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25/5/16

Gramsci e o Direito Público — Democratização, transformismo e hegemonia no Brasil dos anos 1990

Antonio Gramsci
✆ Michelle Zucca
 
Emiliano Brunet Paes
Tendo como horizonte o tema da democratização, o presente ensaio busca examinar, em perspectiva histórica, a partir de categorias fundamentais cunhadas ou desenvolvidas por Gramsci, determinadas transformações da Administração Pública no Brasil ao longo dos anos 1990, com ênfase nas instituições do direito a ela correlacionadas. Parte-se do diagnóstico de que este é um período de intensa atuação política no teatro institucional, pretendendo-se discutir criticamente o modo como tais transformações, especialmente as do direito público, têm sido, de forma insatisfatória, explicadas a partir da inserção do Brasil no nexo histórico de transformações do capitalismo e da resolução de um suposto problema de governabilidade.

O objetivo da nossa crítica é o de demonstrar que essa leitura do fenômeno e o modo como, a partir dela, são enfocadas as mutações do direito público, erradicam o caráter dialético do processo de transformações então em curso e ignoram o peso e o papel de mudanças moleculares disparadas em nossa sociedade antes mesmo dos anos da reforma, relacionadas que estão a processos históricos (internacionais e internos) que não se subsumem inteiramente à tese reformista.

12/5/16

Gramsci, 'la otra mirada'

El pensamiento gramsciano es la prueba del algodón del elitismo español, cuando la nueva lógica del capitalismo moviliza la esfera cultural de un modo inaudito

Germán Cano   /   Se ha definido a Gramsci como "genoma" de nuestro tiempo, pero hoy su figura, en primer lugar, es algo así como el desfiladero necesario por el que ha de pasar cualquier reflexión o práctica política que sea fiel a la tradición emancipatoria y a la vez consciente de las derrotas de la Izquierda histórica a lo largo del siglo pasado. Vázquez Montalbán acertó en llamarle la "otra mirada" de una tradición, la plebeya, subalterna, que va más allá de la Izquierda y sus delirios escatológicos.

Como sismólogo hipersensible de los corrimientos de tierra de su tiempo --el fascismo--, él advirtió de la necesidad de complementar --no sustituir-- la lectura economicista acerca de las situaciones de crisis con la disputa cultural en torno a la significación social de los problemas. En la medida en que Gramsci es la encrucijada en la que esta larga tradición emancipatoria toma consciencia de sus bloqueos y se abre a un terreno de reflexión históricamente nuevo, más permeable a los movimientos sociales, es hoy el horizonte insuperable de cualquier proyecto político de transformación que sea modesto y realista.

9/5/16

Gramsci y el fascismo, historia de una resistencia

Sara Minervini y Gerardo Perrotta entrevistaron a Luciano Canfora a propósito de su último libro sobre “Gramsci in carcere e il fascismo”.

Hablar de Antonio Gramsci, con independencia del motivo y de la ocasión, es siempre tocar un nervio vivo de la historia italiana del siglo XX. Muchos han buscado administrar y, sobre todo, interpretar su legado moral e intelectual, pero hacer un juicio de balance resulta empresa ardua, acaso imposible. El carácter ético de la inteligencia, del espíritu, de las reflexiones de este “pensador herético” rebasa cualquier definición: proponérsela, y no por casualidad, termina siempre en algún tipo de instrumentalización.

Italiano
El primer y fundamental paso para, cuando menos, aproximarse a la figura de Gramsci es tomar en cuenta esa vastísima cultura tan suya, inserta en una formidable autonomía de juicio, una heterodoxia crítica que el marxismo, matriz de su filosofía política, lejos de confinarla, abrió, en cambio, a horizontes de libertad de pensamiento nunca antes surcados, tampoco, con toda probabilidad, luego de su muerte el 27 de abril de 1937 bajo el largo encarcelamiento a que lo había sometido el régimen fascista. Con motivo del 125 aniversario de su nacimiento (Ales, 22 de enero de 1891), hemos entrevistado a Luciano Canfora, profesor emérito de filología clásica en la Universidad de Bari y estudioso de Gramsci.

2/5/16

Revolución pasiva y subalternización

Massimo Modonesi

En este breve artículo desarrollaré algunas implicaciones del concepto gramsciano de revolución pasiva con la finalidad de afilar herramientas teóricas capaces de identificar y caracterizar una serie de procesos y proyectos de desmovilización que, con frecuencia, se implementan y despliegan desde arriba, en antítesis respecto a las dinámicas antagonistas y autónomas que se activan y se retroalimentan de los procesos de subjetivación política. Procesos y proyectos que si bien no alcanzan a ser propiamente de des-subjetivación, ya que el sujeto permanece –anclado en la resistencia–­, impulsan y operan una (re) subalternización, pues tienden a desactivar, desmovilizar y pasivizar, reduciendo los márgenes de antagonismo y de autonomía. Se trata de procesos reactivos, reaccionarios, que surgen en respuesta –como contratendencia y antítesis– al surgimiento de movimientos antagonistas en el seno de las clases subalternas. Frente a la emergencia del principio antagonista se eleva siempre la contratendencia hacia la subalternidad, porque como lo señalaba Antonio Gramsci, “los grupos subalternos sufren siempre la iniciativa de los grupos dominantes, aun cuando se rebelan e insurgen” (1981-1999, tomo 6, 182).

La primacía genealógica del principio antagonista es una clave para entender la lógica y las formas de la revolución pasiva: sus orígenes, sus objetivos y su desarrollo; y a la inversa, la revolución pasiva permite apreciar los límites del antagonismo y su posible extravío en los laberintos de la subalternidad.

Gramsci y el legado de la “filosofía de la praxis”

1. El “quién” y el “qué” del proletariado                                Fabio Frosini

La interpretación de Engels explicita un punto que en el caso de Marx está solo de forma implícita, el de la oposición entre “interpretar” y “transformar”. Marx no usa la palabra “pero”, introducida por Engels. En el manuscrito, entre los filósofos que “interpretan” el mundo y el nuevo sujeto, que no está nombrado, de su “transformación”, hay una relación cambiante, no de oposición directa. Ese sujeto Engels lo había identificado en su Ludwig Feuerbach en el “proletariado alemán” como heredero de la “filosofía clásica alemana”[5]. Y por lo tanto, para él la transición de la interpretación a la transformación correspondía a la transición histórica de la filosofía al proletariado organizado en un partido político, es decir, de la teoría a la práctica política. En Marx, sin embargo, esta transición estaba indeterminada. Lo estaba en 1848, año de la redacción Manifiesto, pero sin duda estaba infinitamente más indeterminada en 1845, cuando, además de las Tesis, Marx escribió junto con Engels La ideología alemana, en donde “comunismo” se define con precisión como “el movimiento real que anula y supera al estado de cosas”[6]. ¿Quién es el sujeto de este movimiento? Es el proletariado, por supuesto. ¿Pero quién es el proletariado?

1/5/16

Gramsci: tres momentos de la hegemonía

Juan Dal Maso

La cuestión de la hegemonía ha sido sobre analizada e interpretada tanto dentro como fuera del marxismo. Siguiendo la idea planteada por Gianni Francioni en su clásico estudio, consideramos que Gramsci construye en los Cuadernos de la cárcel una teoría general de la hegemonía1 que puede utilizarse tanto para comprender la hegemonía burguesa como para reflexionar sobre las condiciones de constitución de una hegemonía proletaria, sin perder de vista las diferencias entre ambos procesos. En este artículo haremos hincapié en este segundo aspecto, en líneas generales menos popularizado que el primero.

Si tomamos en cuenta el pensamiento precarcelario de Gramsci, veremos por ejemplo que en su escrito Algunos temas de la cuestión meridional, ya había planteado el problema de la hegemonía en tanto capacidad del proletariado de movilizar, contra el Estado burgués, la mayor parte de la población laboriosa de Italia, lo cual no era posible sin lograr el apoyo de las masas campesinas2. Esta posición tiene continuidad en los Cuadernos.

Tomamos como punto de partida la primera definición de hegemonía que Gramsci realiza en los Cuadernos y luego complejiza: como dirección de las clases aliadas y dominación sobre las adversarias, por lo que cuando una clase está en el poder se vuelve dominante pero debe seguir siendo dirigente (C1 §44, redactado entre febrero y marzo de 1930)3.

28/4/16

Antonio Gramsci, un pensamiento para nuestro siglo

Sowelu    /   El pensamiento de Gramsci es fuente para quienes luchan contra el capitalismo y la dominación en el mundo. Su aporte a la causa de los pueblos, en contra del capitalismo y del fascismo y la potencia de su pensamiento quedó plasmado en la frase del fiscal al juez, al culminar su requisitoria: “¡Tenemos que impedir que este cerebro funcione durante veinte años!”. Fracasaron en su intento; el creador de los Cuadernos de la Cárcel es herramienta indispensable para entender la actualidad y el cambio de época que vivimos…
La Gran Política y la política pequeña
La obra de Gramsci debe ser estudiada en su relación con la política, la cual reconoce como actividad dominante. La acción política es expresión de la praxis que históricamente se manifiesta como economía y filosofía en su proyección presente y futura. La política refleja las tendencias del desarrollo del bloque histórico, en el cual el grupo dominante, estimulado por su prestigio económico, impone su cultura, ideología y organiza la sociedad. Los sectores dominantes buscan los mecanismos para mermar la resistencia y contar con el consenso de los gobernados.

A 79 años de su muerte, Gramsci retratado por un amigo trotskista

El 27 de abril fue el aniversario de la muerte de Antonio Gramsci (1891-1937). Reproducimos extractos de un texto de Pietro Tresso en su homenaje, traducido por primera vez al castellano.

Juan Dal Maso   /    Pietro Tresso (1893/1943), alias Blasco, fue expulsado del Partido Comunista de Italia por “trotskista” en 1930, mientras Gramsci estaba preso. Estuvo entre los fundadores de la Nueva Oposición italiana. Participó de la fundación de la Cuarta Internacional en 1938, de la reorganización del trotskismo francés durante la Segunda Guerra Mundial y de la Resistencia a la ocupación nazi. Al día de hoy sigue siendo objeto de polémica si fue asesinado por los stalinistas o las fuerzas de ocupación.

Este texto, publicado en francés en La Lutte Ouvrière N° 44, el 14 de mayo de 1937, tiene la limitación de que el autor desconocía las elaboraciones de Gramsci en sus Cuadernos de la Cárcel. Asimismo, distintos investigadores han señalado que la relación entre Gramsci y Togliatti no se había roto abiertamente como pensaba Pietro Tresso. Sin embargo, se trata de un documento histórico de gran valor, porque muestra la lectura sobre Gramsci de los trotskistas italianos que lo habían conocido (o por lo menos su principal referente), antes de la Segunda Guerra Mundial.

22/4/16

Gramsci redux — Antonio Gramsci. Vida de un revolucionario

Jorge Tamames    /   Eric Hobsbawn escribió en algún lugar que, a pesar de haber producido poca teoría política a lo largo de su historia, destaca por su capacidad para poner en práctica las ideas que desarrollan sus vecinos. Es una observación pertinente en lo que concierne a la relación de España con Italia. En El laberinto español, Gerald Brenan observa que la Hispania romana produjo “generales, emperadores, filósofos y poetas hasta que Italia apenas parecía una provincia de España”. Algo parecido ocurrió tras la visita de Guiseppe Fanelli, en 1868, cuando el anarquismo se arraigó en suelo español con una intensidad sin paralelos en el resto de Europa. Casi un siglo y medio después, son las ideas de Antonio Gramsci las que causan furor en España. Es el momento idóneo, por tanto, para leer a “Antonio Gramsci. Vida de un revolucionario”, biografía de Giuseppe Fiori, político y periodista sardo (como el propio Gramsci). El libro, publicado en 1966, lo tradujo originalmente Jordi Solé Tura.

20/4/16

Gramsci e as lutas subalternas hoje: espontaneidade e organização política

Marcus E. Green   |   Este artigo tem como objetivo realizar um exame sobre a espontaneidade e a direção consciente nos escritos de Antonio Gramsci. Em contraste com as acusações de vanguardismo, busca-se mostrar que a teoria política de Gramsci é essencialmente fundada no empoderamento democrático dos grupos subalternos. Em seguida, se considerará a relevância contemporânea destes argumentos para a discussão do Occupy Wall Street e sua mudança de um ato de ocupação para uma organização permanente.

Nos Cadernos do Cárcere, Gramsci empreende uma análise crítica dos grupos subalternos, examinando suas condições, os fatores que contribuem para sua subordinação, seus modos de pensamento, cultura e seus níveis de organização política. Ele tenta identificar os fatores que capacitam e os que impedem os grupos subalternos na transformação de suas condições. No Caderno 3, §48, intitulado “Passado e presente. Espontaneidade e direção consciente”, o autor argumenta que as lutas políticas subalternas são muitas vezes caracterizadas pela espontaneidade, um fator que contribui para aspectos ineficazes e, às vezes, regressivos da atividade política subalterna.2 Por “espontaneidade”, Gramsci sugere a ação dos grupos subalternos de acordo com um impulso inquieto ou “instinto” de revolta, devido a crises ou condições inaceitáveis. Rebeliões e revoltas espontâneas dos grupos subalternos indicam descontentamento social e desejo por uma mudança sócio-política, mas tais movimentos raramente conseguem transformar as suas próprias condições. Assim, para ser eficaz, argumenta que as lutas subalternas devem ser fundadas na “direção consciente”, descrita como a atividade política informada pela teoria revolucionária e enraizada em uma compreensão sistemática das condições históricas que definem a subalternidade.