muy importante en su teoría de la revolución socialista, que puede tener lugar en un país donde el capitalismo no se hubiera profundizado. Ello podría ser posible en virtud de los esfuerzos de una vanguardia para hacer posible la atracción de las masas para el proyecto socialista, mediante la formulación de la teoría del consenso [10]. Mientras el término fuerza es propio de la sociedad política, el de consenso resulta atinente a la sociedad civil. Entonces, ¿a quien le corresponde obtener y construir tal consenso? Pues, a la vanguardia intelectual, a los intelectuales orgánicos.

El Bloque Histórico [11] de acuerdo a Antonio Gramsci, propicia una íntima interacción entre la base (estructura) y la superestructura. Está muy clara la influencia en el pensamiento gramsciano de la filosofía de Benedetto Croce, en la cual los fenómenos culturales y espirituales tienen una gran importancia en la sociedad. Los marxistas “puros” no encuentran esta concepción adecuada, porque Marx, hace depender la superestructura de las relaciones de producción y los llamados fenómenos culturales y espirituales, serían obviados, cuando en realidad gozan de gran relevancia.

Gramsci no estaba de acuerdo con Marx ni con los marxistas que consideraban que la lucha de clases, se reduciría prácticamente a un choque de trenes entre los capitalistas y los trabajadores, de allí que pensase en que la toma violenta del poder era una estrategia no solo equivocada, sino peligrosa e incontrolable. Gramsci creía que la lucha de clases requería además de la cooperación de otras fuerzas sociales, pero contando siempre con la hegemonía del proletariado, que no de su dictadura.

La teoría de la hegemonía es una teoría al servicio de una estrategia revolucionaria, mediante la cual es posible organizar el consenso entre las clases oprimidas. Gramsci estaba consciente que, además de utilizar la fuerza del aparato del Estado y de la coerción, la clase capitalista también usa la fuerza política e ideológica del consenso. Para hacer la revolución no sólo basta con tomar el poder por asalto, sino que se hace imprescindible un trabajo de convencimiento, para acabar con las contradicciones ideológicas que el pueblo tiene dentro del sistema capitalista.

Las legiones romanas [12] se preparaban para la guerra bajo dos modalidades: debían tomar las posiciones enemigas por asalto o por asedio. Ninguna de ellas eran incompatibles entre sí, sino que se imponía una sobre la otra de acuerdo a las circunstancias, con la flexibilidad que aconsejaba el terreno. Se cuenta de un general romano, que a la solicitud de rendición exigida a la guarnición enemiga, obtuvo como respuesta de los asediados que estaban dispuestos a resistir 10 años, porque tenían pertrechos y víveres suficientes para tal eventualidad. Se dice que el general replicó: Entonces tomaremos la posición en el 11º año”.

Gramsci habla de guerra de posición y guerra de maniobra, como en la antigua Roma se habló de asedio y asalto. Por ignorancia o por mala fe, o ambas juntas, algunos han tomado el concepto de la guerra de posición como el abandono de Gramsci de la estrategia revolucionaria, diciendo que para tomar el poder no es necesaria una revolución, sino un trabajo de educación ideológica, lento, pausado, por el cual las masas accederían a tomar las instituciones del Estado. La guerra de posición es cruenta, desgarradora, pero es expedita, rápida. La guerra de maniobra demanda menos bajas entre las filas, pero es más larga en el tiempo, a veces incierta y requiere de mucha prestancia entre los líderes y la vanguardia.

El consenso, es una estrategia, un modo, un camino, no un fin. Gramsci nunca argumentó que la insurrección armada (guerra de maniobra) no fuera necesaria, sino que ante el advenimiento de una crisis orgánica e inclusive económica, la misma se haría inevitable. Pensaba que el papel del partido revolucionario debía tener como norte un compromiso permanente con las luchas de las clases oprimidas, con el oído puesto en la tierra, para pulsar los sentimientos de su pueblo y poder obrar en consecuencia.

NOTAS

[1] Rosa Luxemburgo (1871-1919), fue una “… destacada figura del movimiento obrero alemán y polaco, uno de los fundadores del Partido Comunista de Alemania. […] Rosa Luxemburgo sostenía los principios de la lucha revolucionaria del proletariado. Al defender en su trabajo “Reforma social o revolución’’ (1899) las conclusiones de Marx acerca de la agravación de las contradicciones del capitalismo y la inevitabilidad de la revolución socialista, Rosa Luxemburgo […] destacó el carácter de clase del Estado burgués, combatió las ideas sobre la transformación pacífica del capitalismo en socialismo. En los trabajos “La Acumulación del Capital” (1913) e “Introducción a la Economía Política”, Rosa Luxemburgo investigaba las leyes generales del capitalismo y la teoría de la reproducción. Al divulgar la teoría de Marx enunció a la vez varias tesis erróneas. Consideraba que la acumulación del capital sólo puede darse ampliando la esfera de explotación del medio no capitalista (es decir, los campesinos y los artesanos). De ahí que llegara a la conclusión de que el capitalismo tenía que sufrir automática e inevitablemente bancarrota al desaparecer el medio no capitalista. Como corolario de dicha tesis, se definía el imperialismo cómo política de lucha de los estados capitalistas por los restos del medio no capitalista en el mundo. A esta teoría mecanicista van unidos otros errores de Rosa Luxemburgo: subestimación del factor subjetivo en la historia, de la misión histórica del proletariado, del papel del partido proletario; incomprensión del problema campesino y subestimación del movimiento de liberación nacional en la época imperialista [aunque posteriormente] superó gran parte de sus errores. Lenin, a la vez que criticaba algunos errores y desviaciones de Rosa Luxemburgo, la distinguía con gran estima como ardiente luchadora por la causa de la clase obrera, contra el revisionismo, y la calificaba de “águila”, de “gran comunista”. El 15 de enero de 1919, junto con Karl Liebknecht, fue ferozmente asesinada por los contrarrevolucionarios alemanes.”
Fuente: Edumet.net:
http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/l/Luxemburgo.html

[2]
“Karl Liebnecht fue asesinado junto a Rosa Luxemburgo el 13 de enero de 1919. Era un líder revolucionario de una integridad y valor personal inmenso. En medio de la orgía pro guerra, Liebnecht llamó a la clase obrera alemana a tomar los fusiles en contra de su propia burguesía. Lenin le profesaba una admiración inmensa. Las palabras de Liebnecht no cayeron del todo en oídos sordos. Trotsky, por ejemplo, narra momentos particulares en que los soldados alemanes y rusos declaraban ellos mismos, por encima de sus oficiales, treguas en las batallas y rehusaban pelear en espera de que sus países declararan un armisticio. El estudio de la vida de luchadores como Liebnecht y de los sufrimientos de tantos millones y millones de seres humanos cuyas vidas fueron tronchadas tempranamente por el militarismo y la guerra, puede ofrecernos claves importantes para salir de la encerrona actual en que parece encontrarse el mundo entero…”
Fuente: Rafael Rodríguez Cruz en “Rebelión”:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28172

Una vez derrocada la monarquía en Alemania, Karl Liebknecht no quiso formar parte del gobierno que la mayoría de su partido socialdemócrata propuso y junto con Rosa Luxemburgo, formó la Liga de los Espartaquistas, después convertida en 1919 en el Partido Comunista Alemán (KPD), que bajo la inspiración de Lenin, desató su propia revolución ese mismo año. La represión del movimiento corrió a cargo del ejército, y en ella murieron asesinados Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo: con ellos murieron los destellos de esa revolución imposible.

[3] Hay un texto muy interesante de León Trotsky sobre Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht, que recomiendo leer en español en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1910s/19190118.htm

[4] Se le asocia inmediatamente con la teoría de la Revolución Permanente, basada en la ley del desarrollo desigual y combinado del socialismo. Trotsky no era un solo un estudioso o un filósofo, sino un revolucionario proletario cuya teoría era aún inconsecuente y centrista, hasta 1917, con su objetivo final: la dictadura revolucionaria del proletariado. Trotsky comprendió, producto de su propia experiencia, en la necesidad de construir un partido que estuviera a la altura de esa teoría. A partir de este momento la acción de Trotsky adquiere una dimensión íntegramente revolucionaria como unidad teórico-práctica en toda su labor revolucionaria. Trotsky ha sido objeto también de muchas manipulaciones teóricas, como por ejemplo las de “rescatar” su pensamiento para oponerlo al de Lenin con la concepción de un partido excesivamente centralizado, el cual llevaba en su seno el germen de la dictadura burocrática estalinista. Es decir, rescatan al Trotsky conciliador, que denunciaba a Lenin con esos argumentos, o a Rosa Luxemburgo emparentada siempre con las concepciones del joven Trotsky. Para ellos también, Trotsky se equivocó cuando coincidió con Lenin.

[5] Véase la sucinta biografía de Béla Kun en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%A9la_Kun

[6] Mi artículo: “Fukuyama le puso fin a la Historia, a las Ideologías, a la Lucha de Clases y ahora quiere acabar con Chávez: ¡A correr se ha dicho!, en PiensaChile (Chile) y en el diario Vea (Venezuela):
http://piensachile.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=2464
http://www.diariovea.com.ve/vea/scripts/home/det_notic.php?co_notic=7599&co_secc=7

[7] Para mayor abundamiento, puede leer el texto completo de “La Revolución Permanente” en “Marxist Internet Archive” en:
http://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/indice.htm

[8] El texto completo del “Manifiesto Comunista” lo encuentra en:
http://www.geocities.com/CapitolHill/Lobby/6106/libros/mc-e.htm

[9] Para tener información sobre la vida y obra de Carlos Marx y Federico Engels, ver en “Marxist Internet Archive”:
http://www.marxists.org/espanol/m-e/index.htm

[10] “Gramsci y Marx: Hegemonía y Poder en la Teoría Marxista” de Néstor Kohan. Cátedra Libre Antonio Gramsci, en Rebelión:
http://www.rebelion.org/izquierda/kohan170301.htm

[11] Mi artículo: “Antonio Gramsci y el concepto de Bloque Histórico…”, publicado en Centro Midia Independente (Brasil) y en “Tribuna Popular” (Venezuela)
http://www.midiaindependente.org/pt/green/2007/06/386601.shtml
http://www.tribuna-popular.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1145&Itemid=31

[12] Si desean ampliar información sobre la historia y composición de las legiones romanas, pueden consultar el portal “Taringa”:
http://www.taringa.net/posts/imagenes/120148/Legiones-Romanas.html

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