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28/2/15

El intelectual orgánico o el cartógrafo (o ¿cómo discutimos el impasse de lo político radical en un frente común contra el neoliberalismo?)

✆ Ilustración: Pierluigi Longo 
Verónica Gago, Diego Sztulwark & Diego Picotto   |   En momentos en los que el gobierno nacional choca contra los mecanismos más reaccionarios de la governance global1 y en España se activa la esperanza en torno a las posibilidades políticas de “Podemos”2, el ejercicio de problematizar el esquema político-discursivo que Ernesto Laclau llamó “populista”, y que sustenta en alguna medida a ambas experiencias, puede parecer inoportuno. Pero quizás sea al revés: en la medida en que actúa como base conceptual de una comunicación entre la situación de Sudamérica y el sur de Europa, este modo de concebir lo político adquiere un nuevo interés y ofrece más aspectos a la discusión. Sobre todo, porque el contraste no es sólo geográfico. Juega un papel productivo, también, el destiempo: si de este lado del Atlántico ya tenemos mucho material para el balance y discutir a Laclau puede sonar a cierre, del otro, la irrupción de ese incipiente “monstruo”3 que es Podemos nos coloca más ante una pregunta abierta.

La preocupación central respecto de las políticas autodenominadas “populistas” es que, nacidas de la insatisfacción y de la rebelión contra el neoliberalismo, y habiendo ensanchado derechos sociales, acaban organizando las expectativas políticas en torno a la capacidad de recrear “soberanías novedosas”, per perdiendo de vista el mapa de posibles que contienen las luchas sociales (en particular, las figuras del desacato y de la inteligencia colectiva que aparecen en las crisis, como en el 2001 argentino o 15-M español, etc.). Este “borramiento” es simultáneo con la instauración de un puñado de significantes destinados a ocupar el lugar del origen o la fundación.

27/2/15

Poshegemonía: un nuevo enfoque

Gramsci: “El Estado mantiene su dominación por medio del consenso de los dominados. Y sólo allí donde no se logra el consenso se recurre a la represión. El poder, por tanto, no sólo es un asunto de fuerza, sino sobre todo de hegemonía: persuasión, convencimiento, creencia, seducción”

José Luis Amaya Huerta   |   En una entrevista reciente realizada por el periodista Amador Fernández-Savater, [difundida por Gramscimanía],  el catedrático canadiense de la Universidad de Columbia Británica, John Beasley-Murray, autor de un ensayo que ha causado polémica en España: "Poshegemonía", sostiene que la clave del cambio social no es la ideología, sino los cuerpos, los afectos y los hábitos.

Para explicar el concepto de hegemonía, Fernández-Savater acude a Antonio Gramsci, cuando afirma: 
"el poder es un centauro: mitad coerción, mitad legitimidad. El Estado mantiene su dominación por medio del consenso de los dominados. Y sólo allí donde no se logra el consenso se recurre a la represión. El poder, por tanto, no sólo es un asunto de fuerza, sino sobre todo de hegemonía: persuasión, convencimiento, creencia, seducción. En este enfoque, la lucha ideológica se vuelve fundamental: deslegitimar la explicación dominante del mundo, provocar su descrédito, proponer una nueva explicación".

Surgimiento y desarrollo del concepto Sociedad Civil

 Lo jurídico  y lo moral predominante en una sociedad dada, son para Gramsci, fenómenos tan políticos como el Estado. De modo tal que no hay antagonismo entre la sociedad civil y la sociedad política, entre lo público y lo privado
Elvis Rodríguez Rodríguez, Humberto Valdés Gutiérrez & Manuel Lester-Hanson Roché
En la literatura política actual, con mucha frecuencia,  se emplea el término sociedad civil [1][1]  por dirigentes políticos, sociólogos, filósofos y periodistas,  para hacer referencias a hechos sociales, intereses políticos y los más diversos objetivos,  sobre todo a partir de las décadas del 80 y el 90 del siglo pasado, coincidiendo con el proceso de desmantelamiento del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS.  En Cuba, en los últimos tiempos, también se aprecia un incremento del debate político filosófico en torno al binomio sociedad civil - Estado.

Posiblemente existan pocas expresiones en el lenguaje filosófico y político que se empleen con más frecuencia en la actualidad que este  término.  Sin embargo,  ocurre que no en todos los casos tiene idéntica significación. En dependencia de la corriente política que defiende el autor o sustenta sus puntos de vistas, así será la interpretación que se le de a este concepto. Al igual que  Miguel Limia, compartimos con  Isabel Monal que el término sociedad civil “(…) se presenta en la historia de las ideas hasta nuestros días como ambiguo, de fronteras imprecisas y hasta nebulosas; una ambigüedad inadecuada, además por el hecho de que en alemán sociedad civil  y sociedad burguesa  se escriben de la misma manera y las traducciones no siempre saben hacer la mejor selección (…) [2][2]

26/2/15

Gramsci y el partido político como problema

Francisco Piñón   |   La Filosofía de Gramsci no es sistemática, al estilo de un Aristóteles, un Kant o un Hegel. Pero supone a todos ellos. Los Cuadernos de la cárcel son una buena síntesis de Historia y Filosofía universales leída bajo la óptica o visión de un pensador militante-filósofo que ha sabido heredar lo mejor de la cultura greco-latina.

Gramsci trata de rescatar los valores culturales del pasado. Sabe que el presente es, en parte, el pasado en acto y que nada se puede construir para el futuro si no se tienen en cuenta los materiales ideológico-culturales del presente. Intenta rehacer o recrear una cultura integral que tenga los caracteres de masa de la Reforma y del Iluminismo y los caracteres de clasicidad de la cultura griega y del Renacimiento Italiano. Su pensamiento es un pensamiento en movimiento, en confrontación con la cultura viva de su tiempo, en debate con enemigos reales. Es síntesis de “contrarios“, según los conceptos de Hegel y Marx y síntesis de “diferentes“, siguiendo a B. Croce. Por eso ofrece “problemas” más que “conceptos“. No es un ensayista en el sentido tradicional de la palabra. Es un pensador creativo dentro del marxismo para quien los libros de Marx son una línea por seguir o unainspiración constante, no una letra por interpretar.

25/2/15

Syriza y Podemos | ¿Gramscianos o althusserianos?

Antonio Gramsci  & Louis Althusser 
Juan Dal Maso   |   Se habla mucho del eurocomunismo y de la herencia gramsci-togliattiana de Syriza y Podemos. Se dice incluso que Podemos basa su discurso y política en "los postulados de Antonio Gramsci" (un Gramsci deformado hasta el extremo por Laclau y Mouffe). En cambio, yo diría, sin miedo a ser extravagante, que estos muchachos son más "althusserianos" que gramscianos. Y esto debe tomarse en un sentido más metafórico que conceptual (aunque veremos que la metáfora se basa en algo real).

En su libro de 1974, La Lección de Althusser (LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2013), Jacques Rancière (influenciado por la experiencia de la "revolución cultural" china y del propio Mayo francés) realizaba una crítica del pensamiento del intelectual "díscolo" del PCF y concluía que el "althusserismo" era un "pensamiento del orden". 

Oponiendo la ciencia contra la ideología y la línea correcta del "partido de la clase obrera" contra los estudiantes "izquierdistas y pequeño-burgueses", Althusser ponía en práctica una defensa del orden universitario tanto como de la burocracia del PCF, contra la revuelta del `68 y contra todo espíritu subversivo en general. 

21/2/15

La clave del cambio social no es la ideología: son los cuerpos, los afectos y los hábitos

Entrevista a Jon Beasley-Murray, autor del importante y polémico ensayo ‘Poshegemonía’, sobre el concepto político de moda en España gracias a Podemos: la "Hegemonía"

Amador Fernández-Savater   |   Según Antonio Gramsci, el poder es un centauro: mitad coerción, mitad legitimidad. El Estado mantiene su dominación por medio del consenso de los dominados. Y sólo allí donde no se logra el consenso, se recurre a la represión. El poder, por tanto, no sólo es un asunto de fuerza, sino sobre todo de hegemonía: persuasión, convencimiento, creencia, seducción. En este enfoque, la lucha ideológica se vuelve fundamental: deslegitimar la explicación dominante del mundo, provocar su descrédito, proponer una nueva explicación.

Hegemonía es hoy un concepto de moda en el debate político contemporáneo. En España ha irrumpido de la mano del grupo fundador y dirigente de Podemos. La lucha ideológica se desarrolla ahora en los platós de televisión donde se produce la opinión pública. Se trata de arruinar la legitimidad del relato que protegía al régimen del 78 y ofrecer una nueva explicación y un nuevo pacto social que se gane el consenso de la “mayoría social”.

Podemos, a vueltas con la Hegemonía

Pablo Iglesias 
✆ Pablo García
Fue Gramsci uno de los primeros en reconocer la importancia de la hegemonía cultural como elemento esencial dentro de la dominación de clase ejercida por parte de la burguesía
La estrategia de construcción de hegemonía enarbolada por Podemos parece estar bastante más centrada en sustituir a unos dominadores por otros que en eliminar la dominación

Matías Preller   |   Gran parte del discurso ideológico de Podemos se articula en torno al concepto de hegemonía. Para sus principales ideólogos -y en especial para Iñigo Errejón, que, no en vano, elaboró su tesis doctoral sobre la materia- la conquista del poder político no es suficiente, y deberá ir acompañada de un proceso de construcción de hegemonía ideológica y cultural que permita sentar las bases para un verdadero cambio político. En otras palabras, de nada sirve conquistar el poder político si todas las instituciones y estructuras en torno a las cuales su ejercicio se articula son heredadas de regímenes anteriores, y si el sentido común de la mayoría social se encuentra aún anclado al orden preexistente. Es necesario, por tanto, llevar a cabo un proceso de construcción de hegemonía ideológico-cultural mediante el cual se modifique el sentido común de la época y se ofrezca a la ciudadanía una construcción discursiva que legitime un nuevo estado de cosas, un nuevo orden que reconfigure el reparto de roles políticos y sociales empoderando a los sectores subalternos.

12/2/15

México | Entre la izquierda subalterna que no acaba de morir y la izquierda antagonista que no termina de nacer

Massimo Modonesi   |   En tiempos convulsionados como los que estamos viviendo, es imperativo detenerse a reflexionar sobre el estado crítico de la izquierda mexicana, como condición para poder imaginar o vislumbrar rumbos alternativos. Decir que la izquierda mexicana está en crisis se convirtió en un lugar común que, aunque haya ido apareciendo y reapareciendo a lo largo de la historia reciente, se instaló en los últimos años como una convicción generalizada en la opinión de ciudadanos y analistas y en particular, lo que es más significativo y disruptivo en clave histórica, en una generación entera, con una creciente animadversión desde la masacre de Iguala y la desaparición forzosa de los 43 normalistas de Ayoztinapa. Una generación que, desde el #YoSoy132 y pasando por el movimiento actual, se moviliza y politiza sin rumbos claros ni cristalizaciones organizacionales durables pero con fuerza, radicalidad y potencial subversivo que, aún en ausencia de firmes anclajes clasistas y prístinas referencias ideológicas, parece ser la única esperanza para la construcción-reconstrucción de una izquierda antagonista y antisistémica con cierta presencia e influencia en México.

10/2/15

Althusser vs. Gramsci: Materialismo ‘aleatorio’ y Revolución Pasiva

Louis Althusser & Antonio Gramsci
Juan Dal Maso   |   En su libro The Gramscian Moment, Peter D. Thomas ubica las polémicas de Althusser contra Gramsci de los años '60 (y sus implicancias), como la última gran polémica teórica en el marxismo. En su argumentación, demuestra de manera bastante convincente que las concepciones "anti-historicistas" de Althusser están más cerca de las de Benedetto Croce criticadas por Gramsci, que las del propio Gramsci, criticadas por Althusser.

Luego concluye que entre la filosofía de la praxis de Gramsci y el "materialismo aleatorio" del último Althusser hay más proximidades de las que el propio Althusser hubiera estado dispuesto a reconocer.

Esta última idea resulta más discutible. Si bien es cierto que el Althusser que reivindica "la corriente subterránea del materialismo del encuentro" tiene cierta afinidad con la crítica de Gramsci a la "historia con providencia", por su reivindicación de la contingencia en el acaecer de los hechos históricos, ahí se terminan las coincidencias. 

5/2/15

Antonio Gramsci, l'eretico che non perse mai la tenerezza

Intervista alla saggista Noemi Ghetti: non solo ateo e anticlericale, anche nel rapporto con le donne il padre della Sinistra italiana è un'anomalia nella storia del Comunismo

Federico Tulli   |   La crisi della politica e quella della Sinistra in particolare ha stimolato negli ultimi anni la pubblicazione di numerosi libri su Antonio Gramsci. Tra questi il saggio di Noemi Ghetti Gramsci nel cieco carcere degli eretici (L'Asino d'oro edizioni, 2014) spicca per l'originalità della chiave di interpretazione del corpus teorico gramsciano proposta al lettore. L'autrice infatti riporta in luce la dimensione dell'insegnamento e del pensiero gramsciano che lo stesso Partito comunista italiano per tutto il secondo Novecento ha progressivamente teso ad insabbiare. La dimensione laica della società, il rifiuto della cultura di matrice cattolica, lo sdegno per l'ingerenza politica del Vaticano nelle cose italiane. Ecco allora la critica serrata del fondatore de L'Unità all'intera filosofia di Benedetto Croce, sviluppata nel Quaderno 10, e alla sua funzione di «papa laico», «strumento efficacissimo di egemonia» e «leader del revisionismo» presso l'opinione pubblica italiana ed europea. E poi ancora l'analisi approfondita di Gramsci sino alle radici della secolare egemonia cattolica e del potere politico ed economico che questa religione ha esteso nel mondo a partire dal cuore dell'Italia. Infine la questione dantesca. Studioso di linguistica, scrive Ghetti in introduzione, Gramsci delinea uno schema per la storia degli intellettuali italiani, in cui la «quistione della lingua» dalle origini duecentesche si intreccia con la «quistione cattolica», e dal 1870 con la «quistione vaticana».

La construcción del discurso político de Podemos

Pablo Iglesias ✆ Fran Moreno
Se basa esencialmente en la reformulación en el contexto español de los postulados de Antonio Gramsci, y especialmente Ernesto Laclau

Eduardo Bayón   –   Con el paso de los meses, el ascenso de Podemos, y el ruido que se genera en la confrontación política diaria, pocos son los análisis que profundizan y diseccionan lo suficiente en la elaboración y articulación del discurso del partido de Pablo Iglesias, desde que aquel 25 de mayo irrumpiera en las elecciones europeas. La construcción del discurso político de Podemos se basa esencialmente en la reformulación en el contexto español de los postulados de Antonio Gramsci, y especialmente Ernesto Laclau.

Empezaremos por el principio, como todo, el discurso de Podemos surge en un tiempo y en un momento político y social determinado. La crisis económica y financiera, sumada a la crisis política, o lo que es lo mismo, la crisis de legitimidad de las instituciones políticas de nuestro país, ha provocado un colapso en el sistema de partidos español que se evidencia a través de las siguientes tres causas, y que son las mismas que apuntaba Jana Morgan en su libro, “Bankrupt of representation and party system collapse” (2012), al analizar la caída de los sistemas de partidos de Italia, Colombia, Venezuela y Bolivia.