- “… la crisis detonada en el 2007 y sus consecuencias de crisis políticas generalizadas, con los picos de las revoluciones árabes, ponen de nuevo al orden del día la necesidad de volver a Marx, pero no al Marx como si fuera un pensador individual ajeno a la lucha de clases y la organización, sino al marxismo revolucionario, del que Lenin y el leninismo es una de sus patas imprescindibles.”
Decía Trotsky que el marxismo es una herramienta que de
tanto afilarla, se puede mellar; y esto es lo que le esta sucediendo; de tanto
“adecuarlo”, está perdiendo su filo revolucionario, dejando de ser la ciencia
de la revolución y una guía para la acción. Lo están transformando en un simple
método para explicar el mundo, ya desde el punto de vista filosófico, económico
o social, pero no para servir a su objetivo central, la transformación
socialista de la sociedad.
Tras la caída del Muro de Berlín y el “descubrimiento” de
que tras él no había socialismo, sino unos estados que aún no siendo
capitalistas, habían sufrido un profunda degeneración, se produjo un triple
movimiento en la intelectualidad y las organizaciones que se reivindicaban del
marxismo, unas, la mayoría, lo abandonaron formalmente y se disolvieron como el
PC Italiano, otros, lo mantuvieron formalmente, mas en realidad asumieron las
tesis del keynesianismo, y los terceros, intentando librarlo de la degeneración
stalinista que lo había convertido en un catecismo, rompieron el nexo de unión
entre Marx y el presente, el leninismo.


















